Ante 60 mil uruguayos León XIV llamó a los jóvenes a casarse y desafió la indiferencia religiosa
08.11.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- En el Centenario, el papa alentó a formar familias, tener hijos y asumir compromisos duraderos. También reflexionó sobre la pérdida de influencia de la Iglesia en Uruguay.
El papa León XIV convocó este sábado 7 de noviembre a los jóvenes uruguayos a casarse, formar familias y asumir compromisos duraderos, durante una multitudinaria vigilia de oración celebrada en el Estadio Centenario, que reunió a unas 60.000 personas.
El pontífice dedicó buena parte de su discurso a reflexionar sobre el avance de la secularización y la pérdida de influencia de las instituciones religiosas en Uruguay, al tiempo que exhortó a los católicos a mantener sus convicciones y comprometerse con quienes necesitan ayuda.
«Jóvenes, ustedes mismos atrévanse a dar el paso casándose y formando una familia. ¡No le teman al "para siempre"!», expresó ante los asistentes. También se dirigió a los matrimonios y los alentó a recibir hijos, incluso en un contexto social en el que, según señaló, la maternidad y la paternidad pueden ser presentadas como una carga.
Uruguay, un país donde los católicos son minoría
Uno de los aspectos centrales del mensaje fue el reconocimiento de la particular realidad religiosa uruguaya. León XIV sostuvo que la transmisión de la fe entre generaciones se ha debilitado y que aumenta la cantidad de personas que viven sin mantener una relación habitual con la Iglesia.
El pontífice destacó que los católicos uruguayos han debido aprender a practicar y transmitir sus creencias en una sociedad fuertemente secularizada. Consideró que esa experiencia puede resultar útil para comunidades religiosas de otros países que comienzan a enfrentar situaciones semejantes.
Para ilustrar su reflexión recurrió a la ciudad bíblica de Belén, pequeña y aparentemente insignificante, pero de enorme importancia para la tradición cristiana. Su planteamiento fue que la influencia de una comunidad religiosa no depende exclusivamente de su cantidad de integrantes, sino de la coherencia entre sus creencias y sus acciones.
Una exhortación a comprometerse con los demás
El papa también llamó a los creyentes a practicar la solidaridad, la honestidad y el perdón, incluso cuando esas decisiones impliquen sacrificios personales. Cuestionó las actitudes individualistas y pidió que las personas estén dispuestas a dedicar recursos, tiempo y esfuerzos a quienes necesitan acompañamiento.
En ese contexto, alentó a los jóvenes que sienten vocación religiosa a considerar el sacerdocio o la vida consagrada. El mensaje combinó así la defensa de la familia tradicional dentro de la doctrina católica con una convocatoria a desarrollar una vida religiosa comprometida con los demás.
Testimonios de jóvenes y familias
La vigilia comenzó a las 19:00, cuando León XIV ingresó al campo de juego en el papamóvil y recorrió el estadio saludando a los asistentes. Durante el recorrido sonó «Una gran alegría», canción oficial de su visita a Uruguay, interpretada por Josefina Damiani.
El cantante Lucas Sugo también participó en la ceremonia, interpretando a capela la canción religiosa «Pescador de hombres». El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, dio la bienvenida al pontífice.
Posteriormente se escucharon tres testimonios: el de Federica, una joven catequista; el de Giovanni, quien se incorporó recientemente al catolicismo; y el de una familia de apellido Gutiérrez, con cinco hijos y tres décadas de matrimonio.
Esta última expresó preocupación por la disminución de los matrimonios y nacimientos en Uruguay, así como por problemas sociales que afectan a las familias, entre ellos la violencia, las adicciones y las dificultades económicas.
Un mensaje en una sociedad laica
La intervención de León XIV tuvo especial significado por realizarse en uno de los países con mayor tradición laica de América Latina. El pontífice reconoció esa realidad y planteó que la Iglesia debe encontrar formas de transmitir su mensaje sin depender de una presencia social mayoritaria.
Hacia el final de su discurso exhortó a los creyentes a evitar una religiosidad meramente formal y a traducir sus convicciones en comportamientos cotidianos.
La ceremonia concluyó con un espectáculo de fuegos artificiales sobre el Estadio Centenario, en una de las actividades más multitudinarias de la visita papal a Uruguay.
Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias