VERSIÓN PARA IMPRESIÓN
18/07/19

El lugar de la poesía

Lilián Hirigoyen

El lugar de la poesía

 

Carlos Puchet Castellanos nació en Uruguay el 7 de agosto de 1926. Vivió su infancia y adolescencia en la casa natal contigua a la estación de ferrocarriles de Durazno. Estudió en Montevideo derecho y filosofía. Escribió poesía desde joven. Se relacionó con el grupo que editaba la revista Asir y con la Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores. Trabajó, primero, como locutor de noticias en radio y desde los 23 años en el poder judicial. Se casó con María Emilia Anyul en 1951, con quien tuvo tres hijos: Martín, Clara y Ana.

En 1964 ganó el premio "Enrique Amorim" de la Asociación Uruguaya de Escritores, publicando el libro Poesías. En 1965 obtuvo el 2º premio del Concurso Municipal de Poesía Inédita de Montevideo con Réquiem para un adolescente, publicado ese año. En 1967 ganó de forma compartida, el 1er. premio del Concurso de Poesía X Aniversario de la Revista de los viernes del diario El Popular con Luna 67. Primeras imágenes retrasmitidas, en 1968 el 1er. premio del Concurso Municipal de Poesía Inédita y en 1972 el premio "Susana Soca" de la Universidad de la República, estos dos últimos con Tabla de los elementos.

Paralelamente desarrolló una actividad política muy intensa. Fue director responsable del diario Última hora. El 27 de junio de 1973  -día del golpe de Estado- Carlos escribió en la contratapa del diario una nota dedicada a la figura de Paco Espínola, fallecido el día anterior. La dictadura clausuró el diario en agosto de 1973. En 1975 pide asilo en la embajada de México y en noviembre de ese año arribaría a la capital de dicho país.

En 1976 estuvo entre los fundadores de la Federación Latinoamericana de Periodistas y lo eligieron como uno de sus vice - presidentes. En los años del exilio participó en las acciones de solidaridad con su pueblo, en las gestiones ante el gobierno mexicano para que se concediera protección a los exiliados uruguayos en Buenos Aires y también en la concertación con los partidos políticos mexicanos y latinoamericanos contra las dictaduras.. Desde 1977 se desempeñó como corrector de estilo y traductor en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos.

En 1985 le restituyeron sus derechos e hizo efectivo su retiro como funcionario del poder judicial uruguayo. En 2003 muere su esposa. Ese mismo año publica, en Montevideo, el libro titulado Poesía, que reúne exclusivamente su obra ya editada o premiada. Nunca regresó a Uruguay ni se nacionalizó mexicano. Murió el 15 de noviembre de 2012.

Su poesía, intensa, mayormente oscura, donde la luz, cuando aparece, solo sirve para contrastar aún más su carencia, es de una solidez avasallante. El tiempo, siempre presente, o mejor dicho su paso implacable, tópico al que retorna casi obsesivamente ya sea con imágenes directas o con metáforas, junto con el silencio, otra carga que persiste o se intuye a pesar de la palabra, rondan su corpus poético como aves agoreras que presagian el desenlace. Su lenguaje lúcido y a la vez elaborado y su concepción personal de la poesía quedan retratados en este pequeño párrafo, extraído de una carta de su hijo, Martín:

"Cuando editamos el libro que reúne parte de su obra reaprendí algunas cosas sobre poesía que le había escuchado muchas veces. Un poema antes que nada debe sonar. Siempre dijo: no hay poesía sin oído. La poesía sólo viene de la poesía. No se escribe desde los sentimientos menos desde las emociones. Tampoco se hace poesía con razones. Sólo con versos que están en poemas de otros, que resuenan en uno y se transforman en los tuyos. Sin oído y sin leer poemas de todo tiempo y lugar no hay poesía."

Hoy de Carlos Puchet Castellanos rescatamos dos poemas, el primero, "Nocturno" del poemario La poesía explora alguna vez. El segundo, extraído de Cinta magnetofónica.

De "La poesía explora alguna vez"

Nocturno

Afuera ocurren cosas

la muerte de Juan Gris

la primera muchacha con órbitas reales

los primeros ojos

la presencia del mar

los periódicos devueltos a la función

de despedir sin vuelta las imitaciones de las cosas

los encuentros casuales en la calle

Eluard

la servidumbre en fuga

los modelos

los argumentos

la sobrehumana luz sobre este lado

sobre la cueva donde la muerte cava interminable.

 

De "Cinta magnetofónica"

crepúsculo asidero de tantos techos juntos

rebotando de ventana en ventana

poniendo un sol de julio transparente

en la empinada calle

y al fondo llaga triste miserable

de la noche

venidera de perfil

vidriada

no tan lejos que

no se oiga el sonido del frío:

del abanico del día cerrado

inmóvil

sobre el regazo estéril

de una esquina.

(*) Lilián Hirigoyen, escritora. AL RESCATE DE POEMAS, columna emitida en el programa radial LA PUERTA, por FM CIUDADELA - 88.7, el 9 de abril de 2019

 


Lilián Hirigoyen / Escritora



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