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CUBA “¿UNA SOCIEDAD DIFERENTE?”

José W. Legaspi

02.01.2019

Cuba “¿una sociedad diferente?”

 

Hace unos días atrás, la ministra de Industria, Carolina Cosse, fue entrevistada en el programa "En la Mira", de VTV, conducido por el periodista Gabriel Pereyra, acompañado por el politólogo y escritor, Adolfo "Fito" Garcé.

Este último le realizó una pregunta a la precandidata por el Frente Amplio a la presidencia de la República: "¿Qué piensa usted del régimen político venezolano y qué piensa usted del régimen político cubano? La pregunta concreta es: ¿Considera que son dictaduras, o no?. 

La respuesta fue: "No. Considero que cada pueblo tiene su... estoy convencida de la importancia de la autodeterminación de los pueblos y que en la medida en que en Venezuela hay un presidente electo en elecciones libres, ...este... Venezuela deberá resolver sus problemas, creo que si los tiene, y deberá resolverlos".

Garcé repreguntó: "¿Y Cuba?", a lo que Cosse respondió: "Y Cuba es una sociedad diferente que encontró un camino diferente... este... que tiene una gran cantidad de aspectos de la realidad que son poco conocidos... tienen su forma de participar, es extraña a nosotros... este... diferente, no la considero una dictadura".

Y el interlocutor la dejó por ahí, no sabemos si porque se sintió satisfecho, o porque no consideró oportuno repreguntar. Para uno que lo ve, surgía tal vez una pregunta cantada, a boca de jarro: ¿Pero existe un sólo partido político, eso no significa que sea una dictadura?, esto dicho sin afán de crítica para Adolfo Garcé, pero el sentido común parece que imponía alguna re pregunta.

Tomando como buena la respuesta de la precandidata, en tanto afirmó que Cuba es una sociedad diferente, a un simple mortal se le ocurren algunas consideraciones al respecto.

Primero, es una respuesta "inteligente" porque evade responder sobre el nudo de la pregunta para "tratar de salir" con una afirmación general, de Perogrullo, que, realmente, no responde. Sociedades diferentes son todas, si vamos al caso, incluso aquellas que podrían considerarse "democráticas", por ejemplo, si comparamos Uruguay con Estados Unidos, o con Suecia, o España, o Argentina, etc. Siempre podremos hacer hincapié en las diferencias. Así que la respuesta no fue inteligente, en realidad, sino más bien, un escape para no abordar un tema ríspido e incómodo, para la izquierda progresista, en el gobierno.

Cuba fue durante mucho tiempo, uno de los espejos en el que nos miramos todos aquellos que queríamos construir "una sociedad diferente", más justa, sin explotados ni explotadores, en definitiva, sin clases sociales que detentaran el poder en beneficio de unos pocos y en detrimento de las amplias mayorías, por aquello de que "el hombre es el lobo del hombre", y queríamos terminar con la explotación capitalista para alumbrar la sociedad "del pan y de las rosas".

Suena maravilloso, no? Lástima que 60 años después se convirtió en una frase hueca, falsa, que manifiesta una intención, un deseo, que para nada se condice con la realidad.

Segundo, si bien es una respuesta evasiva, no deja de ser cierta. Cuba fue y es "una sociedad diferente", comparada a la uruguaya, en varios aspectos. 

Fue y es "una sociedad diferente" porque siempre priorizó los sectores más vulnerables de la población: los niños y los ancianos. La educación y la salud estaban enfocadas a satisfacer niveles superiores en estos sectores muy por encima de sus competidores capitalistas. Uno veía la alegría de los niños en las calles, bien vestidos y alimentados, escolarizados en su totalidad, que no mendigaban en las calles, todo lo contrario. Pedían a los turistas chicles o golosinas inexistentes en su país, pero siempre con educación y una sonrisa pícara en sus ojos. Y los abuelos llenaban las plazas y parques haciendo gimnasia, dirigidos por docentes, o jugando al dominó y ajedrez, una imagen que llenaba las retinas de quienes paseaban por La Habana a primera hora de la mañana. Ni qué decir la alimentación garantizada para todos, a través de la libreta de racionamiento, que aseguraba valores nutritivos mínimos para toda la población. Aunque algunos de estos aspectos hoy se vean lesionados, es innegable que en el pasado Cuba hizo diferencia.

Fue y es "una sociedad diferente" porque logró que toda la sociedad accediera a una cobertura de salud que envidiaban varios de los países más desarrollados del mundo capitalista.

Fue y es "una sociedad diferente" porque logró un nivel de educación terciaria en la inmensa mayoría de la población, inigualable en el resto de América Latina, lo que ha posibilitado, y posibilita, la emigración de profesionales cubanos a todo el mundo.

Fue y es "una sociedad diferente" porque era y es extremadamente solidaria con todos los países del mundo. Allí donde ocurriera un desastre natural o no, se presentan brigadas de médicos y rescatistas cubanos a colaborar en tareas humanitarias.

Fue y es "una sociedad diferente" porque recibió y recibe estudiantes de todo el mundo para capacitarlos en áreas como la medicina o la investigación asociada a la misma, tan desarrolladas en la isla.

Fue y es "una sociedad diferente", tiene razón Carolina Cosse.

Es "una sociedad diferente" porque no permite a sus nacionales trabajar en condiciones justas y favorables, es "una sociedad diferente" porque los salarios no garantizan una retribución digna a los trabajadores, empeorada por la existencia de dos monedas, peso cubano y peso convertible, que generan diferencias sociales, y, por lo tanto, niveles de vida distintos y clases sociales que lucran, con el turismo, mientras otras sobreviven de las migajas que reciben.

Es "una sociedad diferente" porque hay un sólo partido político autorizado a funcionar, el Comunista, que "casualmente" maneja el gobierno y el poder a su comodidad, sin control de nadie, con un proceso electoral dirigido por ese partido, que "acepta" candidatos extrapartidarios, que no se organizan ni se asocian para actuar a nivel parlamentario, porque ese derecho no se les reconoce.

Un único partido político, que apoya su accionar y control de la sociedad, en las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, con sus respectivos aparatos de inteligencia, y sus cuotas del poder bien definidas, con participación, incluso, en áreas estratégicas de la economía, como el turismo y la investigación médica.

Es "una sociedad diferente" porque los que piensan distinto son perseguidos y hostigados por los aparatos de seguridad. 

Es "una sociedad diferente" porque está prohibida la protesta contra el gobierno. 

Es "una sociedad diferente" porque, en definitiva, no respeta los derechos humanos, que consagran el derecho de reunión, de expresión, y de libre elección de sus gobernantes, cosa que, como usted sabe, señora ministra, los uruguayos ejercemos libremente.

Tal vez sea "una sociedad diferente" para usted (no lo sabremos, al menos por ahora, pues nadie le repreguntó) porque considera que los derechos "colectivos" deben estar por sobre los "individuales", o porque esa sociedad es "el ideal" de organización política, social y económica que anhelan para nuestro país usted y quienes la apoyan. 

Por ahora nos quedaremos con la duda sobre qué piensa usted verdaderamente.

Pero lo que si sabemos, señora ministra Carolina Cosse, es que Cuba es "una sociedad diferente" a la uruguaya.

Cuba es una dictadura.



José W. Legaspi


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