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Obesidad y Depresión. Una buena manera de cuidar su salud afectiva es cuidar de su cuerpo.

Mauricio Toledo

10.11.2017

La obesidad  y la depresión en las últimas décadas se han convertido en un problema de salud pública.  Más allá de las determinantes genéticas  y las condiciones ambientales, factores culturales inciden fuertemente en estos fenómenos. Un ejemplo de esto, lo podemos observar en el desarrollo de clínicas de nutrición y estética.

A su vez, el consumo de antidepresivos ha tenido un aumento considerable por lo cual algunos lo han llamado la cultura Prozac. Esto es una muestra de que se han dado cambios de índole  cultural que han puesto el foco en estos problemas.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los últimos 40 años la obesidad se ha casi triplicado.  Se estima que entre sobrepeso y obesidad hay más de 1900 millones de personas mayores de 18 años a nivel mundial y 340 millones de niños y adolescentes según datos al 2016. También se observa en los países  de América Latina y el Caribe una tendencia en el aumento del sobrepeso y la obesidad según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En particular, la situación de Uruguay no es muy favorable siendo la prevalencia de sobrepeso en menores de 5 años al 2011 de 7,7 % y ascendiendo en 2013  al 10,5%. En relación a los adultos, la prevalencia de sobrepeso en el año 2014 fue del 61.7% y la de obesidad fue del 26.7% (datos de OPS). Este es un fenómeno a destacar ya que en la mayor parte del mundo se ha invertido el problema de la insuficiencia ponderal por el sobrepeso y la obesidad excepto en partes de África subsahariana y Asia.

Los aspectos culturales juegan un rol importante, ya que el sobrepeso y la obesidad son potencialmente reversibles.  Destacamos como  herramienta de cambio cultural, la importancia de generar hábitos alimenticios adecuados. De hecho, este tipo de iniciativa fue uno de los programas fomentados por Michelle Obama  ex primera dama de los Estados Unidos de América (EEUU). La obesidad es un factor de riesgo, que puede afectar múltiples órganos y sistemas como el cardiovascular, osteoarticular, etc.  A su vez muchos  individuos sufren por la estigmatización que les representa su cuerpo en la cultura actual.  

Por otro lado, las personas que tienen depresión  también padecen la estigmatización de la sociedad y de los sistemas sanitarios.  Es importante destacar que la depresión tiene una prevalencia importante constituyéndose como una de las principales enfermedades que se observan en el primer nivel de atención.  Datos de la OMS estiman que hay más de 300 millones de personas que la padecen.  Si bien sabemos que la depresión es un factor de riesgo de suicidio, este no es el único problema. Los individuos con depresión, sienten afectada toda su vida tanto a nivel familiar, social como laboral lo cual se prolonga en muchas ocasiones durante varios meses y por lo tanto también afecta a las personas que los rodean.  Muchas veces no somos conscientes que las personas  que padecen depresión también pueden  tener dolores, infecciones respiratorias, hipertensión o diabetes.  La obesidad es frecuente en las personas que padecen este trastorno. En la mayoría de la ocasiones tendemos a considerar que es parte de los efectos adversos de los tratamientos. Sin embargo,  cada vez se conceptualiza mejor que los trastornos afectivos tiene un efecto sistémico, es decir un efecto en todo el organismo donde habría factores o procesos inflamatorios que estarían incidiendo en el mismo. Estudios recientes han comenzado a considerar  la incidencia de la obesidad en la evolución e inclusive eventual génesis de este trastorno.  Un estudio publicado en el mes de octubre en la revista  Jama Psychiatry por Yuri Milaneschi y colaboradores titulado: Asociación genética de la depresión mayor con características atípicas y desregulaciones inmunometabólicas relacionadas con la obesidad.  En este trabajo se relaciona la obesidad con los síntomas depresivos atípicos  sugiriendo que pueden tener mecanismos fisiopatológicos compartidos. A su vez, otro trabajo publicado durante el presente año por Eleonora Petri y colaboradores en la revista Bipolar Disorders y titulado: La obesidad en pacientes con depresión mayor está relacionada con bipolaridad y características mixtas: evidencia del

Estudio BRIDGE-II-Mix. En este estudio, la obesidad parece estar asociada con trastornos del espectro bipolar. Esto podría ser un predictor de depresión bipolar, la cual conlleva un tratamiento diferente de la depresión comúnmente conocida como trastorno depresión mayor.

Cada uno de nosotros debe comenzar con su propio cambio cultural. Debemos tener en cuenta en nuestras conductas habituales una alimentación equilibrada, mantener una rutina en cuanto a los horarios de las comidas y del dormir, ya que sabemos que la falta de rutinas desincroniza nuestros ritmos biológicos  y estos afectan nuestros aspectos inmunometabólicos y también el estado de ánimo.  Es importante mantener una actividad física regular y  sistemática  ya que incide en el control del sobrepeso y la obesidad y además tiene efectos antidepresivos.  

Por lo antedicho, una buena manera de cuidar su salud afectiva es cuidar de su cuerpo.

 

Dr. Mauricio Toledo - Psiquiatra - Unidad Farmacología Clínica Hospital Vilardebó - ASSE



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