Cerro Norte bajo fuego: la caída de Los Colorados expone una "guerrilla civil" entre bandas narco

29.08.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- Fiscalía describió una disputa territorial entre Los Colorados y Los Suárez que mantiene atemorizados a los vecinos, con balaceras, armas distribuidas desde unas 20 fincas y delincuentes que siguen operando desde prisión. El líder de Los Colorados fue enviado a prisión preventiva por cuatro meses, según informa diario El País.

 

La captura de Axel Joel Mattos, de 25 años, señalado como líder de Los Colorados, permitió a investigadores y Fiscalía poner en palabras una realidad que desde hace meses condiciona la vida cotidiana en Cerro Norte: una disputa armada entre organizaciones criminales que, según la fiscal Mirna Busich, llegó a convertirse en una "guerrilla civil" que vulnera los derechos de los vecinos.

Mattos fue detenido durante la denominada operación Cerco de Acero, que incluyó 20 allanamientos simultáneos en Cerro Norte. El procedimiento dejó cuatro detenidos y permitió incautar pistolas, un revólver, rifles aparentemente modificados, una réplica de subfusil AR-15, municiones, dinero, teléfonos celulares, cámaras de seguridad y otros elementos.

La Justicia formalizó al joven por un delito continuado de tráfico interno de armas de fuego especialmente agravado por integrar una organización criminal, reiterados delitos de disparo de arma de fuego, acometimiento con arma apropiada, porte de arma con los números identificatorios limados y lavado de activos. Se dispuso para él prisión preventiva durante 120 días. Su pareja, también de 25 años, fue formalizada por asistencia al lavado de activos y recibió la misma medida cautelar.

Pero la audiencia judicial dejó al descubierto un fenómeno bastante más amplio que la responsabilidad penal de un solo hombre. Según el relato de la fiscal, la venta de drogas en Cerro Norte es disputada principalmente por Los Colorados y Los Suárez. Los primeros contarían con unos nueve integrantes y los segundos con alrededor de 11. Algunos de sus miembros están encarcelados, pero aun desde prisión continúan operando para sus organizaciones. 

El escenario se volvió todavía más complejo luego de que un integrante de Los Colorados rompiera con la banda y se aliara con Los Suárez. Ese desprendimiento habría generado un tercer grupo de unas diez personas, con presencia en la zona del Parque Causeglia, y contribuido a intensificar las balaceras durante los últimos meses. 

Entre el 15 y el 23 de agosto, según Fiscalía, la Policía detectó un incremento de los enfrentamientos armados. Buena parte de los disparos se registró en las inmediaciones de la vivienda de Mattos y su pareja, ya fuera porque integrantes de su grupo atacaban posiciones rivales o porque intentaban responder a ofensivas contrarias.

Veinte fincas y una red de armas

Uno de los elementos más significativos revelados durante la investigación es la existencia de unas 20 fincas relacionadas con la estructura criminal. De acuerdo con Fiscalía, eran utilizadas para recibir, guardar y distribuir armas, además de funcionar como puntos desde los que se efectuaban disparos.

La fiscal sostuvo que Mattos recibía y distribuía armamento con el objetivo de aumentar el poder de su grupo, responder a sus adversarios y defender el territorio que controlaba.

Durante los allanamientos, la Policía encontró tres pistolas calibre 9 milímetros, un revólver calibre 44, cinco rifles aparentemente de aire comprimido o modificados, una réplica de AR-15, municiones, una mira telescópica, cámaras de videovigilancia y otros elementos vinculados a la logística de las organizaciones. También fueron incautados $61.830, US$3.000 y un automóvil.

En la vivienda de Mattos apareció además una pistola Glock denunciada como robada y modificada para aumentar su capacidad de fuego, según lo expuesto por Fiscalía durante la audiencia.

Vecinos atrapados entre las bandas

Pero la consecuencia más grave aparece fuera de los expedientes judiciales.

Fiscalía sostuvo que la violencia generada por las organizaciones criminales afecta directamente la vida de quienes viven en Cerro Norte. Hay vecinos que temen salir a la calle, otros que debieron abandonar trabajos y propietarios que vieron disminuir el valor de sus viviendas. Incluso se señaló que algunas ambulancias evitan ingresar en determinadas circunstancias debido al riesgo provocado por los enfrentamientos.

Es ese escenario el que llevó a la fiscal Busich a utilizar la expresión "guerrilla civil". No se trata solamente de enfrentamientos ocasionales entre delincuentes. Lo que surge de la investigación es una lógica de control territorial, con grupos organizados, disponibilidad de armas, redes de vigilancia, casas utilizadas para la logística criminal y represalias que se suceden en el tiempo.

La disputa ya dejó víctimas dentro de las propias familias de quienes integran las bandas. En julio de 2024 fue asesinado el padre de Mattos. Meses después, en octubre, un ataque contra su vivienda terminó con la muerte de su hijo de un año. En febrero de 2025 Mattos volvió a ser blanco de un atentado cuando circulaba en un automóvil por Buceo junto a familiares; él y otras personas resultaron heridas.

La secuencia ayuda a entender la dimensión de la espiral de violencia: cada ataque alimenta represalias, alianzas y nuevas disputas.

Más que la caída de un líder

La operación policial golpeó la estructura de Los Colorados, pero difícilmente cierre por sí sola el conflicto. Las investigaciones muestran organizaciones capaces de sobrevivir a detenciones, reorganizar liderazgos e incluso mantener actividad desde las cárceles. Al mismo tiempo, las disputas internas producen nuevos grupos y nuevas alianzas.

La captura de Mattos puede ser importante para la investigación criminal, pero el problema que quedó expuesto es considerablemente mayor.

En sectores de Cerro Norte la disputa por el mercado de drogas dejó de desarrollarse exclusivamente en la clandestinidad. Pasó a condicionar el territorio, la movilidad y hasta las rutinas de quienes no tienen absolutamente ninguna relación con las bandas.

Por eso la definición utilizada por Fiscalía resulta tan inquietante. Cuando los vecinos tienen miedo de salir, las ambulancias enfrentan dificultades para ingresar y grupos armados disputan calles y casas como posiciones de poder, el problema ya no es solamente quién vende drogas. Es también quién controla el barrio.

Foto: Ministerio del Interior

Actualidad
2026-08-29T11:17:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias