¿Quién traicionó a Maduro? El Arquitecto del Colapso: Padrino López y la Venta Final de Miraflores

06.01.2026

MONTEVIDEO (Uypress/Oficial Uruguayo) - La inteligencia humana siempre ha sido el arma más letal, y en Caracas, esa arma tenía nombre, rango y un acceso sin precedentes a los secretos más oscuros de la nación.

Durante años, el General en Jefe Vladimir Padrino López fue presentado como la roca inamovible de la Revolución Bolivariana. Sin embargo, detrás de las fotos de unidad y los discursos de "lealtad absoluta", se gestaba la traición más sísmica de la historia moderna de América Latina. No fue un agente externo ni una infiltración tecnológica sofisticada lo que selló el destino de Nicolás Maduro; fue el hombre que sostenía su seguridad el que entregó las llaves del reino a la CIA.

La Anatomía de la Traición: Logística y Puntos Ciegos

La caída de Maduro comenzó con la entrega de lo que en el mundo del espionaje se llama "el mapa de vida".

Padrino López no solo entregó datos; entregó la geografía del miedo del mandatario. Según fuentes de inteligencia de alto nivel, el General proporcionó a la CIA los planos detallados de las "casas de seguridad" -aquellas residencias anónimas en zonas como Fuerte Tiuna, los Altos Mirandinos y refugios subterráneos en el centro de Caracas- que Maduro utilizaba para rotar cada seis horas y evitar ser un blanco fijo.

La información entregada incluía:

Protocolos de Relevo: Los horarios exactos en los que la Guardia de Honor Presidencial cambiaba de turno, creando ventanas de vulnerabilidad de 120 segundos.

Frecuencias de Interferencia: Los códigos de los dispositivos de interferencia de señal (jammers) que protegían la caravana presidencial, permitiendo que la CIA "limpiara" el espectro radioeléctrico justo antes de la operación.

Rutas de Escape de Emergencia: Los túneles secretos que conectan Miraflores con bases militares cercanas, diseñados por ingenieros cubanos y conocidos solo por un puñado de personas.

El Momento Cero: "Está en el Búnker 4"

El clímax de esta conspiración ocurrió en la madrugada de la operación. Mientras Maduro se sentía seguro en una ubicación que solo su círculo íntimo conocía, una señal cifrada salió directamente desde la oficina del Ministerio de la Defensa. No fue un rastreo satelital lo que confirmó su ubicación; fue una confirmación humana directa.

Padrino López, aprovechando su autoridad para supervisar los perímetros de seguridad, confirmó que Maduro se encontraba en el "Búnker 4" de una instalación militar específica. Esta inteligencia permitió que los equipos de operaciones especiales no tuvieran que buscar; solo tuvieron que ejecutar.

La precisión fue quirúrgica porque la logística de seguridad había sido desactivada desde adentro. Los anillos de protección, que debían ser un muro impenetrable, se convirtieron en un pasillo abierto por orden del hombre que los comandaba.

¿Por qué Padrino? El Precio del Mañana

La pregunta que resuena en los pasillos del poder es: ¿por qué? La respuesta es tan vieja como la guerra misma: supervivencia y sucesión. Padrino López entendió que el modelo de Maduro estaba agotado y que su propia cabeza tenía un precio que solo Washington podía pagar en moneda de "impunidad". Al entregar a Maduro, Padrino no solo buscaba salvarse de los expedientes de la DEA, sino posicionarse como el único interlocutor válido para una transición controlada.

La CIA no compró a un informante; reclutó al dueño del tablero. Al filtrar la ubicación exacta y los movimientos en tiempo real, Padrino López se aseguró de que no hubiera escape posible. El hombre que juró proteger al "Hijo de Chávez" terminó siendo el que apagó las luces para que el cazador entrara en la habitación. 

La traición de Padrino López marca un antes y un después en la geopolítica regional, demostrando que en la política de alto riesgo, el guardaespaldas de hoy es a menudo el verdugo de mañana.

Imagen: Vladimir Padrino López Getty Images

Firmado: Oficial Uruguayo

Internacionales
2026-01-06T19:52:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias