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La quema de brujas

Marcelo Marchese

18.12.2018

La quema de brujas es un acontecimiento crucial que inaugura la Historia Moderna. Asociamos la quema de brujas a la Edad Media por error, y es un error llamar a la Edad Media Edad Media.

La historia es una imaginación de la Historia. Imaginamos lo que nos conviene, o lo que le conviene a otro que se transforma en nosotros. La historia no es una ciencia, ni tampoco existe una ciencia que se ampare en un método científico. La ciencia llega a verdades por carriles ajenos al método científico.

El Renacimiento miró la época que le precedió y la llamó Edad Media para maldecirla. El Renacimiento fue un proceso de entronización de fuerzas oscuras que intentaron desplazar otras fuerzas.

Las instituciones que dieron lugar a la quema de brujas vienen de la Edad Media, pero fue necesaria la lucha de fuerzas desatada en todos los planos en el Renacimiento, para que la quema de brujas alcanzara su máxima expresión entre mediados del siglo XVI y mediados del siglo XVII.

¿Por qué sucedió en el Renacimiento? Por ser la crisis que da inicio a un nuevo tiempo del Sistema.

El descubrimiento de América es otro hecho crucial, por ser la expresión de la dinámica dual del capitalismo. Por un lado, el comercio colonial se extiende y se incrementa la acumulación de riquezas. Esas riquezas darán origen a la expansión de Holanda e Inglaterra y al proceso llamado Revolución Industrial, pero al mismo tiempo esa expansión trajo una nueva concepción del mundo e instaló la duda, pues había otras tierras allende los mares, en un mundo esférico, en un mundo que era un punto más de un universo infinito.

El Capital se incrementó, pero a costa de descubrir otras vidas, las vidas de las comunidades primitivas de América que maravillaron al pensamiento europeo y le hicieron ver el pasado en el presente, lo que significa que los obligó a buscar ese presente americano en el lejano pasado europeo.

El Renacimiento fue un proceso de crisis del concepto tiempo, del concepto historia. El tiempo, para ser tiempo, precisa infinitos planos.

Los cambios económicos implican siempre cambios políticos, pues la política es economía reconcentrada. El tiempo alcanza una nueva abstracción, el dinero, que disuelve las estructuras del medioevo y por lo tanto, requiere una nueva y acorde abstracción política, los Estados nacionales.

El mundo de ideas se trastorna, el cristianismo vive su gran crisis, La Reforma, que por un lado es una liberación del individuo y por el otro, es una pérdida de unidad con la naturaleza y con las fuerzas de la naturaleza, por su mayor abstracción y por su desarraigo del arte.

La Iglesia Romana, ante los diversos peligros incrementa su poder y pretende arrasar a todos los pensamientos que considera enemigos. El terreno geográfico que pierde la Iglesia romana, es compensado con creces con otros planos del tiempo y del espacio.

Los descubrimientos arqueológicos en Europa, el regreso, por vía de la cultura árabe, de los textos de la antigüedad, unidos a todos los cambios en todos los terrenos operados en el Renacimiento, llevaron a una de las más prodigiosas revoluciones en el arte de todos los tiempos. El arte es una puerta que abre la vida para dar nacimiento a otras vidas, el arte es un desdoblarse de la vida para entenderse y justificarse. El arte es una operación mágica, la operación del mago que sabe que lo similar llama a lo similar y que todo aquello que una vez estuvo unido, está unido para siempre.

Todo lo pensado tiende a manifestarse, todo lo creado tiende a reproducirse, pues el hombre sólo imagina lo que necesita imaginar y el hombre sólo crea lo que necesita crear. Una obra de teatro es una puerta que crea la realidad para dar paso a otra realidad que la transforme. El poder mágico del teatro radica en que las cosas que se hacen en el teatro, son cosas que se han hecho en un plano y ahora ese plano existe y lucha por extenderse a otros planos.

Pero hay algo más que no ha sido dicho, algo que, para decirlo, deberíamos viajar en el tiempo en que la humanidad sabía que era una con el universo, donde los magos y las brujas comprendían y usaban las fuerzas de la vida que no saben del bien y del mal como lo conocemos y conducían a sus comunidades a participar en el gran teatro universal donde luchan y se transforman los elementos.

Las religiones teocráticas y luego los monoteísmos atacaron esta concepción mágica del universo, lo que significa aplastar y transformar las condiciones de vida que permitían la concepción mágica del universo y destruir a sus guerreros y sacerdotisas.

El intento de destruir a las sacerdotisas alcanzó su esplendor en el Renacimiento con la caza de brujas, conducida con el mismo empeño por católicos y protestantes.

Toda aquella antigua sabiduría se concentraba en mujeres que conocían las fuerzas de los elementos y cómo invocarlos y esas mujeres transmitían su saber a todos aquellos que lo necesitaban.

Las acusaciones de las iglesias no son infundadas, no sólo se atacaba a una inocente acusada de brujería porque alguien quería destruirla, también se atacaba a las brujas por cometer brujería.

Brujería es la palabra que el Sistema aplicó al conocimiento de las leyes de la vida y de la muerte. El universo, o si queremos, la Naturaleza es una creación femenina, pero la Naturaleza precisa un principio masculino para entenderse y justificarse, el principio masculino que todo lo desafía y que el monoteísmo ha llamado Satán, aquel cuyo nombre oculta al que sana.

Es Satán el que provoca una enfermedad cuando una energía no se ha conducido y se estanca en el cuerpo. Es Satán el que hace pudrirse la hoja para que resucite en tierra necesaria a la Naturaleza. Satán y la Naturaleza, también conocida como Afrodita, tejen alternativamente el uno en la otra la vida eternamente renovable y la bruja, la sacerdotisa, invoca los poderes de la vida para dar vida, para asistir a un parto, para curar una enfermedad y para maldecir, para despreciar por la palabra a toda criatura que deba ser despreciada.

Un cuchillo no es malo ni es bueno, un cuchillo puede ser usado para matar o para curar. Curar es salvar una vida y es matar una enfermedad. Matar puede ser matar una cosa hermosa o matar un ser que era preciso matar para que otras cosas vivieran.

Allí tenemos el Malleus maleficarum, conocido como El martillo de las brujas, que por tres siglos usaron las iglesias para destruir la antigua sabiduría que había llegado a nosotros a través de ese rico período que nuestra pobreza ha llamado Edad Media. Allí tenemos los potros de tormento y las sillas de hierro, esas supremas creaciones de un plano de la realidad para intentar destruir las supremas creaciones de otro plano de la realidad que era preciso destruir.

Miles de brujas fueron torturadas y quemadas, pero todo lo una vez pensado tiende a reproducirse, todo lo una vez dicho tiende a manifestarse. Nada se pierde en una Naturaleza cuya ley suprema es transformarlo todo. Alcanza con pensar cómo ha llegado a nosotros el saber sobre el uso del llantén, el tabaco y la amapola.

El saber de las brujas no ha sido destruido ni han sido destruidas las brujas ni serán destruidas nunca, en tanto las fuerzas de la vida den a luz mujeres, esas mujeres que por cordón umbilical tienen una linea directa con todas las mujeres que las precedieron hasta llegar a la primera mujer, tienen por cordón umbilical una linea directa a la memoria genética de la humanidad.

El hombre no, su cordón umbilical termina en su madre. El hombre debe apelar a otros recursos para integrarse a la naturaleza. El hombre es mago, pues la naturaleza, que es mujer, es la magia. Satán es el principio masculino, pues el hombre es el desafío a las fronteras. El desafío del tiempo y el espacio en su máximo esplendor, es lo que llamamos arte.

¿Dónde a ido a parar la sabiduría de las antiguas sacerdotisas? Anida en todos nosotros, pues todo lo una vez pensado permanece, todo lo una vez pensado por la humanidad es patrimonio de toda la humanidad.

Todo está en la mente, todo lo que ahora ves está en tu mente. Todo lo que ha pensado y sufrido la humanidad está en tu mente. Todos los idiomas creados están en tu mente. Tu mente se extiende por todo el universo.

Pero la vida gusta de diversos planos, y la sabiduría tiende a concentrarse en determinadas personas que han sido puestas a prueba por las fuerzas de la vida. Unas son brujas, otros, son magos.

El mago también fue perseguido por aquellos que perseguían a las brujas y el mago, por ser mago, buscó los caminos de la magia para hacer magia. Buscó los caminos para hacer magia engañando a las fuerzas que pudieran destruirlo, y así actuaron Leonardo y Shakespeare y Cervantes.

Se trata de ver cómo los magos escondieron su magia para que llegara a nosotros embellecida, pues siempre es más querido aquello que hemos alcanzado conjurando al espíritu de la lucha. Siempre es más rico para nosotros aquello complejo, pues son complejas las fuerzas de la vida.

Mientras se aplica con saña y fuego la persecución a los árabes, Cervantes te dice que su texto maravilloso ha sido escrito por un árabe y te ha dicho, por su hijo Sancho Panza, que debes pensar que el sabio necesita ser tomado primero por tonto, y Cervantes, esa hermosa mixtura, te ha enseñado el amor a la humanidad por la mixtura de su inmenso dolor renovado en su obra imperecedera.

Shakespeare te ha enseñado el complejo poder de la palabra escrita y te ha enseñado el saber que oculta y revela toda obra escrita. No siempre Shakespeare es Shakespeare, hay que encontrar a Shakespeare en Shakespeare. Shakespeare, el que invoca a las brujas de Macbeth, el que crea a la bruja Lady Macbeth, al prepotente Próspero y al aherrojado Calibán, el que escribe Ricardo III con el yámbico, la métrica empleada para las maldiciones.

Leonardo te ha dado la clave. El cuadro que ves no es el cuadro. El cuadro que ves por tu manera de mirar la vida no te permite ver el cuadro, pues hay un cuadro detrás del cuadro y Leonardo, el mago, conoce los secretos para abrir otros planos. Lo puedes ver en al autorretrato de Leonardo cuando Leonardo aparece desde otra dimensión. Puedes verlo en Juan el Bautista y La Gioconda, cuando el cuadro se transforma en otro cuadro y se revela y te asusta.

Tarkovski vio el cuadro detrás del cuadro. Otros, intentaron explicarlo por complejas leyes de la óptica que Leonardo, el artista y el científico, conoció mejor que nadie.

Leonardo, el pobre Leonardo que nunca pudo pintar la perfecta flor femenina, conoció sin embargo el secreto y conoció, aquella vez que Savonarola quemó públicamente su obra, el secreto para transmitir el secreto.

Leonardo, como nos han dicho los poetas, es aquel que camina en la noche mientras todos duermen, mas en ese caminar por la noche descubrió sus secretos. En la noche se ha refugiado el día pues el día precisó refugiarse en la noche para conocerla, y la noche precisó dar refugio al día para justificarse.

Es en la noche del tiempo donde camina Leonardo para descubrir los secretos. Hay un secreto en La Gioconda que Leonardo te ha regalado, hay un secreto en la noche que Leonardo te ha enseñado. Sólo falta saber que toda noche da a luz un día.



Marcelo Marchese

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



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