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“¿Qué hice para estar aquí?

Los primeros cien caóticos días de Bolsonaro

15.04.2019

BRASILIA (Uypress) – El filofascista Jair Bolsonaro cumple sus primeros cien días como presidente de la principal potencia económica latinoamericana con un balance que muestra una gestión errática, dos ministros destituidos y profundas divisiones en el gabinete, en por lo menos cuatro sectores.

(Foto: Alan Santos/Presidencia de Brasil)

 

Afirmando haber cumplido las 35 metas propuestas para los primeros cien días de gobierno, el presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, dio gracias a su equipo este jueves 11 y se confesó: "De vez en cuando le pregunto a Dios, ¿yo qué hice para estar aquí?, cosa que tal vez se pregunten también -como un padecimiento- miles y miles a lo largo y ancho no solo de Brasil sino del mundo todo.

En un artículo de Nala Galarraga Cortázar para El País de Madrid, la autora afirma que franqueza del excapitán entusiasma a sus fieles, mientras atribuye a su hijo Carlos, apodado el Pitbull, los méritos de su llegada al Palacio de Planalto.

"Él me puso aquí. Realmente fueron sus medios los que me colocaron aquí", admitía el antiguo militar y veterano diputado.

Se puede considerar a Bolsonaro como el presidente más atípico de la potencia sudamericana desde el retorno de la democracia luego de décadas de dictadura a partir del golpe militar del 31 de marzo de 1964, que justamente ordenara festejar días atrás. No solo porque Facebook fue clave en la victoria del ultraderechista, afirma Galarraga, sino porque preside un Gobierno dividido en facciones cuya trayectoria desde el 1 de enero ha sido errática, con divisiones internas, estridente en las formas y con cargas de profundidad contra las instituciones.

En solo tres meses, el presidente ha destituido dos ministros  y causado indignación dentro y fuera de Brasil al alentar al Ejército a que conmemorara el golpe de o al afirmar, nada menos que en Israel, que "no hay duda de que el nazismo fue un movimiento de izquierdas".

Y mientras busca apoyo parlamentario para que sus dos grandes proyectos -la reforma del insostenible sistema de previsión social y las leyes para combatir el crimen y la corrupción- avancen en el atomizado congreso, Brasil ha hecho nuevos amigos en la arena internacional. Pero la economía sigue sin despegar mientras la oposición está desaparecida y el presidente se empeña en erosionar la credibilidad de la prensa o de las propias instituciones del Estado.

Capital dilapidado

El nacionalpopulista se estrenó con un enorme capital político gracias a su contundente victoria y a la enorme confianza de los mercados. Pero lo ha dilapidado hasta convertirse en el presidente peor valorado en el primer trimestre, según Datafolha. Este Gobierno es pésimo o malo para un 30%, regular para un 33% y óptimo o bueno para el 32% restante. Sus votantes lo eligieron porque encarnaba un cambio radical. Confiaban en que diera la vuelta al sistema y resucitara la economía, pero el arranque ha sido accidentado. En este país obsesionado por cuantificarlo todo, los medios se han llenado de balances. O Globo sostiene que el presidente ha cumplido íntegramente 18 y parcialmente 17 de sus 35 promesas para los 100 primeros días. Desde facilitar la posesión de armas hasta la paga navideña anunciada el jueves para 13 millones de familias pobres que reciben la ayuda Bolsa Familia.

Expectativas

Para el 60% de los encuestados por Datafolha, ha hecho menos de lo esperado. Al analizar hasta qué punto ha cumplido las expectativas, la profesora Tassia Cruz de la Fundación Getulio Vargas divide a sus votantes en tres grupos. "Para los que lo eligieron porque no era el PT [el Partido de los Trabajadores, de Lula], con un anhelo de renovación política, de separar la presidencia de los escándalos de corrupción, de tener un Gobierno de tecnócratas y políticas públicas eficaces, ciertamente no estuvo a la altura", explica. Los atraídos por su agenda liberal en economía "todavía tienen esperanzas de una mejora", añade. Pero la especialista sostiene que gobierna para el tercer grupo, los que abrazan su discurso sin fisuras. "Aunque representan una minoría de sus votantes, son los más ruidosos en redes sociales, generando una imagen de satisfacción con el desempeño del presidente". Ahí está la hábil mano de su hijo Carlos, el estratega en Internet, donde el presidente tiene 26 millones de seguidores entre una población enganchada al universo paralelo de las redes. Su agradecido padre sostiene que merece un ministerio.

Economía

Es el terreno donde se juega la batalla crucial. Y del que el presidente no tiene idea. "No soy economista, ya dije que no entendía de economía", admitió el viernes después de que su intervención para que Petrobras no subiera el precio del diésel por miedo a que los camioneros le paralicen el país hiciera perder a la petrolera estatal en Bolsa 32.000 millones de reales (8.250 millones de dólares). Es el clásico desaguisado de Bolsonaro. Tras una breve recesión, la economía crece pero débilmente. El mandato presidencial arrancó con una sucesión de récords en la Bolsa de São Paulo y unas primeras privatizaciones, pero ese optimismo no se ha traducido en mejoras tangibles para la ciudadanía. El desempleo ha subido al 12,4% mientras se suceden las rebajas en las previsiones de crecimiento económico. La última, la del Itaú, el primer banco privado, del 2% al 1,3% para este año.

Nuevos amigos

El capitán retirado, cuyo lema es "Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos", se ha alineado con EE UU e Israel además de exigir el fin del chavismo en Venezuela. Toda una revolución para una diplomacia conocida por su sutileza..

Familia

Los Bolsonaro son un clan con tres hijos estratégicamente situados en sendas Cámaras. La enorme influencia de Carlos y sus hermanos en el patriarca ha causado importantes fricciones dentro del Gabinete con humillantes gestos públicos. Fue Eduardo, diputado y enlace con el movimiento nacionalpopulista, y no el ministro de Exteriores quien estuvo en el Despacho Oval con los presidentes Bolsonaro y Trump. Flavio, el primogénito, es el flanco por el que le salpican la sombra de la corrupción porque el también senador es investigado por recibir pagos irregulares. Y sospechosos vínculos con las milicias de Río rondan a la familia hace años.

 

Fuente: El País de Madrid

 




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