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Se podría hacer

Daniel Mordecki

Se podría hacer. Estas tres breves palabras marcan un punto de quiebre en la discusión sobre la regulación de las encuestas

 

Ignacio Zuasnabar es un referente central e indiscutido en el ecosistema de encuestas Uruguayo. Para muchos el heredero de las enseñanzas de Cesar Aguiar y Luis Eduardo González, se ha ganado un lugar de privilegio en la discusión política en base a un trabajo serio, que siempre es interesante escuchar.

En el reportaje que publicó El Observador el 22 de febrero de este año, profundiza la línea de desmitificación de las encuestas, aportando para poner a esa herramienta tan fantástica en su justo lugar. La afirmación de que "las encuestas se van a equivocar en esta elección que viene", elegida como título por el periodista Gabriel Pereyra, continúa el sendero que trazó con la afirmación de que es necesario "matar al Gurú", incluida en un reportaje de 2016 en el diario argentino Clarín.

Todo esto va en línea con las mejoras que se han dado en cómo Equipos realiza, publica y difunde las encuestas. Por ejemplo, desaparecieron los decimales de los porcentajes, algo habitual en el ciclo electoral 2014. Las fichas técnicas de las encuestas de las internas comenzaron a incluir el error teórico para cada partido, haciendo explicito que si bien la muestra total tiene 1442 personas, la interna del Partido Nacional, por tomar un ejemplo, está basada en 490 casos y eso tiene un error teórico significativamente mayor que el de la muestra total. Y ni que hablar de que en las internas 2014 la muestra total era de apenas 700 casos.

Es en este contexto que Zuasnabar afirma, en la mencionada entrevista de El Observador, que los datos crudos se podrían publicar.

El dialogo textual es el siguiente:

 -Gabriel Pereyra: Pero uno podría decir, das el bruto y la ponderación.

 -Ignacio Zuasnabar: Se podría hacer, pero el bruto no tiene ningún valor. No es un dato sólido porque justamente es una agregación de individuos que no necesariamente reflejan la estructura.

Se podría hacer

Estas tres breves palabras "se podría hacer" marcan un punto de quiebre en la discusión sobre la regulación de las encuestas. Sobre todo si tenemos en cuenta que hace 20 años las encuestadoras ni siquiera reconocían abiertamente que los datos se ponderan.

Que un referente de la talla de Zuasnabar afirme que los datos crudos, los que son el resultado directo de la suma aritmética de las respuestas de los ciudadanos, se podrían publicar, da por tierra con toda la parafernalia de argumentos tremendistas: ni se viola la sacrosanta propiedad privada, ni se develan los secretos fundamentales, ni las encuestadoras se van a fundir, ni surgirán hordas de ciudadanos confundidos heridos a muerte en su sapiencia política.

Sencillamente "se podría hacer", lo que abre un nuevo capítulo en la discusión ¿Se debería hacer?

¿Se debería hacer?
Sí.

Argumento 1: Datos Abiertos

La idea central del movimiento de Datos Abiertos es que quien publica los resultados de datos estadísticos, publique además de forma libre para su uso la fuente de los datos, los datos crudos o microdatos, llámesele como se prefiera, para que quien lo desee haga su propio procesamiento e interpretación.

Impulsados en Uruguay por AGESIC desde el Estado y por la Red de Gobierno Abierto (http://rga.uy) desde la sociedad civil, los datos abiertos han producido ya resultados sustantivos, entre ellos:

* Las distintas aplicaciones sobre el transporte en Montevideo utilizan los horarios que la Intendencia de Montevideo publica como datos abiertos.

* Los datos de votación que la Corte Electoral publica incluyen ahora, además del resumen por departamento y ciudad, la votación circuito por circuito y lista por lista.

* El sitio oficial de datos abiertos (http://datos.gub.uy), premiado internacionalmente, recoge una vista amplia y detallada del polifacético trabajo con datos abiertos que se realiza a lo largo y ancho del país.

Esta extensa experiencia es relevante, porque muestra que la política de datos abiertos tiene un beneficio enorme por un costo ínfimo, sin daños colaterales. Ahora que sabemos que se podría tratar a las encuestas de opinión política como datos abiertos, podemos esperar el mismo resultado.

Argumento 2: Competencia Leal

Probablemente el principal beneficiado de la publicación de los datos crudos sea el propio ecosistema de encuestas, y dentro de éste, las encuestadoras más serias y profesionales.

La aparición de #fakepolls que son admitidas y difundidas como serias por los medios genera una competencia desleal que hace económicamente inviable ceñirse meticulosamente a la metodología.

Las #fakepolls obtienen sus datos en base a publicidad en Facebook, mensajes SMS o WhatsApp y otros métodos de la misma calaña, que no producen más que basura estadística a un precio de descuento. Este detrito es luego "ponderado" hasta llegar a un resultado parecido al de los demás encuestadores, que muchos medios de comunicación difunden sin más trámite.

Competir contratando encuestadores, saliendo puerta a puerta o llamando por teléfono, cuidando con celo la calidad de la muestra, cuesta 5, 10 o 50 veces más que una #fakepoll. Si el mercado no las diferencia, la batalla está perdida de antemano.

Publicar los datos crudos desenmascararía las encuestas truchas, porque sería evidente que sus muestras son probabilísticamente imposibles, y sus ponderaciones salvajes: a algunos candidatos le suman hasta un 50% de su votación.

Me cuesta entender por qué existe una omertá entre los encuestadores con respecto a las #fakepolls. Las empresas que publican #fakepolls solo subsisten porque pueden ajustar sus datos en base a las empresas serias, pero estas últimas dejan que les depreden sus clientes sin decir nada. Apoyar la publicación de los datos crudos sería una solución a este problema.

Argumento 3: sí tienen valor

Pensar que los datos crudos no tienen valor es como pensar que un buen asador puede hacer siempre un buen asado, independientemente de la calidad de la carne. Falda no es colita de cuadril, y eso no lo arregla nadie, ni con leña de naranjal de Salto.

Podemos coincidir que donde menos valor tiene es en el momento de la publicación de una única encuesta. De todos modos allí es relevante.

Ubiquémonos en octubre de 2014, no es lo mismo una encuesta que publica:

* Frente Amplio: 44%

* Partido Nacional: 30%

* Partido Colorado: 12%

Que si publica:

* Frente amplio, ponderado: 44% - crudo: 56%

* Partido Nacional, ponderado: 30% - crudo 22%

* Partido Colorado, ponderado: 12% - crudo 8%

Pero donde el valor de los datos crudos es incuestionable es en el sistema de encuestas mirado como un todo. La posibilidad de aplicar estadísticas y simulación al conjunto de las encuestas produce una cantidad significativa de valiosas conclusiones, entre ellas, como decíamos más arriba, la de la calidad y seriedad de cada empresa encuestadora.

No vamos a aburrirnos de insistir sobre el resultado más valioso, la posibilidad de saber si el sistema de encuestas tiene sesgo, si se movió hacia un costado como un rebaño, un mal que en Uruguay sucede todo el tiempo. Con los datos crudos, detectar el sesgo del sistema es instantáneo, alcanza con una gráfica.

Y si es significativo en un momento puntual, este valor se multiplica al considerar series históricas. Poder analizar, modelar y simular la evolución en el tiempo de los datos crudos frente a las ponderaciones tiene una relevancia incalculable para estimar la calidad de las encuestas. Permite detectar con facilidad y con certeza qué serie se basa en encuestas y qué serie se basa en #fakepolls, haciendo con ello todo el sistema más serio, confiable y valioso

Argumento 4: más transparencia es más Democracia

Si la experiencia de que los datos abiertos producen resultados positivos, la mejora en calidad del sistema de encuestas y el combate a la competencia desleal fueran poco, la transparencia en la realización y publicación de encuestas de opinión política dificulta enormemente las operaciones políticas basadas en encuestas, que probablemente ocurren hoy en Uruguay.

Por ejemplo, hace unos meses las encuestas se dividían en dos con respecto al Partido de la Gente: algunas publicaban un valor en el entorno del 2% y otras un valor en el entorno del 7%. La probabilidad teórica que dos encuestas bien hechas den esta diferencia sobre la misma muestra es de 1 en miles de miles de millones. Pero hacer encuestas es una tarea muy difícil, e inclusive con el mayor de los cuidados ocurren errores difíciles de explicar.

Con los datos crudos de todo el sistema de encuestas a la vista, detectar si se trata de una operación o de un problema muestral es trivial e inmediato, alcanza con graficar los resultados:

Y si se mira una serie de tres o cuatro resultados sucesivos, la conclusión es más contundente y definitiva aún.

El fortalecimiento de la Democracia es un valor tan global y relevante que justificaría las decisiones que lo favorecen, inclusive si se dejan de lado los intereses de algún grupo en particular. Pero publicar los datos crudos no solo fortalece la Democracia, sino que además hace más leal la competencia y más valiosas aún las encuestas, con una experiencia que confirma que no presenta contraindicaciones. Si "se podría hacer", ¿por qué no lo estamos haciendo?

Daniel Mordecki

Nota en El Observador: Ignacio Zuasnabar: "Las encuestas se van a equivocar en esta elección que viene"

Nota en Clarin: "Hay que explicitar los límites de las mediciones"

 



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