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Magallanes, la vuelta al mundo y los desaparecidos

Daniel Feldman

15.05.2019

Magallanes, la vuelta al mundo y los desaparecidos

Fernando de Magallanes o Hernando de Magallanes, como también es conocido, Fernao de Magalhaes en portugués (tal su origen) fue un explorador, marino y navegante de origen noble, nombrado "adelantado" y capitán general de la "Armada para el descubrimiento de la especería" por la monarquía hispánica.

Embarcado al servicio de Carlos I, inició en el año 1519 la expedición que lo condujo al descubrimiento del canal natural navegable que hoy lleva su nombre y es conocido como Estrecho de Magallanes, que conecta el Atlántico con el Pacífico, llamado en aquel entonces mar del Sur.

Se están cumpliendo 500 años del inicio de la aventura.

Magallanes falleció en ese viaje, pero su emprendimiento se convirtió en la primera circunnavegación de la Tierra, cuando en 1522, solo una de sus naves, capitaneada por Juan Sebastián Elcano, retornó a España. Habían pasado tres años de la partida, y de los 239 hombres que salieron de Sevilla, solo 18 retornaron.

Pero ¿quién se acuerda de Enrique de Malaca? Iría un poco más allá y preguntaría ¿quién sabe quién fue Enrique de Malaca?

Este lunes 13 de mayo se presentó en España, en la Casa de América de Madrid, la primera novela publicada hasta ahora con motivo del quinto centenario de la primera vuelta al mundo, La forma del mundo, del escritor Tato Cabal. En ella, Cabal reconstruye aquella peripecia de la mano de Enrique de Malaca (o de Molucca, según algunos), esclavo, intérprete y posible confidente de Magallanes. Aparte de su existencia, que fue real, "de Enrique no se sabe nada y esa es la gran ficción -señala Cabal-. Todo lo que nos ha llegado de aquella época es por escritos notariales, testamentos o pleitos", acota. En suma, todos documentos oficiales, todo historia oficial.

Y como toda historia oficial, muchas veces es ficción y termina descuidando que la realidad, en ciertas ocasiones la supera.

Se estima que Enrique era originario de Filipinas y habría llegado a la Península Ibérica por África, y de allí de vuelta a su tierra por América y el Pacífico, convirtiéndose así en el primer hombre en completar la vuelta al mundo, antes aún que Elcano y sus compinches.

Sin embargo, la historia muchas veces, a pesar de los historiadores -o con su colaboración, depende del historiador- está hecha a partir de lo oficial, y también en muchas ocasiones lo oficial parte de lo real pero se tuerce hacia meandros donde la ficción de los triunfadores del momento elaboran su relato. Esa sinuosidad y esos recovecos les encantan a los escribas de turno, predecesores de toda ficción literaria, especialistas en robarnos la historia.

Aún así, algo de historia de Enrique de Malaca quedó; no sabemos cuánto porcentaje de realidad, cuánto de ficción, desde su adquisición por parte de Magallanes en Sumatra en 1511.

Más allá del avance de la tecnología y la revolución de la información y la comunicación, que posibilita un mayor y mejor registro de la realidad, ¿cómo nos evocarán las generaciones de aquí a cinco siglos? Porque hoy, a pesar de esa revolución, parecería que quienes siguen escribiendo la historia fueran los mismos, que muchas, demasiadas veces, secuestran la realidad para presentarnos una ficción trastocada, vaya a saber con qué intenciones, si las hay.

A veces, encontramos refugios. El arte imita a la vida, decía Aristóteles, para que muchos siglos después Oscar Wilde le retrucara que en realidad -aunque pareciera una paradoja- no era menos cierto que la vida imita al arte mucho más; y que "la naturaleza no es una gran madre que nos haya parido", sino que "es creación nuestra, es en nuestro cerebro donde cobra vida".

El arte, la cultura, son verdaderos refugios, enclaves de resistencia, aunque a veces tampoco sepamos diferenciar qué es qué.

Pero ayuda. Nos da opciones. Nos azuza. ¿Con cuál relato nos quedamos? ¿Con el de los que llevaron adelante la Operación Rügen o con el de Picasso, en su retrato de la aldea de Guernica?

Volvamos a Magallanes, Elcano, Enrique y la vuelta al mundo. Dijimos previamente que de los 239 hombres que partieron de Sevilla solo 18 volvieron. Eso dice la historia oficial. Pero no es verdad. A esos 18 hay que agregar los cuatro indios que viajaban con ellos y no figuraban en los registros. Ya estamos en 22. Pero hay más, que partieron en 1519 pero tomaron otras rutas; y hubo 12 que fueron apresados en Cabo Verde y llegaron tiempo después.

Entonces, Tato Cabal con su ficción también está haciendo historia, construyendo la historia de Enrique, hasta en algunos momentos desdibujar los límites. Pero lo de él no pretende ser historia, pretende ser pura ficción.

Sin embargo, en muchas ocasiones hay ficción con toda la intención de convertirse en historia con todos sus atributos. Como, por ejemplo, que acá hubo una guerra en las décadas de 1960 y 1970. Y de tanto insistir con el relato (a diestra y siniestra, literalmente hablando), se corre el riesgo de que se convierta en relato oficial. Y nos secuestran la memoria, la desaparecen. No solo desaparecen a personas, desparecen a sus recuerdos, sus emociones, sus palpitares.

Arte, cultura y memoria tratan de marchar de la mano, a pesar de muchos pesares. La memoria está presente en las esculturas, en los escritos, en las músicas, las canciones, las danzas, en el cine y el teatro, alimentadas por aquellos que no se resignan a un segundo secuestro o una segunda desaparición. Para ello es preciso mantener vivo el relato, la sensibilidad, para que impacte en la sociedad, para que no quedemos rehenes de quienes a diestra y siniestra -y vuelvo a aclarar, hablo literalmente- nos quieren disociar nuevamente. No podemos entregar la memoria, porque corremos el riesgo de quedarnos solo con la tristeza.

Ojalá de aquí a 500 años, cuando se cumpla el milenio de la partida de Magallanes de Sevilla, se sepa algo más de Enrique de Malaca, y los nombres de todas las víctimas de la barbarie importen más, mucho más, que el de un oscuro militarcito que dice llamarse Gavazzo.

 

(*) Columna emitida en el programa LA PUERTA, por FM CIUDADELA 88.7 el martes 14 de mayo de 2019

 

 




Daniel Feldman | Periodista


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