VERSIÓN PARA IMPRESIÓN
27/11/20

El mito del eterno retorno

Marcelo Marchese

Es el año 2050 y muere un niño en el área de "Partos complejos" del hospital público de la ciudad de Bangkok. Estudios realizados a la madre demuestran que es portadora de un nuevo virus que, presumiblemente, fue transmitido a la criatura por contacto de la boca con el pezón.

Interrogada, la madre confiesa haber participado en la fiesta de Loi Krathong, conocida como "Fiesta de respeto al agua", en la luna llena de noviembre. Se realiza una encuesta entre las madres del hospital, la mayoría de las cuales ha participado en la celebración. Muere un segundo y un tercer niño en el área de Partos complejos. La dirección del hospital resuelve prohibir el amamantamiento hasta que se elabore un test para detectar el nuevo virus.

Los virólogos de Bangkok compiten de forma desenfrenada y Mongkol Na Soknahla se alza con el triunfo. De inmediato es nombrado "Jefe Nacional de Virología". El virus, que apenas descubierto fue conocido con el nombre de "Lactavirus" pasa a denominarse "Sars-lac-49", ocupando un nuevo registro en los anales de La Ciencia. Se realiza el test a todas las madres de "Partos complejos" y da positivo en una de las madres cuyo hijo ha muerto. Se extiende el test a todos los hospitales del País. Se alerta a la OMS. La OMS adopta el test de Mongkol Na Soknahla y lo aplica a nivel planetario. Los medios informan que los niños mueren contagiados por sus madres. El contacto con el pezón es letal. Se establece un nuevo protocolo en los partos. Enfermeras adecuadamente protegidas llevan a la criatura recién nacida al área de amamantamiento, donde permanecerá siete días alimentado a biberón. Muere el primer niño bajo este protocolo. El test detecta que el virus también se encuentra en la leche materna. Se sustituye la leche materna por un aditivo. Comienza la competencia entre laboratorios para elaborar un sustituto que contenga todos los elementos necesarios para los primeros meses de vida. La empresa farmacéutica del multimillonario Bill Soros, que con sus 149 años maneja el trust de los alimentos por ingeniería de tejidos, la "Alianza de Energía Verde" y la principal empresa de telecomunicaciones del mundo, obtiene la licencia exclusiva para administrar la leche sintética conocida como "Vía láctea".

A propuesta de la OMS el Gobierno Mundial ordena un confinamiento colectivo para detener el contagio al encontrarse en riesgo el futuro de la humanidad. Toda compra de bienes debe ser procesada a través de la multinacional delivery Alí Babá, propiedad de Bill Soros. Se resuelve crear la "Policía de la maternidad", ya que en las áreas rurales y en los pueblos aborígenes no se lleva a cabo el protocolo de maternidad conocido como "Parto aséptico". Naves negras descienden en selvas y praderas y se llevan a los niños recién nacidos y se instalan puestos de vigilancia.

Desde el inicio de las medidas comienzan a oírse voces que cuestionan el grado de letalidad del virus y el grado de veracidad del test, y un científico de Tanzania lo aplica a papayas, mangos, aceite de motor y una iguana y la mitad de los casos da positivo. La cuarentena forzosa, en un principio casi unánimemente aceptada, comienza a mostrar sus dientes: ruina de la economía, inusitados beneficios a las empresas de Bill Soros y acumulación acelerada de tierras e industrias, violencia doméstica, incremento de las enfermedades y aumento del consumo de tranquilizantes, alcohol y drogas. Las notas discordantes en el gran concierto universal de La Verdad son censuradas con la simple presión de una tecla, y en rigor, algunas son acalladas y a otras se les permite manifestarse digitadas por La Verdad.

 

En Montevideo, el artista plástico Jean Ñogor escribe un manifiesto donde advierte del surgimiento de una nueva religión basada en el cuerpo y más precisamente, una religión emanada de una concepción de la salud en donde su punto crucial es el fin del vínculo sensual entre la madre y su criatura. Por sus labios, sus manos y su lengua el niño bebe los primeros goces junto a las palabras y las canciones que le susurran al oído, mientras la madre bebe del vínculo primordial con la existencia. Esta separación primitiva, esta castración aplicada a la humanidad, cierra el ciclo iniciado siglos atrás cuando el médico sustituyó a la comadrona y la mujer perdió el control del parto al abandonar la posición en cuclillas para ser depositada en una cama, desafiando las leyes de la gravedad y en beneficio exclusivo de la operación a cargo del médico. La castración de la especie se completa al separar al niño de las primeras palabras que recibe cuando bebe la leche que le brinda a través de su madre la Naturaleza, las primeras palabras que le darán una lengua para entender la vida. Logrado este objetivo, se habrá cegado el río del que bebe la lengua para ser sustituida por el lenguaje.

Jean Ñogor decide dar vida a una práctica olvidada e imprime en papel trescientos ejemplares de su manifiesto. El Gobierno Mundial ordena presentar los ejemplares del libro maldito para ser arrojados a la hoguera en la plaza pública. Se ordena el arresto de Jean Ñogor. La policía encuentra su casa en orden pero vacía, salvo un gato negro que huye por la ventana y se pierde en las azoteas.

 

Marcelo Marchese

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



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