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El "macrismo", fenómeno no exportable

Mauricio Stelkic

13.05.2017

Claroscuros de la política argentina y su relación con la ideología y la política de Uruguay.

Tras unos meses de pausa en UYPRESS, como consultor socio-ambiental y educativo argentino-uruguayo residente en Argentina vuelvo a escribir.


La nota se encadena con otras publicadas  en 2016, "El Uruguay como suiza virtual en decadencia", "Republicanismo como traba teórica de la inclusión social" y "Descreimiento en la política: ¿la sociedad no participa o no se la convoca?". Se abordará el fenómeno del "macrismo" en relación a Argentina y Uruguay pasado ya el "huracán Macri" con el cual la impresentable derecha uruguaya tuvo su breve regocijo, ya a cierta prudencial distancia del inmediatismo coyuntural. Desde una visión crítica creemos estar en condiciones de hacer un mejor balance del proceso argentino y latinoamericano,  lejos del enfoque "neoliberal" como del infantil extremismo izquierdista, haciéndole ambos como se dice "el juego a la derecha". Quien considere muy opinable el artículo en lo tocante al análisis de la Argentina, solicitar por e-mail un compendio de más de 20 artículos en los cuales a lo largo de 2016 realicé un balance del kirchnerismo considerando con mayor profundidad muchos aspectos que aquí se mencionen en pocas líneas. Dividimos el escrito en estos puntos:

 

I_El "macrismo" como fenómeno particular de la Argentina: los límites de pensarlo como mera expresión local de la regionalización de la  "derecha imperialista" en el cono sur.

 

II_El germen de la derechización política en Argentina: consumismo, concentración económica, narcotráfico y clientelismo. Atomización social, lumpenización y aspectos psico-religiosos del kirchnerismo

 

III_La democracia vacía, verticalista y de marketing en los gobiernos "nacional-progresistas" de Venezuela, Brasil y Uruguay.

 

IV_Reconocer trabas actuales en Uruguay para realizar la necesaria autocrítica en la militancia. Por una salida popular al estancamiento político-cultural uruguayo: más izquierda = más participación

 

I_El "macrismo" como fenómeno particular de la Argentina: los límites de pensarlo como mera expresión local de la regionalización de la  "derecha imperialista" en el cono sur.

 

Todo proceso socio-económico, político y cultural tiene por supuesto un dinámico marco  de problemas y conflictos de intereses que lo incluyen y lo hacen trascender de su carácter fenoménico. Así y todo, y en articulación con la idea general de la nota ( "el macrismo no es exportable"),  intentaremos mostrar la poca utilidad de pensar la política a partir de conceptos que oscurecen antes que aclarar, sea "inclusión", "centro-izquierda", "unidad latinoamericana" u otros, sobre todo cuando monopolizan un grupo específico de problemáticas, ideales, líneas partidarias o políticas públicas. El caso más patente, abusado por los gobiernos progresistas de América Latina fueron sin duda los "derechos humanos", consistentes básicamente en políticas de género y/o en la posibilidad de juzgar ex represores de dictaduras pero que coexistieron con un total garantismo respecto del uso descontrolado de agroquímicos con los severos problemas que causan a la salud y que jurídicamente chocan nada menos que con los derechos al agua potable, a la vida y al medio ambiente sano, sin duda de mayor importancia relativa pues son condición de posibilidad de otros derechos. Partimos de lo que podríamos resumir como los dos  pequeños grandes problemas del progresismo latinoamericano: a)hasta qué grado fueron "progresistas" en función del contexto de "boom de las commodities" y b)hasta qué grado fueron "latinoamericanos" en términos de avances reales de integración, sobre todo los países que fueron más "centroizquierdistas" como Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela. Muchas cuestiones indican que no fueron mucho de uno o lo otro y por ello más bien, en función de una suerte de  epistemología del análisis político, deberíamos tal vez comenzar a mirar retroactivamente mejor los procesos "nacionales" para luego de ello recién pensar en  entroncar tales análisis con estrategias regionales del imperialismo estadounidense y/o la "oligarquía" para los distintos países del cono sur. Es el momento de preguntarse "¿Y por casa como andamos?" y pasar del examen de la "región"  sin precisión satelital al análisis con lupa de cada país.

 

II_El germen de la derechización política en Argentina: consumismo, concentración económica, narcotráfico y clientelismo. Atomización social, lumpenización y aspectos psico-religiosos del kirchnerismo

 

En primer lugar, el "progresismo" latinoamericano, tanto en Argentina como en Uruguay, ha mostrado que recién a partir de los últimos 4 -5 años ha comenzado a analizar la situación política y socio-cultural como sus políticas de estado luego de traspiés o "sustos" electorales, lo cual incluso no siempre ocurre y en caso de hacerse tampoco implica revisar o cambiar formas de pensar o actuar en sentido superador. Así, el "progresismo", y sobre todo la parte de militancia más crítica y no tan obsecuente, termina siendo  bastante miope para hacer balances a fondo, careciendo de criterios teórico-metodológicos profesionales para análisis estructurales. A continuación veremos cómo en Argentina el "kirchnerismo" - el "progresismo" - engendró el "macrismo" - "la derecha". No lo haremos desde la visión "neoliberal" que critica todo proceso real y/o de ideas sobre redistribución de riqueza como "populismo ineficiente" sino desde una visión crítica constructiva por parte de alguien que chocó con la ineptitud e incapacidad de muchos sectores del  kirchnerismo ( y también del frenteamplismo valga aclarar), a quienes entre otras cosas les adelantó en 2013 que en 2015 perderían las elecciones, argumentando motivos que fueron despreciados, tras lo cual hoy vuelven a llamarme. A continuación analizaremos sólo algunas cuestiones del kirchnerismo que operaron cual "huevo de la serpiente del macrismo".

 

Consumismo y concentración económica. Se fomentó, con el crecimiento económico "a tasas chinas" de 2004 a 2012, el consumismo desenfrenado por parte de todos los sectores de la población, con niveles de despilfarro energético y consumo de cuestiones superfluas, llegándose a jactar la ex - presidenta de la cantidad de coca cola y basura per cápita que consumía y producía el argentino promedio. Incluso en sectores que vivían de asistencia social, se fomentó el derecho a consumir yogurth o snacks sin trabajar. Eso reforzó el ideal peronista según el cual la población tenía que ir "de la casa al trabajo y del trabajo a la casa"...trabajando o no. Ese consumismo, además de la "inseguridad", en parte real y en parte sensación inflada por los medios de comunicación, fue el germen de la atomización social de gente encerrada en sus casas, viendo celulares y pantallas todo el tiempo. No se fomentó ni la ecología, ni la responsabilidad del consumidor y la educación se modificó de modo que fuera de inclusión sin calidad, haciendo de las aulas -y más en las escuelas públicas, que perdieron matrícula- un espacio donde se ensayaba la impunidad social y penal. Por otro lado, y más allá de la mística revolucionaria, durante el kirchnerismo, luego del inicial salvataje a ciertos grupos económicos nacionales en los años 2002-2003, tuvo lugar un proceso de concentración de la propiedad agro-industrial y financiera que entre otras cosas hacinó a la gente en las ciudades ya existentes con todas las consecuencias que ello trae. Caso aparte es la explosión del sistema de monocultivo transgénico (soja y maíz) con glifosato que cercó las ciudades medianas y grandes con cáncer de forma alarmante, según varios estudios realizados uno incluso por la prestigiosa Universidad Nacional de La Plata. Sin plan ferroviario, sin políticas de calidad de vida urbana, estimulando la producción automotriz (con 70% de componentes importados y permitiendo la fuga masiva de sus divisas a las casas matrices), rodeadas de veneno las ciudades se volvieron entornos de gran violencia psico-social. Por último, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) quedaron a merced del mercado y la crédito bancario a tasas usurarias, ya que se cambió la legislación y por lo tanto medianas -y hasta grandes- empresas recibieron subsidios figurando como PYMES.

 

Narcotráfico. El Kirchnerismo financió en parte sus campañas con dinero proveniente del narcotráfico, con dos grandes zonas urbanas de implantación no sólo de comercialización sino de producción (las "cocinas de droga"), el AMBA (Capital Federal y Gran Buenos Aires que suman unos 11.000.000 de habitantes) y Rosario-Gran Rosario, que suman 2.000.000 de habitantes. Se montó un sistema narco-educativo-psiquiátrico a tal fin: las escuelas no sancionaban ni expulsaban, el sistema de salud impidió la internación compulsiva de personas severamente afectadas por la droga dependencia, aunque causara destrucción de vínculos familiares, a fin de tener al droga dependiente siempre disponible -"dado vuelta" en la calle- para que se ofrezca una nueva dosis, y así alimentar la cadena marginalidad-pobreza-delincuencia y con ello negocios para la policía y los políticos. No se avanzó en la reforma policial -que recomenzó con la gobernación de M.E. Vidal en 2016 al cortar la "caja" de recepción política del dinero del narcotráfico y cesantear a cientos de comisarios y jefes comisarios- y durante el kirchnerismo Argentina pasó a ser un país de tránsito a un país de producción de droga, funcionando el sistema de producción (en Villas miseria generalmente) con uno de distribución en el que participaban "dealers", punteros políticos, agentes de policía, comisarios, comisarios jefes y en la cúspide los ministerios "de seguridad" para terminar en las mismas intendencias y gobernaciones. Era parte de "la plata para hacer política" que necesitaba Néstor Kirchner, que ya en 2003 salió a defender personalmente la "cumbia villera" como género musical, que se sabe estimula la violencia, la marginalidad, el machismo y legitima la lumpenización de la sociedad.

 

Personalismo y viraje psico-religioso de la política. Ya Néstor Kirchner en 2003 disolvió a pocos meses de crearla  la secretaría de fortalecimiento institucional y participación ciudadana, y sobre todo a partir de 2010  con el comienzo claro del "cristinismo" (por Cristina Fernández de Kirchner - CFK) , en ese contexto cuyos pilares eran el consumismo y el narcotráfico, el gobierno montó  la "grieta" dividiendo al país en kirchneristas y anti-kirchneristas pero de modo diríamos neurótico y en base a esquemas ultra simplificados que oponían "el modelo nacional y popular" al "neoliberalismo", lo cual impedía todo diálogo y reflexión (lo cual se nota hoy, con militancia poco capaz de pensar y estudiar muy acostumbrada a "seguir"), y eliminando todos los procesos de discusión de base en los sectores militantes populares y de clase media: se abortaron la mayoría de  los proyectos productivos cooperativos y se prefirió mantener sistema de asistencia social y clientelismo, sobre todo en el conurbano bonaerense; los que sobrevivieron como fábricas recuperadas realmente autónomas vienen del período más obrero y autogestionario de los años 1998-2003 previos al kirchnerismo. Violó la propia ley de medios que impulsó dando presupuesto a medios adictos, generando una empresariado mediático oficialista parásito que vivía de la pauta oficial y sin otorgar canales de participación en medios públicos a organizaciones populares realmente autónomas. Durante el kirchnerismo, los puestos en el estado se conseguían por amiguismo o militancia, con lo cual debían ir a toda marcha que se convocara -sacando empleados municipales a la calle si había un acto- todo funcionario y/o técnico con expertise en niveles incluso bajos de la administración debía seguir órdenes en una cadena que iba verticalmente de Cristina hacia abajo, siendo escasos los cargos obtenidos por concurso; en las "nuevas universidades públicas" creadas, de muy bajo nivel académico, todo seguía la ley de puestos a dedo, inserto en un "combo" de ineficiencia, corrupción y  sobreprecios en la obra pública. Cuando la oposición liberal clamaba que "Argentina se convertiría en Venezuela", con la centro-derechista Elisa Carrió  presentándose como "salvadora de la República", tenía en parte razón, pues el kirchnerismo montó un sistema político donde el "líder espiritual" (CFK como "genia", "jefa te amamos")  representaba por sí solo todo un modelo de país, y así la contra-hegemonía se equiparaba a  un personalismo excesivo, al punto de que en "charlas a militantes" en 2017 he visto como un "politólogo" (ex candidato a vicejefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el kirchnerismo) hablaba quince minutos sobre la matriz redistributiva y enseguida de cómo y por qué "Cristina tenía que ser candidata en función de  lo que ella representaba". Y en ámbitos menores de la administración, a un mediocre director o subdirector de área se lo hacía llamar "jefe" como si fuera un patrón-capataz. De este modo, el gobierno kirchnerista, frente al lobby empresario y del capital concentrado, sin duda extorsionadores profesionales de la más baja laya, fiel al manual "peronista", no decidió "combatir al capital" con mayor democracia sino con menos participación y más prepotencia, con la idea de que era mejor "meterle miedo al enemigo y marcarle la cancha" en base a un invasivo esquema líder masa con CFK como única oradora, graficado claramente en el cierre de campaña de elecciones legislativas de 2013 cuando CFK cerraba con todos los gobernadores alineados cual soldaditos bajo ella. Y así se generó, sobre todo en los sectores populares, el caldo objetivo de la apatía política: Macri ganó no sólo por "el marketing mentiroso ideado por Duran Barba" sino  porque tuvo  el voto de muchísimos pobres realmente hastiados de punteros y narcos en la esquina del barrio mientras "la jefa" hablaba de la inclusión por TV. De paso digamos que al reformar los códigos civil y penal en 2014, y bajo  un sistema de "puerta giratoria" de delincuentes liberados por la policía para robar y "volver con la mercadería",  se suprimió el derecho al agua potable para garantizar el negocio minero y se rebajaron las penas por narcotráfico. En 2012, debido al intento de "camporización" (que prevalezca la oficialista hiper verticalista "La Cámpora")  se genera el rechazo de otros sectores dentro del kirchnerismo y fracasa el proyecto "cristinista" de "Unidos y organizados", una organización ideada para sustituir al Partido Justicialista (PJ) como principal fuerza política del Frente para la Victoria (FPV). Entonces CFK decide volver a recostarse sobre el PJ: intendentes mafiosos de la época de Menem y Duhalde que se quedaban con los libros de los cooperativistas dejándolos en el mero papel pasivo de receptores de asistencia social controlada y que manejaban la policía y la narco política en los barrios.  En suma, el kirchnerismo eliminó el valor de la institucionalidad política y democrática, pero sobre todo la discusión popular de base, con un pueblo "agradecido que hacia la V peronista" y escuchaba la presidenta en cadena nacional sin pensamiento crítico, es decir un vínculo político de carácter emocional. El dicho común del militante kirchnerista era "me enamoré de Cristina".

 

La lumpenización de la política y el uso clientelar de la pobreza. Por último, el verticalismo y el seguidismo implicó una "lumpenización" de la política, expresado de forma paradigmática en los modos y discursos patoteriles del otrora influyente secretario de comercio Guillermo Moreno, una de las dirigentes de Madres  de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini y los líderes "piqueteros" Luis D´Elía y Fernando Esteche. Había 30% de pobres pero la presidenta decía que había 5%, con un INDEC intervenido y hospitales sin terminar inaugurados más de 2 veces, eso sí con un ejército de militantes pagos llevado a aplaudir. En los barrios populares, la amenaza de cortar el suministro de planes sociales por no ir a marchas y actos oficialistas se volvió moneda corriente, y así el uso clientelar de la pobreza se tornó estrategia política. Y dicha "lumpenización" con estilo de barrabrava futbolero dejó su marca de forma paroxística en la vulgaridad discursiva de la "resistencia al macrismo" en redes sociales y manifestaciones: "Macri gato" o "Vidal la tenés adentro".

 

Como primera conclusión parcial podemos decir que el "macrismo" no fue una mera "construcción mediática neoliberal" sino consecuencia de  muchas cuestiones económicas y político-culturales intencionadamente llevadas adelante por el Kirchnerismo que condujeron a una apatía política y una lumpenización cultural que fueron causas esenciales de la victoria electoral de Cambiemos en 2015, que evidenció una sociedad masivamente atomizada socialmente y con vínculos sociales dañados con gente que vive enfrascada en su mundo mirando pantallas. Sólo así puede finalmente un candidato "ganar una elección por Facebook". Respecto del Uruguay, si bien desde ciertos sectores críticos del Frente Amplio  (desde dentro y/o fuera del mismo) pueden entrever ciertos paralelismos entre Argentina y Uruguay hablando de cierta "peronización" o "kirchnerización" del FA -en teoría una fuerza de centro izquierda de base democrática y republicana- podemos afirmar claramente que el "macrismo" no es exportable porque Argentina no ha sido Uruguay ni el frenteamplismo puede equipararse con el kirchnerismo. La situación y los problemas del Uruguay son muy distintos.

 

III_La democracia vacía, verticalista y de marketing en los gobiernos "nacional-progresistas" de Venezuela, Brasil y Uruguay

 

El tema está desarrollado sobre todo en una nota mía anterior de UYPRESS sobre democracia participativa para cuya confección recopilé unas 400 páginas de artículos académicos sobre el tema. Aquí simplemente recalcaremos que los fenómenos de personalismo y lumpenización descritos para el caso kirchnerista tuvieron su correlato latinoamericano en diversas formas, cuyo extremo es sin duda el chavismo decadente (era innovador en sus primeros años) con el pajarito en el sombrero de Maduro. En concreto lo más importante a señalar es que los "progresismos" abortaron intencionadamente procesos de democracia participativa en Brasil (originado en Porto Alegre) y en Uruguay  (primero en Montevideo y luego en Canelones), frenando ideas e impulsos en pos de una mayor participación ciudadana, dejando sin presupuesto y/o poder efectivo real a diversos mecanismos institucionales de participación vecinal, creando formas estatales paralelas que tornaban meramente deliberativas y sin poder real a las instancias de gobierno local y/o los movimientos más de base que fueron un importante soporte político de los progresismos en ascenso pero que luego se volvieron más dirigistas, burocráticos y verticalistas, obturando así la posibilidad de contralor interno por parte de la militancia. La excusa desde el poder es que "el pueblo no quiere participar" pero en realidad más bien se aprecia que la militancia y muchos políticos y funcionarios frenteamplistas son eternamente re-electos como empleados públicos permanentes, se ven más cómodos con una democracia meramente representativa con sistemas de voto-cheque en blanco ganando elecciones cada 5 años asustando con "el cuco de la derecha". De este modo, las democracias progresistas latinoamericanas se tornaron no solo formales sino incluso desarrollaron una lógica creciente de marketing político -como cuando una candidata en las internas abiertas presidenciales del Frente Amplio se "vendía" en función de la forma ondulada de su cabello en afiches callejeros o redes sociales. Ciertamente, por cuestiones estructurales socio-económicas y de "tradición republicana" pero sobre todo de escala de los problemas, no se aprecia en Uruguay el fenómeno de la lumpenización-marginalización como factor político importante como lo fue en la Argentina kirchnerista, aunque sí un ascenso del personalismo y la política como "cuestión de imagen". Ello condujo a una degradación institucional y organizativa del Frente Amplio constatada ya desde hace años, culminando todo en corrupción, discursos "inclusivistas" vacíos de contenido (sobre todo los "derechos de género" que tapan la problemática de agroquímicos, agua potable y salud), apatía y finalmente en una aún más grave depresión psico-cultural y política generalizada que anestesió a la sociedad uruguaya dejándola sin capacidad de respuesta psicológica, teórica y política. Estamos lejos -años luz aunque menos de 10 en la cronología gregoriana vigente- del masivo fervor militante al asumir Mujica la primera magistratura. Este fenómeno de la "apatía" por supuesto es hijo también de procesos psico-culturales pre-existentes gestados por décadas de garantismo financiero pro extranjero (que en muchos sentidos el FA reforzó) que expulsa constantemente jóvenes y dejó al Uruguay con una población envejecida y desmotivada, expresado de modo patente en la reducida participación militante en las elecciones internas del Frente Amplio en 2016.

 

IV_Reconocer trabas actuales en Uruguay para realizar la necesaria autocrítica en la militancia. Por una salida popular al estancamiento político-cultural uruguayo: más izquierda = más participación

 

"Por lo que decís, pareciera que el Uruguay no tiene solución, tendría que haber una revolución socialista en Argentina o Brasil y luego Uruguay ser anexado" "Efectivamente, tu lo has dicho".  Ese diálogo donde comienzo preguntando, mitad en broma mitad en serio, lo tuve por una red social hace relativamente poco con un ex militante del FA con quien me escribo seguido y llegué a tener algunas videocharlas, decepcionado con el Frente Amplio ya en 2004 antes de las nuevas escisiones o surgimiento de otros partidos con intenciones progresistas -más sociales y/o ecologistas-ambientales- debido a falta de políticas por parte del gobierno. Y es alarmante, al menos para quien como yo que no se siente resignado a la administración de la miseria o el ajuste como modo de "preservarse de la derecha".

 

Ahora bien, sinceramente, y luego de 3 años de hablar con muchos militantes y funcionarios del FA, estoy como seguramente muchos -y seguramente más quienes vivan el día a día en Uruguay- profundamente descreído acerca de la capacidad del Frente Amplio y la militancia de realizar una autocrítica seria, sobre todo porque se viene evidenciando que en muchos aspectos el anquilosado FA realiza políticas "de derecha" y ya ni intenta disfrazarse de progresista. Fue un muy duro golpe a la militancia honesta y la ciudadanía simpatizante que con fervor apoyó las gestiones nacionales del FA en 2004 y luego en 2009, llevándose una primera gran decepción con el gobierno de Mujica que para muchos fue incluso una involución política. Hace pocas semanas, un joven diputado del Frente Amplio, con formación en filosofía, vino a Argentina a un congreso  a hablar sobre integración latinoamericana y marxismo, y por ello justamente me acerqué a tal actividad, con la intención de presentarme personalmente; pude hablar unos minutos y  llegué a escribirle, planteándole cuestiones importantes que creía deberían ser consideradas, mostrándole mi formación, expertise, ideas y proyectos para Uruguay. No recibí la más mínima respuesta  ni tampoco se dio un día de los cuatro que le quedaban en el país para tomar un café. Y así palpé una vez más en carne propia lo que muchos uruguayos ya me decían: los frenteamplistas, y más los políticos, cuando planteas temas "tabú" te evitan porque no tienen argumentos ni modo de defender muchísimas políticas del gobierno -zonas francas, agroquímicos, silencio en salud ambiental, verticalismo, formalismo republicano, entre muchas otras cuestiones. Se me dirá así y todo, luego de leer los apartados anteriores, "¿Y por casa como andamos?". Efectivamente, en Argentina ganó Macri y  en muchos sentidos ha sido un claro "retroceso" -en otros representó un sinceramiento respecto de las mentiras y la lumpenización kirchnerista- sobre todo en materia de soberanía, deuda externa, inversión en ciencia y tecnología y convenios leoninos con el imperialismo norteamericano o chino, pero ello al mismo tiempo abre caminos para que el campo obrero y popular se replanteé muchas cuestiones, aunque no es que aún haya comenzado a hacerlo seriamente porque al igual como muchos podrán pensar de los frenteamplistas, es realmente difícil encontrar kirchneristas serios con capacidad de autocrítica -simplemente quieren "volver". Sin embargo, por una cuestión si se quiere psico-cultural, Argentina es un hervidero y la sociedad se mueve y reacciona, lo cual no  veo en tierra charrúa. Percibo en cambio una población apática, una dirigencia envejecida (sean "viejos o jóvenes con mente vieja" ) y resignada a que nada o casi nada se puede hacer, contentándose con la pelea ética de lo que debería ser el gobierno o  "La República" pero con poca capacidad de organización y presión a los gobernantes.

 

Finalmente, y a pesar de mi apatía, creo hoy más que nunca que la militancia progresista y de izquierda uruguaya debe rever, como ya he comentado en anteriores notas de un año atrás, la política como mera formalidad, dando más cabida a formas participativas y sobre todo de formación en economía política y problemáticas psico-culturales y ambientales, algo muy distante del confort adaptativo "battlista-estatista-republicano" que conduce progresivamente a un mayor deterioro del medio ambiente, la calidad institucional y el sentimiento de pertenencia colectivo de la ciudadanía. ¿Cómo hacerlo? Desconozco, en lo personal vengo hace años hablando con muchas personas honestas -no con digamos "frenteamplistas corrompidos" - proponiendo talleres de formación para militantes, y nunca salieron del "sí, sería bueno, pero lo veo difícil". Y pareciera que porque es difícil no vale la pena ni intentarlo. Y la actual inercia uruguaya no es ya de la comodidad que podría esgrimirse unos años atrás, sino un camino al precipicio; el debate se torna pues ya un mandato. Sin una militancia que lea, estudie y controle a los gobernantes, en los barrios y no solo en congresos partidarios, no parece posible un cambio en la tendencia a la descomposición del progresismo frenteamplista. Así, pues,  el problema del "macrismo rioplatense"  se resuelve con más izquierda, y el de ésta con más democracia...

Mauricio Stelkic Abergo

docentecapaz@gmail.com / mauricios@uolsinectis.com.ar, www.docentescapaces.blogspot.com.ar



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