VÍNCULOS ACADÉMICOS CON ISRAEL
“La Universidad no puede ser socia del silencio”, por Agustín Courtoisie
28.04.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- El debate por los vínculos académicos con Israel escala en la Universidad de la República: denuncias de complicidad, antecedentes internacionales y críticas desde la propia disidencia judía presionan por revisar acuerdos vigentes, según nota de Agustín Courtoisie, publicada en el portal mediomundo.uy.

Un amigo uruguayo residente en España me acaba de enviar este artículo inquietante de El País de Madrid sobre la empresa estadounidense Palantir:
"En los Países Bajos, tras revelarse que el fondo público de pensiones para docentes había invertido cientos de millones de euros en Palantir, un grupo de inversores lanzó una petición exigiendo que el fondo se desvinculara de la empresa. En un reciente artículo de opinión, tres profesores de la Universidad de Utrecht calificaron la inversión de lamentable" (El País, 2026, 11 de abril).
A renglón seguido El País cita en forma textual sus opiniones:
"Los mismos profesores que imparten clases sobre privacidad, autonomía, derechos humanos y derecho humanitario de la guerra, se ven obligados a participar en un fondo de pensiones que invierte millones de euros en una empresa inextricablemente vinculada a la vigilancia a gran escala, el procesamiento de datos militares y las violaciones de los derechos humanos" (El País, 2026, 11 de abril).
El artículo agrega estas consideraciones, con un párrafo final melancólico:
"En Noruega, la guerra [sic erat scriptum] de Gaza tuvo repercusiones en las carteras de algunos fondos. La gestora de activos Storebrand vendió una participación de 24 millones de dólares en Palantir en octubre de 2024, alegando que la empresa suministraba productos que permitían la vigilancia de los residentes en los territorios palestinos. KLP Pension, el mayor fondo de pensiones del país escandinavo, excluyó de su cartera a la corporación estadounidense Oshkosh y a la empresa alemana ThyssenKrupp por vender armas a Israel que se utilizan en Gaza. Sin embargo, estos fueron casos aislados: hasta el momento, la penalización por mostrarse a favor de Israel ha sido mínima entre las principales gestoras de activos" (El País (2026, 11 de abril).
El sabor amargo de que las nobles reacciones éticas y políticas sean apenas "casos aislados", es provocado también por algunas vacilaciones desconcertantes de la Universidad de la República en el Uruguay, respecto de mantener vínculos con instituciones israelíes.
La Carta Orgánica
El Artículo 2º, "Fines de la Universidad" de la Ley 12.549 de 16/X/1958 - D.O. 29/X/1958 mandata "defender los valores morales y los principios de justicia, libertad, bienestar social, los derechos de la persona humana y la forma democrático-republicana de gobierno" (Universidad de la República, 1958).
Este texto jurídico plantea algo que compele a su cumplimiento. No es una cuestión de conveniencia o estrategia. El Artículo 2º de la Carta Orgánica de la Udelar, por laxa que sea su interpretación, en cualquier escenario hace inaceptable que mantenga vigente cualquier vínculo formal de cooperación con Israel. Un Estado que según la evidencia acumulada e incluso una resolución previa del Consejo Directivo Central (CDC), actúa como un régimen de ocupación colonial, apartheid y prácticas que implican riesgos de genocidio en Gaza, por decir lo menos (La Diaria, 2024, 8 de abril).
Y los mismos argumentos que se esgrimieron cuando la Udelar solicitó el cierre de la oficina de la ANII en Jerusalén, valen también, en particular, para el Acuerdo firmado en 1985 entre la Udelar y la Universidad de Tel Aviv, que espera todavía ser dejado sin efecto.
Este acuerdo no se limita a un mero intercambio académico: su vigencia confiere legitimidad institucional a un sistema que instrumentaliza la ciencia y la tecnología en función de una política de dominación territorial y destrucción de poblaciones civiles. Mientras el Estado de Israel desarrolla un aparato de control y violencia apoyado en la innovación tecnológica militar y en la investigación universitaria, sostener un convenio con una de sus principales casas de estudios significa asociarse a un proyecto que contradice de modo explícito el mandato del Artículo 2º de la Carta Orgánica.
Si hubiese dudas acerca del acuerdo de 1985 con la Universidad de Tel Aviv, ese Artículo 2º obliga a despejarlas, dejándolo en forma expresa sin efecto (ver el texto completo del acuerdo en web 21 de junio, 2025, 9 de diciembre).
Desde dónde analizar
Ahora es necesario matizar y examinar otros flancos del problema.
No podemos olvidar que más de 650 profesionales universitarios el 7 de abril de 2025 firmaron una declaración; lamentaron en ella una supuesta "narrativa parcial y sesgada"; y jugaron con la previsible acusación de "antisemitismo". Su carta aludía al Artículo 20 del Pacto Internacional de Derechos Sociales y Políticos (PIDCP) y con esa base los firmantes pedían limitar la libertad de expresión para quienes criticasen a Israel. Eso podría involucrar, de hecho, silenciar a quienes rechazaban mantener la oficina de la ANII en Jerusalén.
Sin embargo, los adherentes a dicha carta no explicaron por qué la judeofobia debería ser considerada como algo más grave y punible en relación con la islamofobia, o la cristianofobia, o con el racismo antipalestino, que también permitirían apelar al mismo artículo del PIDCP. Y lo mismo podría decirse de la Ley Nº 17.817 de 06/09/2004 (Ley contra el racismo la xenofobia y toda otra forma de discriminación) y el Decreto N° 152/006 de 05/06/2006 que la reglamenta.
No es menor el hecho que se trata de universitarios, egresados de instituciones públicas o privadas, que vuelven a cometer una grosera falacia que deberían recordar del liceo: la falacia ad hominem, que consiste en rechazar lo que alguien dice por lo que supuestamente es, o por ciertos rasgos que se le atribuyen, sin considerar si es o no verdad lo que esa persona afirma. En casos semejantes, como profesor de Filosofía no puedo evitar una sonrisa triste frente a esa falacia difamatoria, tan eficaz como peligrosa.
Imagine que alguien condena a Hamás por los hechos del 7 de octubre de 2023 pero se le impide formular ese rechazo públicamente, acusando a quien desea expresarlo por incurrir en "islamofobia". Eso sería un buen ejemplo de falacia ad hominem.
Ahora supongamos que alguien recuerda en un diario, o en una polémica en la TV, que Israel hizo detonar beepers en el Líbano para asesinar a supuestos miembros de Hezbolá. Como esos ataques se produjeron en lugares públicos y acarrearon la muerte de civiles y cientos de heridos inocentes, el declarante propone analizar si esos actos no deberían calificarse también de terroristas. No podría hacerlo, porque lo denunciarían como "antisemita". De nuevo, estamos ante una clarísima falacia ad hominem (CNN, 2024, 10 de noviembre).
Examinemos esto con mayor detalle. Es raro el latiguillo estereotipado de "antisemita".
"Semita" es una categoría lingüística, no racial, que abarca pueblos muy dispares. En realidad, suele ser la autopercepción, en última instancia, lo que define que una persona se considere judía (ver, por ejemplo: Amado, 2016, p. 31), entre otras cosas, porque se produce una identificación con tradiciones familiares y memorias históricas. Pero no hay una prueba de sangre, o de ADN, que permita determinar si alguien es o no judío. Y si es eso lo que se pretende cuando se invoca la acusación de "antisemita" (que "semita" designaría una raza), entonces calificar a alguien de "antisemita" es un insulto racista.
Y después de todo, fue un gran autor judío que nos advirtió que debemos juzgar a las sociedades igual que a los individuos: no por lo que dicen de sí mismos sino por lo que hacen (Marx, 1859, p. 348). De la misma manera, cuando se juzga al actual gobierno de Israel no es por lo que supuestamente es, o dice representar, sino por lo que hace.
Además, la unión de personas de distintas procedencias culturales y geográficas, las conversiones religiosas, el largo tiempo de múltiples generaciones, inclinan a rechazar con firmeza toda pretensión de "pureza" racial, o étnica, o religiosa. Ya se sabe a dónde conducen esas pretensiones: a las hogueras o a las cámaras de gas.
¿Desde qué lugar pueden sostenerse estas reflexiones?
Hay muchos "lugares" donde se puede sentir el piso firme para interpretar y analizar. Pero ninguno tan seguro como el de la valerosa disidencia judía dentro de Israel y en la diáspora en todo el mundo (con tristes excepciones nacionales).
Personalidades y ONG judías disidentes
Israel se presenta internacionalmente como Estado judío, pero esa identificación política no agota ni encarna la diversidad de la comunidad judía mundial. Muchas de las figuras judías más destacadas han expresado críticas severas y condenas explícitas de las masacres perpetradas por Israel en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria y otros territorios.
Mencionemos entre esas personalidades a Noam Chomsky, lingüista y filósofo, quien ha denunciado sistemáticamente lo que describe como el carácter colonial y el apartheid de la política israelí en Palestina. O a Edgar Morin, sociólogo y filósofo, que ha condenado el uso desproporcionado de la fuerza contra la población palestina, calificando de "auténtica carnicería masiva contra la población de Gaza" la respuesta militar de Israel.
Norman Finkelstein, politólogo y ensayista, ha caracterizado la política israelí por su crueldad extrema, el supremacismo y el colonialismo. Recordemos que Finkelstein perdió a la mayor parte de su familia en el Holocausto excepto a sus padres, que sobrevivieron al Gueto de Varsovia. Su madre además estuvo en el campo de concentración de Majdanek y su padre en el de Auschwitz. Mencionemos algunos de sus títulos de lectura obligatoria: Lo que dice Gandhi sobre la no violencia, la resistencia y el valor (2013), La industria del Holocausto. Reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío (2014) y Gaza. Una investigación sobre su martirio (2019).
Tony Judt, historiador británico judío, sionista en sus comienzos, advirtió sobre el carácter colonial de la expansión territorial de Israel. Es relevante señalar que, mucho antes de los hechos del 7 de octubre de 2023, Judt ya advertía: "Todo el mundo se ve reducido al silencio; los judíos porque tienen la obligación de apoyar a Israel, y los no judíos por temor a pasar por antisemitas. Resultado: nadie aborda el tema" (Judt, 2023, 4 de octubre).
Judith Butler, filósofa judía muy conocida por sus estudios de género, ha firmado manifiestos públicos condenando la masacre en Gaza y rechazando los crímenes de Israel: "Todos deberíamos levantarnos, objetar y pedir el fin del genocidio" (Butler, 2023, 26 de octubre).
El historiador Schlomo Sand ha mostrado las falsedades y las distorsiones en la construcción de la identidad de Israel en La invención del pueblo judío (2011) y La invención de la Tierra de Israel. De Tierra Santa a madre patria (2013). Exponentes religiosos también han condenado a Israel, desde los rabinos de Neturei Karta hasta la rabino Sharon Brous, líder de la comunidad congregacional judía en Los Ángeles, quien ha condenado las masacres en Gaza.
En cuanto a Ilan Pappé, autor entre muchos otros libros de La idea de Israel. Una historia de poder y conocimiento (2015), se preguntaba junto a sus colegas en un debate de 1994 en la Universidad de Tel Aviv: "la academia israelí, ¿era un instrumento ideológico en manos del sionismo, o era un bastión del pensamiento y el discurso libres? La vasta mayoría del público había asistido al debate porque se inclinaba por la primera conclusión y dudaba de la independencia de los académicos israelíes" (Pappé, 2015, p. 6).
Todas estas voces muestran que condenar los crímenes cometidos por el gobierno de Israel no constituye "antisemitismo", sino una exigencia ética interna de los más prestigiosos referentes académicos judíos, que rechazan la identificación monolítica entre judaísmo y Estado de Israel.
Hasta allí algunas posturas de las personalidades más destacadas.
Entretanto, en el territorio, ONG israelíes de derechos humanos como B'Tselem y Médicos por los Derechos Humanos-Israel (PHRI) han emitido declaraciones contundentes sobre Gaza, acusando a Israel de genocidio y destrucción sistemática (Europa Press, 2025, 28 de julio).
B'Tselem afirma que Israel lleva a cabo "medidas coordinadas y deliberadas para destruir la sociedad palestina en Gaza", calificándolo como genocidio explícito, basado en la destrucción de infraestructuras, desplazamientos forzados y hambruna inducida. PHRI denunció la aniquilación premeditada del sistema sanitario gazatí, con ciudades arrasadas y condiciones de vida imposibles para dos millones de palestinos.
Ambas ONG pidieron medidas inmediatas a la comunidad internacional para detener la "aniquilación" y la violencia, criticando la complicidad de países como EEUU y Europa por enviar armas y no actuar pese a evidencias de crímenes de guerra. Estas declaraciones rompen tabúes en Israel al usar el término "genocidio" y vincularlo a políticas de supremacía judía y expulsión.
Breaking the Silence, una ONG israelí de exsoldados que documenta abusos en territorios ocupados, ha emitido declaraciones críticas sobre la situación en Gaza, enfocándose en la destrucción sistemática y el uso desproporcionado de la fuerza.
En abril de 2025, publicaron un informe que califica las operaciones israelíes en Gaza como "destrucción deliberada y sistemática", con zonas de amortiguamiento convertidas en "zonas de muerte" donde palestinos, incluidos mujeres y niños, son blanco si se acercan. Relatos de exsoldados anónimos describen matanzas metódicas de hogares y familias enteras para facilitar un control prolongado.
"Las consecuencias humanitarias son devastadoras. Las comunidades palestinas que solían habitar estas tierras -muchas cumplían un rol clave en la producción agrícola de Gaza-, han sido desplazadas por completo. El objetivo, según uno de los soldados entrevistados, es claro: que no haya nada a lo que puedan regresar" (TRT, 2025, 8 de abril).
Ola global de rechazos
Si grandes personalidades judías, dentro o fuera de Israel, y organizaciones sobre el territorio como B'Tselem y los exsoldados de Breaking the Silence han sido concluyentes en sus declaraciones, no es de extrañar los rechazos de las universidades de todo el mundo.
Entre noviembre de 2023 y julio de 2025 entre 45 y 52 universidades congelaron o cortaron sus vínculos con instituciones académicas israelíes, y el fenómeno se extiende por más de 22 países, principalmente en Europa Occidental y América del Norte. Solo en Europa, se calcula que más de un millar de instituciones se han adherido al boicot en alguna forma. El número sigue en aumento: un cuarto de esa cifra se produjo en los últimos meses previos a finales de 2025.
Ahora menciono apenas algunos ejemplos de universidades que han tomado distancia de las instituciones académicas israelíes.
Países Bajos: La Universidad de Leiden dio un paso significativo en julio de 2025, cuando su Comité de Colaboraciones Externas recomendó al Consejo Ejecutivo suspender los programas de intercambio de estudiantes con la Universidad de Tel Aviv y la Universidad Hebrea de Jerusalén. El comité concluyó que ambas instituciones, en la medida en que están entrelazadas con el ejército israelí, pueden estar implicadas o contribuir a violaciones de derechos humanos, y que continuar los intercambios colocaría a Leiden en una posición moralmente precaria, desafiando sus valores centrales. La Universidad de Ámsterdam, por su parte, terminó su programa de intercambio de estudiantes con la Universidad Hebrea de Jerusalén.
España: Este país ha sido uno de los escenarios más activos de este proceso. La Universidad de Granada fue pionera: el 17 de mayo de 2024 se comprometió a no participar en nuevos convenios, acuerdos o proyectos de investigación con universidades, organismos o instituciones israelíes, y desde entonces se ha mantenido firme en su decisión, sin firmar ningún proyecto adicional en el marco del programa Horizon Europe con instituciones de Israel.
La Universidad de Jaén también suspendió sus acuerdos con universidades y centros de investigación israelíes que, en palabras de su rector Juan Gómez Ortega, no hubiesen expresado "un firme compromiso con la paz y el cumplimiento del derecho internacional humanitario", añadiendo que "la situación humanitaria en Gaza es insostenible y las universidades no podemos mirar para otro lado".
A nivel institucional, la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE) se comprometió en mayo de 2024 a revisar y, en su caso, suspender los acuerdos de colaboración con universidades y centros de investigación israelíes que no hubiesen expresado un firme compromiso con la paz. La Universidad de Valencia se comprometió a no establecer nuevos vínculos con universidades israelíes hasta que Israel ponga fin a sus operaciones militares y crímenes contra la humanidad, instando además a la Comisión Europea a excluir a Israel de sus programas de financiación de investigación.
Bélgica: La Universidad de Gante (UGent) anunció su ruptura con tres instituciones israelíes: el Instituto de Tecnología Holon, el Instituto de Investigación MIGAL Galilee y el Centro Volcani, a los que calificó como "muy problemáticos" según su propio protocolo de derechos humanos.
México: El Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México anunció en mayo de 2024 la conclusión de su convenio directamente con la Universidad de Tel Aviv, tras la movilización de estudiantes y profesores, y después de que la institución ya hubiese condenado públicamente lo que denominó el genocidio en Gaza.
Irlanda: El Trinity College Dublín cortó vínculos con instituciones israelíes en 2025. El National College of Art and Design (NCAD), la institución de educación artística más grande de Irlanda, terminó sus vínculos restantes con la academia israelí, citando su compromiso con los derechos humanos y la justicia social, y su solidaridad con estudiantes y académicos palestinos.
Italia: La Universidad de Pisa cortó sus lazos con la Universidad Reichman y la Universidad Hebrea de Jerusalén, alegando los vínculos de estas instituciones con el ejército israelí y el apoyo público de sus autoridades a las acciones del gobierno de Netanyahu en Gaza.
Brasil: La Universidad Federal de Ceará canceló un acuerdo de cooperación académica e intercambio de estudiantes con la Universidad Ben-Gurion del Néguev, y también anuló una cumbre de innovación con una universidad israelí, tras protestas en su campus.
Noruega y otros países: Numerosas universidades de Noruega, además de instituciones en Bélgica y España, rompieron todo vínculo con instituciones israelíes a lo largo de 2024 y 2025. La Asociación Europea de Antropólogos Sociales (EASA) votó en noviembre de 2024, con un 78% de apoyo, cortar lazos con instituciones académicas israelíes y publicó posteriormente guías de implementación.
Universidades israelíes y el ejército
Los motivos invocados por las universidades que han roto sus acuerdos con instituciones israelíes pueden agruparse en cuatro grandes ejes.
Vínculos directos con el aparato militar israelí: la Universidad de Tel Aviv ha sido especialmente señalada por sus estrechas relaciones con las fuerzas armadas israelíes. La institución cuenta con denominadas "salas de guerra de ingeniería" que permiten monitorear en tiempo real operaciones del ejército, y organiza ferias de empleo con empresas de armamento como Rafael Advanced Defense Systems, Israel Aerospace Industries y Elbit Systems. Más de 1.700 estudiantes de Universidad de Tel Aviv han participado de la respuesta militar de Israel desde octubre de 2023.
Posible complicidad en violaciones del derecho internacional: las universidades que han cortado vínculos argumentan que mantener colaboraciones con instituciones que apoyan o participan activamente en operaciones militares las convierte en cómplices de posibles crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional humanitario, especialmente tras las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia.
Restricciones a la libertad académica: el comité de la Universidad de Leiden señaló que la creciente implicación de las universidades israelíes en el conflicto está restringiendo progresivamente la libertad académica en esas instituciones, con posibles efectos negativos para los propios estudiantes de intercambio. Activistas también señalan que Israel restringe el acceso al país a quienes hayan expresado apoyo al movimiento de boicot.
Presión estudiantil y del profesorado: en prácticamente todos los casos documentados, la decisión institucional estuvo precedida por acampadas en los campus, mociones aprobadas en claustros y peticiones formales firmadas por alumnado y cuerpo docente.
Este conjunto de casos muestra que la suspensión de acuerdos con instituciones israelíes no constituye una excepción "radical" sino una tendencia creciente en el ámbito universitario, avalada por comunidades estudiantiles, académicas y de derechos humanos.
La Universidad de la República no se encuentra aislada en el ámbito universitario mundial: múltiples casas de estudios han adoptado medidas de suspensión o rescisión de vínculos con instituciones israelíes como respuesta a la política de ocupación y al bombardeo sistemático de población civil en Gaza y otros territorios.
Medios israelíes como Haaretz y The Marker, han documentado en múltiples ocasiones cómo la mayoría de las principales universidades israelíes reciben financiamiento estatal vinculado a proyectos de defensa y seguridad.
Estos vínculos confirman que la "cooperación académica" formalizada en convenios internacionales suele actuar como un canal de legitimación y reproducción de un aparato militar-tecnológico que sustenta la ocupación y la violencia selectiva contra la población palestina.
Mientras la Udelar no rompa expresamente sus vínculos con la Universidad de Tel Aviv, sus eventuales discursos sobre colonialismo y apartheid correrán el riesgo de ser percibidos como retórica vacía. Dejar sin efecto el acuerdo con dicha universidad es una exigencia mínima de coherencia frente a un contexto de crímenes de lesa humanidad que no puede ser ignorado por la principal casa de estudios del Uruguay, que se pretende pública, crítica y comprometida con el bien común.
Ficciones muy útiles
La previsible lectora o lector de estas líneas podrá preguntarse para qué incluir tantas fuentes y citas eruditas, si en definitiva se está pidiendo apenas levantar una mano para votar o firmar una declaración en un papel.
Ensayaré dos respuestas diferentes. Aquí va la primera.
Un mandatario últimamente disruptivo en Europa, ha señalado que existen ciertas ficciones útiles:
"Nadie cambia su conducta por tener delante una pila de papeles. Hasta que alguien dice que es dinero. Gran parte del mundo social existe porque así lo hemos acordado de manera colectiva. Una línea en un mapa se convierte en una frontera. Las palabras escritas en un tratado se convierten en obligaciones que deben respetarse. Y sí, un trozo de papel se convierte en riqueza".
"Estas ficciones compartidas hacen posible la vida en sociedad. El dinero es una de ellas. Y lo mismo cabe decir del sistema multilateral y de las reglas del derecho internacional que organizan las relaciones entre Estados. Sin embargo, muchos de los que nunca ponen en entredicho la primera ficción se apresuran a rechazar la segunda. La razón es sencilla: algunas ficciones ponen límites al poder. Y romper el orden basado en reglas puede ser beneficioso para unos pocos, pero se hace a costa de todos los demás" (Sánchez, 2026, 10 de abril).
Termino con una segunda respuesta posible.
Los decisores de la Universidad de la República, sea que opten o no por admitir los acuerdos vigentes o futuros con instituciones israelíes, deberían proceder igual que cuando presentan sus artículos académicos.
Es que debería resultarle algo familiar fundamentar su voto igual que cuando escriben un paper, dejando una simple constancia: "The authors declare no conflict of interest". O bien detallar lo contrario. En este último caso no hay ningún problema en manifestarlo, pero podríamos entender mejor las conductas de cada uno.
REFERENCIAS
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Anexo I
Israel destruye universidades
La política israelí de asalto militar a territorios palestinos o de otras naciones ha incluido un patrón de ataques directos a instituciones educativas, destruyendo no solo vidas humanas, sino también el futuro de la educación en cualquiera de sus niveles. Ese será el resultado de la destrucción parcial o la aniquilación total de las sedes físicas de escuelas y universidades. En el caso de las universidades, entre las afectadas se encuentran:
Universidad Islámica de Gaza: ampliamente dañada y bombardeada, con destrucción de edificios y bibliotecas. Universidad de Al-Azhar (Gaza): su campus y residencias han sido objeto de bombardeo sistemático. Universidad de Gaza: campus y viviendas universitarias severamente dañados. Universidad de Al-Aqsa: campus parcialmente destruido durante la ofensiva.
Universidad de Palestina: su campus y posgrados han sufrido bombardeos. Universidad de Naplouse: edificios y laboratorios afectados por ataques en Cisjordania. Universidad de Hebron: viviendas y estructuras universitarias golpeadas en operaciones de ocupación. Universidad de Al-Quds (Campus de Abu Dis): ha sido objeto de incursiones militares y cierres arbitrarios. Universidad de Birzeit: campus invadido y baterías electrónicas de estudiantes detonadas, según reportes de medios internacionales. Universidad de Beirut y Universidad Americana de Beirut (Líbano): instalaciones próximas a objetivos militares han sido bombardeadas por la Fuerza Aérea Israelí en ofensivas anteriores.
La destrucción sistemática de sedes educativas, es parte integral de la estrategia de asedio que ha caracterizado las campañas israelíes en Gaza, Líbano y Cisjordania, y justifican, desde una perspectiva ética básica, la exigencia de dejar sin efecto convenios que mantienen la ilusión de una cooperación académica limpia con instituciones asociadas a esos crímenes.
Fuentes
Para quienes desean saber más, o chequear rigurosamente toda esa información brindada en el Anexo I, evitando regarlo de citas académicas, comparto algunas referencias básicas:
ONU/OHCHR. Informe principal. Comisión de Investigación (2025, 10 de junio). "Israeli attacks on educational, religious and cultural sites in the OPT amount to war crimes and the crime against humanity of extermination". https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/06/israeli-attacks-educational-religious-and-cultural-sites-occupied La Comisión concluyó que Israel destruyó más del 90% de los edificios educativos de Gaza y que sus ataques constituyen crímenes de guerra y el crimen de lesa humanidad de "exterminio". El informe documenta el uso de ataques aéreos, bombardeos, incendios y demoliciones controladas, dejando a más de 658.000 niños sin escolarización durante 20 meses.
ONU/OHCHR. Informe de Genocidio. "Israel has committed genocide in the Gaza Strip, UN Commission finds" (2025, 16 de setiembre). https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/09/israel-has-committed-genocide-gaza-strip-un-commission-finds El informe examina la conducta israelí entre el 7 de octubre de 2023 y el 31 de julio de 2025, incluyendo la destrucción sistemática del sistema educativo y de salud de Gaza. OHCHR Este marco legal da sustento a las conclusiones sobre crímenes de lesa humanidad.
UNESCO. Evaluación sobre educación superior. "In Gaza, UNESCO supports students amid a devastated education landscape". (2025, Octubre). https://www.unesco.org/en/articles/gaza-unesco-supports-students-amid-devastated-education-landscape UNESCO estima que más del 95% de los campus de educación superior han sido dañados o destruidos, y que 88.000 estudiantes universitarios se han visto obligados a interrumpir sus estudios por más de dos años académicos.
UNRWA. Evaluación de daños a escuelas. "Verification of damages to schools. Gaza, Occupied Palestinian Territory, Update #10, July 2025". (2025, 10 de julio) https://www.unrwa.org/resources/reports/verification-damages-schools-based-proximity-damaged-sites-gaza-occupied-palestinian-territory El informe indica que el 97% de los edificios escolares sufrió algún nivel de daño, y que el 91,8% (518 de 564 escuelas) requiere reconstrucción total o rehabilitación mayor. Además, 432 escuelas (76,6% del total) recibieron impacto directo.
UNRWA. Informes periódicos de situación. "UNRWA Situation Reports". https://www.unrwa.org/resources/reports/ Los Situation Reports #166, #170, #180, #188, #194, #205 y #206 contienen actualizaciones cronológicas sobre escuelas bombardeadas, refugiados en instalaciones educativas y operaciones de UNRWA. El informe #166 documenta que 403 escuelas (71,5% del total) fueron impactadas directamente según imágenes satelitales de enero de 2025.
Anexo II
"Genocidio" no es lo que te parece
La República Oriental del Uruguay es parte de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (aprobada por la Ley Nº 13.482, de 9 de diciembre de 1948), que define el genocidio como delito de derecho internacional. Acusar o no de "genocidio" no es cuestión de opiniones. Y claro que hay que probarlo. Pero debe tomar como guía una norma que lo define con toda claridad (Naciones Unidas, 1948).
El Artículo II de la Convención establece que el genocidio consiste en actos "perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso". Esto significa que el genocidio se define cualitativamente, por la intención y los actos, y no por el número de víctimas.
En cuanto al Artículo III de la Convención "serán castigados los actos siguientes: a) El genocidio; b) La asociación para cometer genocidio; c) La instigación directa y pública a cometer genocidio; d) La tentativa de genocidio; e) La complicidad en el genocidio".
Luis Moreno Ocampo, que fue el primer Fiscal General de la Corte Penal Internacional (2003-12) lo explicó de modo contundente:
"Hay algo muy claro. El propio sitio de Gaza es exterminio y persecución. Es un crimen contra la humanidad y es una forma de genocidio. La Convención [para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio], Art. II c y Art. VI, define que no es necesario matar gente para cometer genocidio. La norma dice que infringir condiciones para destruir un grupo, ya es un genocidio. Eso es muy claro. Israel impone un sitio. Y [en cuanto] a las intenciones de destruir un pueblo, muchos funcionarios del gobierno de Israel están expresando intenciones genocidas" (Moreno Ocampo, 7/05/2024).
Pero al cumplimiento de ciertos rasgos cualitativos se suman también los cuantitativos. Según los datos más recientes de UNICEF, en los dos primeros años del conflicto se constató la muerte o la mutilación de 64.000 niños y niñas en toda la Franja de Gaza, entre ellos al menos 1.000 bebés. Entre los civiles fallecidos se cuentan más de 20.179 niños y 10.000 mujeres. Diferentes estudios académicos han estimado que el 80% de los palestinos muertos son civiles y que el 70% de los fallecidos en edificios residenciales eran mujeres y niños.
Algunos voceros del sionismo, negacionistas del genocidio, invocan como argumento los millones de palestinos que todavía permanecen vivos. Eso es tan absurdo como negar el Holocausto de 6 millones de personas por el mero hecho de que hoy en día se estimen 15,8 millones de judíos en el mundo, según la Oficina Central de Estadística de Israel (The Yeshiva World, 2026, 16 de abril).
Uruguay, como Estado que adhiere, se compromete a prevenir y sancionar el genocidio, incluso cuando este se da en un contexto de ocupación prolongada y destrucción sistemática de infraestructuras civiles, educativas y sanitarias.
Numerosos informes de organismos internacionales y académicos han señalado que la ofensiva de Israel contra Gaza cumple con varios de los criterios inclusivos del genocidio (hambre como arma, destrucción de servicios básicos, eliminación de infraestructura educativa, etc.), reforzando la obligación de los Estados de no normalizar vínculos institucionales con actores que participan en dicho proyecto.
La Universidad debe prestar atención a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH / OHCHR), al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, a la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados, a la Relatoría Especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos, a la UNRWA (Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos), a la OMS (Organización Mundial de la Salud), a UNICEF, a la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), al PMA (Programa Mundial de Alimentos).
La Universidad debe estar del lado de Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Médicos Sin Fronteras (MSF), Save the Children, Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), o de la revista médica The Lancet.
La Universidad no puede ser socia del silencio.
Fuentes
Moreno Ocampo, Luis (7/05/2024). En Instagram: https://www.instagram.com/reel/C3nWLUDOAqj/?igsh=MW1oNnFkejczN3lwOQ==
Naciones Unidas (1948). Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (entrada en vigor en 12 de enero de 1951). https://www.ohchr.org/es/instruments-mechanisms/instruments/convention-prevention-and-punishment-crime-genocide
The Yeshiva World (2026, 16 de abril). Global Jewish Population Hits 15.8 Million, Still Below Pre-Holocaust Levels. https://www.theyeshivaworld.com/news/israel-news/2536549/new-data-global-jewish-population-hits-15-8-million-still-below-pre-holocaust-levels.html
Fotografía: Rabie Noquiera. Registro de la artista visual palestina Amal Abu Al-Sabah. https://www.embajadadepalestina.es/los-danos-al-sector-educativo-en-palestina/#
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