TRASPLANTE CARDÍACO

Ángelo recibió un corazón tras dos años de espera

02.07.2026

MONTEVIDEO (Uypress) – Después de dos años de espera, internaciones, incertidumbre y una batalla judicial contra el Estado, Ángelo recibió el corazón que tanto necesitaba.

Ángelo padece una cardiopatía congénita detectada desde muy pequeño. Con el paso del tiempo, su estado de salud se fue agravando hasta que los médicos determinaron que la única alternativa era un trasplante de corazón.

La espera fue especialmente compleja. No se trataba solo de encontrar un órgano disponible, sino un corazón compatible con sus características clínicas, su tamaño y sus necesidades específicas.

Durante ese tiempo, su familia buscó alternativas para sostenerlo con vida. Ante la dificultad para conseguir un donante, los médicos plantearon la posibilidad de implantar un dispositivo de asistencia cardíaca, conocido públicamente como “corazón artificial”.

El tratamiento no estaba cubierto por el Fondo Nacional de Recursos, por lo que la familia inició una acción de amparo contra el FNR y el Ministerio de Salud Pública, con apoyo del consultorio jurídico de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República.

El proceso judicial avanzó en medio de una situación crítica. Según relató su madre, Paula, los médicos comparecieron para explicar la necesidad del dispositivo y, tras varias audiencias, la Justicia falló a favor de la familia.

Pero cuando esa puerta parecía abrirse, apareció la noticia más esperada: había un donante compatible.

El domingo se confirmó la posibilidad y el lunes se realizó la intervención. El equipo médico entendió que, ante la disponibilidad del órgano, el trasplante con corazón natural era la mejor alternativa.

Ángelo permanece internado y estable, mientras continúa su proceso de recuperación. Como ocurre en este tipo de intervenciones, los días posteriores son decisivos y requieren seguimiento estricto, cuidados intensivos y control permanente de la evolución clínica.

Su historia conmovió por la dureza de la espera, pero también por la fortaleza con la que enfrentó la enfermedad. Su madre recordó que, incluso en los momentos más difíciles, el niño intentaba transmitirle ánimo: “Vamos, mamá, no bajes los brazos, yo voy a estar bien”.

La frase resume una historia marcada por la resistencia de un niño y por la insistencia de una familia que buscó todas las vías posibles para sostener su vida.

El caso también vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la donación de órganos, especialmente en niños y adolescentes. En los trasplantes pediátricos, la compatibilidad depende de múltiples factores, entre ellos el tamaño del órgano, el peso del receptor y las condiciones clínicas.

El Instituto Nacional de Donación y Trasplante es el organismo encargado de controlar la lista de espera y asignar los órganos de acuerdo con criterios técnicos preestablecidos. Una vez que aparece un donante, se activa un proceso de alta complejidad que involucra a equipos médicos, quirúrgicos, técnicos y de coordinación.

El Fondo Nacional de Recursos señala que el trasplante cardíaco exige estudios previos de compatibilidad y una evaluación rigurosa del receptor. Una vez admitido en lista de espera, el paciente permanece allí hasta que aparece un donante adecuado.

La aparición de un órgano moviliza a numerosos equipos en pocas horas. Se trata de una carrera contra el tiempo, en la que cada decisión clínica, logística y quirúrgica puede ser determinante.

En el caso de Ángelo, la llegada del donante ocurrió cuando la familia había logrado una resolución judicial favorable para acceder a un dispositivo que no estaba disponible en Uruguay. Esa coincidencia convirtió el desenlace en un giro inesperado.

La historia no elimina las preguntas de fondo. El caso expone los dilemas que enfrentan familias y equipos médicos cuando una tecnología necesaria no está cubierta o no se encuentra disponible en el país. También muestra la tensión entre tiempos administrativos, tiempos judiciales y urgencias vitales.

Pero en esta etapa, el foco está puesto en la recuperación del niño y en el valor del acto de donación que hizo posible el trasplante.

La donación de órganos es una decisión que puede salvar vidas. En Uruguay, las personas mayores de edad pueden expresar su voluntad de donar o no donar órganos y tejidos. En el caso de menores, la decisión debe ser otorgada por sus representantes legales.

Detrás de cada trasplante hay dos historias que se cruzan: la de una familia que pierde y la de otra que recibe una oportunidad de vida. Esa dimensión humana vuelve especialmente sensible cada caso pediátrico.

Ángelo inicia ahora una nueva etapa. Después de años de espera, de una enfermedad que lo acompañó desde pequeño y de una batalla para acceder a alternativas médicas, recibió el corazón que necesitaba.

Su evolución deberá ser monitoreada cuidadosamente. El trasplante no termina en el quirófano: exige controles, medicación, prevención de infecciones y seguimiento permanente.

Pero la operación abrió una esperanza concreta.

Tras dos años aguardando un corazón, Ángelo fue trasplantado. Su familia, que no bajó los brazos, empieza ahora a transitar otro camino: el de la recuperación.

Imagen: Hospital Pereira Rossell / archivo

Actualidad
2026-07-02T12:08:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias