Avenida 8 de Octubre: Comerciantes temen "quedar arrasados" por cambios en movilidad metropolitana
12.09.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- Los comerciantes de avenida 8 de Octubre advierten que perder estacionamientos y soportar las obras puede golpear las ventas. Reclaman información a la IM sobre un proyecto aún sin definiciones.
La reforma del transporte metropolitano proyectada por el gobierno nacional y la Intendencia de Montevideo comienza a generar preocupación entre los comerciantes de avenida 8 de Octubre, uno de los principales corredores comerciales de la capital.
El temor no está centrado solamente en cómo funcionará el nuevo sistema una vez terminado, sino en qué ocurrirá durante las obras y cuánto espacio perderán los vehículos particulares y el estacionamiento frente a los comercios, según informa diario El País.
"Desapareceremos", llegó a advertir uno de los comerciantes consultados por el citado medio, sintetizando una inquietud que se repite entre propietarios y trabajadores de negocios ubicados sobre la avenida.
El proyecto de movilidad metropolitana todavía tiene detalles relevantes por definir, pero implicará intervenciones importantes sobre corredores como 8 de Octubre y 18 de Julio.
El estacionamiento, una de las principales preocupaciones
Para los comerciantes, una eventual reducción sustancial de los lugares disponibles para estacionar podría afectar directamente la actividad.
Una parte de los clientes llega en automóvil, se detiene para realizar compras y continúa su recorrido. Si esa posibilidad desaparece o queda fuertemente limitada, algunos comerciantes creen que el público puede trasladarse hacia grandes superficies o zonas donde resulte más sencillo acceder en vehículo.
La preocupación es especialmente fuerte entre aquellos establecimientos cuya actividad depende de que el comprador pueda retirar productos de cierto volumen.
A esto se agrega la incertidumbre sobre las zonas destinadas a carga y descarga, imprescindibles para el abastecimiento cotidiano de los locales.
El temor a las obras
El segundo problema es el período de construcción. Las intervenciones necesarias para transformar 8 de Octubre en uno de los grandes corredores del nuevo sistema pueden modificar durante meses -o eventualmente años, según la ejecución definitiva- la circulación de ómnibus, automóviles y peatones.
Los comerciantes temen que las restricciones de acceso, vallados, excavaciones y desvíos reduzcan drásticamente el movimiento de personas durante ese período. La experiencia de otras grandes obras urbanas alimenta esas prevenciones: un comercio puede beneficiarse a largo plazo de una avenida renovada, pero necesita sobrevivir económicamente durante su construcción.
Reclaman más información
Detrás de las críticas aparece además un problema que los comerciantes repiten: todavía desconocen cómo quedará exactamente la avenida.
El proyecto se encuentra en una etapa en la que permanecen aspectos técnicos por resolver. Por eso no están completamente determinadas todas las modificaciones que experimentarán las veredas, los cruces, el estacionamiento, la carga y descarga y la circulación vehicular.
Esa indefinición genera una paradoja: los comerciantes saben que se aproxima una transformación importante, pero no disponen todavía de todos los elementos necesarios para calcular cómo afectará a cada negocio.
Una reforma que cambiará los grandes corredores
La transformación de 8 de Octubre forma parte del proyecto más amplio para modificar el transporte público metropolitano, que pretende aumentar la velocidad de los ómnibus, mejorar las frecuencias y reducir los tiempos de viaje.
Para conseguirlo será necesario redistribuir el espacio vial y otorgar mayor prioridad al transporte colectivo. Ese objetivo introduce inevitablemente una discusión sobre cómo repartir un espacio urbano limitado entre ómnibus, automóviles, estacionamientos, bicicletas y peatones.
En 8 de Octubre esa discusión tiene una dimensión adicional: no es solamente una arteria de circulación, sino también uno de los corredores comerciales históricos de Montevideo.
Por eso los comerciantes no cuestionan necesariamente la necesidad de mejorar el transporte. Lo que reclaman es conocer con anticipación qué ocurrirá con sus negocios y participar en la discusión antes de que las principales decisiones estén tomadas.
La reforma enfrenta así uno de sus primeros desafíos fuera del terreno estrictamente técnico: conseguir que mejorar la movilidad de cientos de miles de personas no termine deteriorando la actividad económica de los barrios que atravesará el nuevo sistema.
Foto: Render / 8 de Octubre
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias