Ataques a la atención médica: el personal de salud merece más que palabras vacías

03.05.2026

MONTEVIDEO (Uypress) - El 3 de mayo se cumplieron 10 años desde que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó por unanimidad la Resolución 2286. Más de 80 Estados Miembros se comprometieron a proteger al personal médico y humanitario médico, así como la infraestructura, el transporte y el equipamiento sanitario.

Hoy, la organización médica humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) hace un llamado a los Estados a respetar ese compromiso y proteger la atención médica.

MSF cuenta con equipos en más de 70 países del mundo, entre ellos Territorios Palestinos Ocupados, Líbano, Ucrania, Sudán y Myanmar, además de otras zonas de conflicto y guerra. En la última década, 21 integrantes del personal de MSF han sido asesinados en 15 incidentes mientras cumplían sus funciones. Solo en 2025, el Sistema de Vigilancia de Ataques a la Atención de Salud (SSA) de la Organización Mundial de la Salud registró un total de 1.348 ataques a instalaciones médicas, con un saldo de 1.981 personas fallecidas.

"Lo que antes se consideraba excepcional se ha vuelto cotidiano", afirmó el Dr. Javid Abdelmoneim, Presidente Internacional de MSF. "Observamos un desprecio flagrante por la protección de la misión médica en países en guerra. Los Estados que en 2016 se comprometieron a proteger la atención médica deben dejar de escudarse en excusas y señalamientos mutuos, y pasar a la acción."

A lo largo de estos 10 años, los ataques a la atención médica han adoptado diversas formas: bombardeos aéreos sobre hospitales en Siria y Yemen, ataques con artillería a hospitales en Ucrania y Territorios Palestinos Ocupados, ataques con drones a un hospital en Myanmar, y agresiones contra ambulancias claramente identificadas en Camerún, Haití y Líbano. La respuesta de los Estados perpetradores ha sido, con frecuencia, la negación, alegar un error, o acusar a las víctimas de haber perdido su protección sin aportar pruebas. Además, el personal sanitario es tratado cada vez más como sospechoso en lugar de recibir protección.

La consecuencia inmediata de estos ataques son heridos y muertos. A largo plazo, las comunidades quedan privadas de atención esencial, ya que la infraestructura sanitaria no se reconstruye o las organizaciones humanitarias suspenden sus actividades por razones de seguridad. En 2025, los equipos de MSF en Sudán realizaron casi 850.000 consultas ambulatorias, hospitalizaron a alrededor de 95.600 personas y asistieron aproximadamente 29.000 partos. En Gaza, durante el mismo período, los equipos llevaron a cabo 913.000 consultas ambulatorias, hospitalizaron a alrededor de 54.000 personas y realizaron 89.800 sesiones de salud mental. En Ucrania en 2025, las ambulancias de MSF trasladaron a 10.700 pacientes, el 60 por ciento de los cuales tenía heridas relacionadas con la guerra; los equipos brindaron 45.300 consultas ambulatorias a través de clínicas móviles y realizaron 9.750 sesiones de fisioterapia. Cuando la infraestructura sanitaria es dañada o destruida, y cuando las personas tienen demasiado miedo de salir de sus hogares para buscar atención médica, quienes sufren las consecuencias son las comunidades.

"La atención médica en los conflictos enfrenta una amenaza extrema, ya que los ataques contra los trabajadores de la salud y la infraestructura sanitaria en funcionamiento se han registrado en casi todos los conflictos de la última década. MSF exige que los Estados respeten sus obligaciones y compromisos en virtud de la Resolución 2286, para lograr una mayor protección y rendición de cuentas. La protección que nos ampara a nosotros y a nuestros pacientes bajo el Derecho Internacional Humanitario debe traducirse en acciones concretas, no solo en palabras."

 

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2026-05-03T20:22:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias