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Golpe demoledor a la clase media

Federico Arregui

03.02.2017

Si uno mira en retrospectiva el año 2016, se nota que ha estado cargado de desafíos y de problemas que se arrastran en el tiempo, algunos de ellos político-institucionales que deben abordarse.

En una sociedad impregnada de valores republicanos y democráticos ello se logra a través de la Política, actividad noble si las hay, entendida aquella como el trabajo en pos del bien común que, traducido en nuestros valores, significa representar a las grandes mayorías nacionales y populares.

La orfandad de la clase media uruguaya.

Desde que el otrora opositor Frente Amplio constituyera un gran Frente Popular a través de la Nueva Mayoría Encuentro Progresista Frente Amplio, a la postre ganador de las elecciones nacionales en primera vuelta en el año 2004, se comenzó a aplicar una agenda programática que, discutible o no, tenía una misión: sacar al país del pozo de la crisis social, económica y de valores en la que se encontraba, todo lo cual fue producto de la aplicación de décadas de políticas gubernativas que agudizaron dicha crisis. Se comenzó a utilizar, por primera vez en décadas, el principio "favor debilis". Así se aplicó un Plan de Emergencia tendiente a sacar del pozo de la marginación a miles de seres humanos, se aplicó un plan de reforma de la salud que dio cobertura a gente que no contaba con ella, se instalaron los Consejos de Salarios, etc. Todos ellos configuran logros indubitables.

 Ahora bien, en este tercer gobierno muchas cosas han cambiado. La sociedad cambió, el país cambió, el mundo en definitiva lo hizo.

Luego de doce años de aplicación sostenida de una política tendiente a aumentar el salario real de trabajadores y jubilados, con moderado éxito, nuevos desafíos se presentan.

No se puede repetir in eternum el mismo plan sin modificaciones, ello sería un error fatal desde el punto de vista de la política configurativa de una sociedad que pretenda mejorar y aspirar a mejores niveles de vida para las grandes mayorías nacionales y populares.

Si el país es de todos, es tiempo de que todos aportemos a su construcción y rumbo a nuevos horizontes, cada cual desde su gran, mediano, o pequeño ingreso. Deberíamos ser capaces, y ello implica dejar dogmatismos de lado, de pensar que tal vez, sea necesario que todo aquel que desempeñe una actividad remunerada contribuya a sostener el erario público aunque sea de forma simbólica pero todos debemos sentir que aportamos a la sociedad mediante el pago de impuestos ( directos e indirectos en la terminología tributaria )

Si el sistema impositivo se ha vuelto tan perverso, al punto de que muchos han visto absorbido el aumento legal tras el nuevo cálculo de IRPF, y otros apenas visualizaron mínimamente un "aumento", es porque no se está actuando con justicia impositiva y ello significa no valorar el esfuerzo de decenas de miles y sus familias. Quienes integran las denominadas "capas medias" amén de una vida de sacrificio, estudio o trabajo duro, y que tienen por ello un salario digno y aceptable en base a su trabajo (ergo, son trabajadores), no pueden cargar sobre sus espaldas el combate a un déficit fiscal que se debió, entre tantas cosas, a malas gestiones e inmoralidades de público conocimiento.

 Si a cada uno según sus necesidades, también a cada uno según sus capacidades contributivas.

Si alguien cree que por percibir un salario nominal (atención, "nominal" no líquido) en el entorno de los 50 mil pesos  tomado por el gobierno para el incremento del IRPF, está en condiciones reales de afrontar esta suba de impuestos, está equivocado. Basta atender a la canasta básica familiar de un núcleo tipo para verificar que no se está gravando a "ricos" ni a gente que lleva una "vida holgada", sino a trabajadores que han visto, o verán en este febrero, menguado su salario en relación al mes anterior con el agravante de que a su vez, con menores ingresos deben soportar los incrementos en las tarifas. En pocas palabras, estos uruguayos percibieron menos en febrero aún con el ajuste legal por inflación debido a que el IRPF absorbió dicho "aumento". Si además se trata de universitarios, tienen que abonar otro impuesto - porque otro nombre real no existe-  que es el Fondo de Solidaridad hasta los setenta años.

En este orden se observa también, que el capital extranjero y nacional  son tratados y beneficiados con importantes exoneraciones tributarias, por lo que cabe concluir que se ha optado por el camino de beneficiar a las "dos puntas" del conglomerado social, pero se carga el peso sobre las clases medias que cada vez dejan de ser menos "medias" y están cayendo por el alto peso tributario, sumado a los ajustes de tarifas por encima del costo, en buen romance "tarifazo" y ajuste fiscal aunque no le guste a algunos.

El propietario del capital que recibe importantes exoneraciones es contemplado complacientemente, pero se olvida a un importante sector de ciudadanos. Así pues, aquel gran Frente Popular al que hacíamos referencia párrafos arriba ha perdido el policlasismo y se está convirtiendo, cada vez más, en menos representativo de amplios sectores de la sociedad.     Como lo demuestran las encuestas, las capas medias (que son heterogéneas y multiterritoriales) están abandonando, poco a poco, dicho Frente Popular que dejó de serlo.

Y bien, o se retoma el camino de la izquierda representativa o se corre el riesgo de volver a la derecha reaccionaria que viene con sed de revancha.

Por el momento, solo un diputado del Frente Amplio, el Sr. Oscar de los Santos, parece haber captado el sentir de un amplio sector de la izquierda democrática que se deja de sentir representado por el rumbo tomado en lo tributario pero también en lo político, y ni que hablar de una política deliberada de defender un proceso de lumpenización de amplios sectores sociales cuando ello nunca fue el sentir ni la axiología de la izquierda clásica uruguaya. Cabe suponer que la agudeza política de este legislador es  en aras de hallar un proyecto aggiornado o acompasado a los nuevos tiempos que corren con el afán de defender, realmente, y mantenido en el tiempo a las grandes mayorías populares y nacionales - extremo que hoy y como dijimos ut supra no está sucediendo- . Qué ocurrirá es cuestión de tiempo, los hechos en definitiva lo dirán.

Dr. Federico Arregui

federicoarregui07@gmail.com



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