Buquebus: Avanza el plan para restaurar la terminal histórica y reconstruir el muelle Maciel
10.05.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- La Administración Nacional de Puertos (ANP) dio un paso clave para transformar una de las infraestructuras más estratégicas del país: declaró de interés la iniciativa privada presentada por Los Cipreses S.A., la sociedad de Buquebus, para la concesión de la terminal fluviomarítima de pasajeros del Puerto de Montevideo.
La resolución, fechada el 26 de marzo, valora el proyecto como un vector para "la fidelización del negocio de ferry y embarque de cruceros" en la capital uruguaya.
Esta decisión no es una adjudicación directa, sino el punto de partida de un proceso competitivo. La ANP ha encomendado a su Área Comercialización la elaboración de un pliego de condiciones para un llamado a licitación pública, donde la propuesta de Buquebus gozará de preferencia por su carácter de iniciativa privada. Antes de llegar a esa instancia, el proyecto deberá contar con la aprobación del Poder Ejecutivo.
El proyecto, que se ha ido refinando desde su presentación inicial en la administración anterior, contempla una inversión que fuentes de la propia empresa y de la ANP han situado en el orden de los US$ 100 millones. La propuesta es ambiciosa y se estructura en dos etapas con un cronograma claro de ejecución.
Un plan en dos tiempos para recuperar el esplendor perdido
La primera etapa, que debería iniciarse inmediatamente, se concentra dentro del recinto portuario. Incluye la restauración y modernización de la terminal histórica de pasajeros, obras complementarias en la zona portuaria y la reconstrucción integral del muelle Maciel, una estructura de 380 metros de largo que es vital para la operación de ferris y cruceros.
La segunda etapa es, si cabe, más transformadora. Propone una "conexión a desnivel" entre la terminal y la ciudad, una obra de gran envergadura urbana que deberá estar definida en los primeros tres años de la concesión y finalizada antes del sexto año. Esta intervención promete reconfigurar la relación entre el puerto y el tejido urbano, facilitando el tránsito de pasajeros y mejorando la integración de una zona que hoy se percibe como degradada.
La urgencia de esta millonaria inversión queda patente en el diagnóstico actual de la terminal. Desde 2015, cuando la gestión de la terminal volvió a la órbita de la ANP tras dos décadas de concesión a Buquebus, la infraestructura ha mostrado un deterioro creciente. La compañía ha sido especialmente vocal en sus reclamos, describiendo una situación "desgastante y perjudicial" para el negocio. En comunicaciones formales, ha detallado problemas como goteras en los techos, cielorrasos descascarados, escasez de agua para los servicios básicos y falta de presión suficiente para llenar los tanques de los buques, lo que incluso impide ofrecer cafetería a bordo.
El respaldo del gobierno y la promesa de una experiencia de primer nivel
El proyecto ha cosechado un apoyo político significativo. El ministro de Turismo, Pablo Menoni, lo calificó en febrero como una "muy buena solución" para los problemas de infraestructura que afectan la operativa y la experiencia de los viajeros. "Las condiciones incómodas que enfrentan tanto los trabajadores como los turistas, especialmente en días de lluvia, hacen urgente encontrar una solución", señaló el ministro. La visión del gobierno es que una terminal moderna, que sirva tanto para los ferris a Buenos Aires como para la recepción de cruceros, es un activo estratégico para el turismo nacional.
Este espaldarazo se suma al trabajo interinstitucional que viene dándose entre la ANP, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y la Intendencia de Montevideo, cuyo involucramiento es clave dado el impacto urbano de la iniciativa. Las conversaciones han incluido la evaluación de distintos predios para la expansión, destacándose en algún momento la zona próxima a la Armada Nacional como posible superficie a destinar al proyecto.
Un nuevo competidor en el horizonte y la presión por un servicio de calidad
La decisión de la ANP se produce en un momento de creciente dinamismo en el transporte fluvial del Río de la Plata. Colonia Express, a través de la empresa Lumary S.A., ha solicitado formalmente autorización para operar la ruta directa entre Montevideo y Buenos Aires, un corredor que hasta ahora es explotado en exclusiva por Buquebus. La compañía, que ya compite con éxito en la ruta a Colonia, ha presentado las certificaciones exigidas por la autoridad marítima y espera la luz verde del MTOP para inaugurar un servicio diario con su nuevo buque, el Montevideo Express.
Este potencial ingreso introduce un nuevo factor de presión. Si se concreta, es esperable que la mayor oferta impulse tarifas más convenientes y una mejora general en la calidad del servicio. En este contexto, la modernización de la terminal portuaria se vuelve no solo deseable, sino crítica. Una infraestructura deficiente se convertiría en un cuello de botella que limitaría los beneficios de una mayor competencia y afectaría la imagen del país como puerta de entrada turística.
Los números reflejan la importancia de esta ruta. Entre enero y julio del año pasado, más de 430.000 personas embarcaron o desembarcaron en la terminal de Montevideo en la ruta a Buenos Aires, lo que representó un incremento de más de un tercio respecto al mismo período del año anterior. Este crecimiento, sumado a la competencia latente, explica el renovado interés de Buquebus por asegurar el control de una terminal a la altura de sus ambiciones comerciales, y la urgencia de la ANP por resolver un problema que se arrastra desde hace años.
Entre la oportunidad y el debate: el fantasma del Dique Mauá
El actual proyecto no es el primer intento de Buquebus por expandir su presencia en la costa montevideana. En administraciones anteriores, la empresa llegó a proponer un ambicioso desarrollo en la zona del Dique Mauá que incluía, además de una terminal portuaria, un centro comercial, un hotel de cinco estrellas y estacionamientos subterráneos. Aquella iniciativa, que contó con media sanción del Senado pero nunca se concretó, sigue siendo un punto de referencia para quienes observan con cautela las relaciones entre el gigante naviero y el Estado uruguayo.
En aquel entonces, el debate trascendió los despachos oficiales y se instaló en los barrios. Vecinos de la zona se movilizaron en contra, calificando la propuesta de "inapropiada" para un espacio con alto valor patrimonial y paisajístico. "¿Si la zona es una zona deprimida, la solución es poner un shopping? Me parece un mensaje lamentable", expresó una vecina en aquel momento. No obstante, también hubo voces a favor, que veían en el proyecto una oportunidad única para revitalizar un "tremendo vacío urbano". El entonces alcalde del Municipio B, Carlos Varela, sintetizó la dualidad de sentimientos al afirmar que "hay gente que está muy contenta, que le parece fantástico y lo visualiza con una perspectiva interesante de desarrollo".
La experiencia del Dique Mauá dejó lecciones. Figuras como Mariano Arana, ex intendente de Montevideo y entonces edil, fueron especialmente críticas, calificando de "insólito" que el Frente Amplio estuviera "vendiendo área costera estratégica". En una carta pública, Arana advirtió que el proyecto "contradice algunos compromisos programáticos asumidos por el Gobierno departamental", una referencia a la tensión entre el desarrollo inmobiliario privado y la preservación del espacio público costero.
Lo que viene: un camino con hitos definidos
El proceso que se abre ahora es complejo y con etapas claras. La ANP deberá redactar un pliego que no solo contemple los aspectos técnicos y financieros de la propuesta, sino que también incorpore con precisión las variables ambientales y de seguridad operativa que el grupo de trabajo interinstitucional ya ha señalado como prioritarias. Uno de los puntos centrales será la fijación de "plazos máximos precisos" para cada fase, un mecanismo pensado para evitar dilaciones que perpetúen la situación de deterioro actual.
Una vez que el pliego esté listo y cuente con el visto bueno del Poder Ejecutivo, se realizará el llamado a licitación pública. Allí, la propuesta de Buquebus competirá con cualquier otra oferta que pueda presentarse, aunque contará con la ventaja de ser el promotor de la idea. La decisión final del MTOP es esperada con expectativa no solo por la empresa de Juan Carlos López Mena, sino por todo el ecosistema turístico y comercial que depende de la salud del puerto de Montevideo.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias