VERSIÓN PARA IMPRESIÓN
20/05/19

Las condiciones necesarias para una salida negociada de la crisis política en Venezuela

Mario Burgos Pintos

La propuesta de Uruguay y México que apunta al diálogo entre la dictadura y el pueblo venezolano como medio de encontrar una salida pacífica a la crisis, fue rechazada por Juan Guaidos, proclamado Presidente Encargado de la República Bolivariana de Venezuela.

La actitud de las fuerzas populares movilizadas no puede causar ninguna sorpresa, y era la única que podía esperarse, si se analiza la larga historia de la lucha popular contra la dictadura de Maduro.


La propuesta de Uruguay debió ser rechazada por el pueblo venezolano en primer lugar por su manifiesta falta de ÉTICA: no puede proponerse como "mediador" un gobierno que se ha jugado entero -institucionalmente y a través de sus grupos de poder más influyentes (PIT-CNT)- en respaldo abierto y vergonzante del dictador asesino.

Luego, debía ser rechazada por la ausencia total de condiciones políticas para que se pueda encontrar una salida mediante la negociación (que no otra cosa es el "diálogo"). Y para los que andan cortos de memoria, me parece bueno retrotraernos al proceso de recuperación de la institucionalidad en Uruguay, como salida de la última dictadura que sufrió el pueblo uruguayo. Recordar cómo se fueron dando los hechos, cuáles señales se emitieron desde el poder, para generar las condiciones que permitieran una negociación seria. Que condujera a la salida de la dictadura y no simplemente a darle un poco de aire y cierta “legitimidad” que nunca tuvo.


Desde 1980 la Dictadura uruguaya se había fijado un "cronograma" que culminaba con elecciones en 1984. Eso era una señal. Aunque les salió mal el Plebiscito (la Reforma Constitucional propuesta en 1980 era el primer paso), siguieron adelante con el cronograma. Y las Elecciones Internas de 1982, aún con Partidos Políticos y dirigentes proscriptos, con presos políticos, sin libertad de prensa y con militantes de los partidos habilitados presos por hablar, se realizaron. Y como en el Plebiscito ganó el NO por aplastante mayoría, en las Elecciones Internas triunfaron las fuerzas más claramente opositoras al régimen; y el resultado fue acatado por la Dictadura. Fue otra demostración de la voluntad popular de que se fueran de la que tomaron debida nota.


Desde ahí en adelante, siguieron ratificando su decisión de reiterarse, y se fueron dando las condiciones para una negociación. Aunque a WILSON -y a los que se decían wilsonistas por entonces- nunca parecieron suficientes las condiciones -los delegados Blancos se retiraron del Parque Hotel por la clausura de "La Democracia" por haber publicado una foto suya con el Rey Juan Carlos- lo cierto es que se permitió la realización de movilizaciones populares multitudinarias, como el Acto del Obelisco y la propia llegada de Wilson, con las manifestaciones desbordantes realizadas en medio de las amenazas de represión violenta que nunca se dieron. También es cierto que con excepción del asesinato en tortura del Dr. Vladimir Roslik, pararon las torturas y no hubo un sólo muerto en las calle.


Todo esto, y visto desde una perspectiva Wilsonista, es perfectamente conocido por el actual Canciller Rodolfo Nin Novoa, que por entonces militaba en el Movimiento Nacional de Rocha en Cerro Largo, aunque tenía una marcada empatía con el análisis y estrategia propuesta por Wilson. Que no era la de dialogar con la dictadura en retirada, sino embretarla en sus propios compromisos. Porque ellos habían anunciado que se iban. Por lo que las movilizaciones populares unitarias tenían por finalidad propiciar una salida que asegurara que fuera tal. Y para ello, no se podía ir a negociar con el principal líder del Frente Amplio preso; no se podía si no se aseguraba un mínimo de respeto a la libertad de prensa y de reunión; todo ello para llegar a la realización de elecciones libres, absolutamente libres, sin presos y sin proscriptos, en noviembre de 1984. Elecciones sin cuestionamientos ni condiciones.-


Por eso, el Pacto al que se llegó por parte del Partido Colorado, del Frente Amplio y la Unión Cívica, siguiendo la ruta de viaje de Sanguinetti, sólo fue posible con la liberación del General Liber Seregni, y con la participación de éste en todo el proceso de negociación y en su concreción electoral. Y con la desproscripción de casi todos los partidos del Frente Amplio. Los que me conocen saben lo que opino de la "salida" uruguaya y de las condiciones en que se nos impuso a los Blancos; todos coinciden en que la salida del "cambio en paz" fue el mecanismo utilizado por la derecha uruguaya para perpetuarse en el poder, y que todo se hizo sobre el sacrificio de Wilson, y de lo que políticamente significaba. No voy a ponerme a valorar ahora lo que hubiera sucedido si hubiésemos podido mantener la estrategia de la movilización popular unitaria, y obligarlos a los Dictadores a cumplir su propia palabra: la de realizar elecciones libres y sin proscriptos en 1984. No.


La pregunta es simplemente: ¿Hubiese participado el Frente Amplio en las negociaciones que culminaron en el Pacto del Club Naval con Seregni preso? Ni siquiera hablo de la desproscripción de los partidos que lo integraban. Con Seregni preso, ¿alguien podía sostener que estaban dadas las condiciones para "Dialogar"?


Quiere decir que la Dictadura uruguaya, dura, asesina, corrupta, creó condiciones mínimas, esenciales e imprescindibles para convocar con seriedad a una negociación de salida.


En la última movilización popular venezolana son más de 26 los ciudadanos inermes asesinados por el régimen. No se ha liberado ningún preso. Se dio la orden pública a las Fuerzas Armadas y a los Grupos Paramilitares de usar las armas contra ciudadanos desarmados. Y se condiciona la realización del "diálogo" por parte del tirano a que éste se cumpla "dentro de la Constitución". La misma Constitución que ha violado disolviendo el Parlamento electo por el pueblo en el único acto medianamente democrático que ha vivido Venezuela. Para completar el panorama, Maduro se niega terminantemente a considerar la posibilidad de realizar elecciones libres como mecanismo de salida. Es decir, es muy claro que no existe la más mínima posibilidad de entablar una negociación en condiciones de respeto dirigidas a encontrar una salida pacífica de la crisis.


La postura del gobierno uruguayo, y la declaración del Frente Amplio me causa una profunda vergüenza; porque importa el apoyo explícito a una de las dictaduras más oprobiosas de Latinoamérica, que sufre un pueblo hermano que en los momentos más duros (secuestro de Elena Quinteros) supo romper relaciones diplomáticas con la dictadura uruguaya contribuyendo con la lucha por la restauración democrática que llevábamos adelante quienes aquí la sufríamos, y en un acto de respaldo político internacional en la defensa de los derechos humanos fundamentales. Y lo más triste es que ese respaldo no se basa en consideraciones de orden políticas ni jurídicas, sino en el cumplimiento de un pacto cuyos términos y condiciones no se han hecho públicos. Que por eso mismo, huele mal; suena a miedo y a impunidad.


¡Por si les faltara algo a la Fuerza Política para demostrar su total falta de conformidad con sus principios fundacionales y con su propia historia!!!!!

Mario Burgos Pintos

 

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