COMERCIO Y SEGURIDAD ALIMENTARIA

China busca reducir su dependencia alimentaria: qué puede cambiar para las exportaciones de Uruguay

09.10.2026

MONTEVIDEO (Uypress) – China impulsa una transformación de su sistema alimentario para reducir su dependencia de proveedores externos. La estrategia combina mejoras agrícolas, cambios en la alimentación del ganado y desarrollo de nuevas fuentes de proteína. Para Uruguay, donde el mercado chino concentró el 26% de las exportaciones de bienes en 2025, el proceso plantea un desafío comercial de largo plazo, especialmente para la soja y la carne bovina.

Su alcance todavía está abierto. Las proyecciones coinciden en que China buscará reducir vulnerabilidades, pero difieren sobre la velocidad y la profundidad del cambio. Algunas anticipan una transformación tecnológica acelerada; otras mantienen al país como un comprador decisivo durante la próxima década.

Producir más y necesitar menos alimento importado

El plan agrícola chino para 2026-2030 prioriza aumentar los rendimientos mediante mejores semillas, tecnología y recuperación de suelos. La escasez de tierra y agua limita la posibilidad de resolver el problema únicamente mediante una expansión del área cultivada. También contempla diversificar los suministros externos y desarrollar nuevas proteínas.

Una de las medidas concretas apunta a reducir al 10% la participación de la harina de soja en la alimentación animal hacia 2030. El mecanismo consiste en formular raciones con menos proteína bruta, equilibradas mediante aminoácidos y otros ingredientes que permitan mantener el crecimiento de los animales.

Un análisis de la Universidad de Illinois explica que esa sustitución puede disminuir la cantidad de soja necesaria por unidad de producción ganadera. El objetivo, por tanto, puede avanzar incluso sin una caída equivalente del consumo de carne.

Qué dicen las proyecciones y qué no aseguran

El informe China’s Food Future, publicado por la consultora Systemiq en abril de 2026, plantea que las mejoras de eficiencia podrían reducir las importaciones chinas de soja un 25% hacia 2030. Su escenario también contempla que China pueda convertirse en exportador neto de determinados productos animales, como aves, lácteos y productos acuáticos, hacia 2040.

Para 2050, estima que las proteínas alternativas podrían cubrir entre el 35% y el 55% de la demanda en distintas categorías de proteína animal. Esa proyección incluye varias tecnologías, no exclusivamente carne cultivada, y no constituye una meta oficial garantizada.

El informe permite, además, precisar una cifra: los US$ 124.500 millones citados para 2024 corresponden al déficit comercial agrícola de China. Las importaciones agrícolas totales fueron mayores, de unos US$ 237.000 millones.

La perspectiva de la OCDE y la FAO para 2026-2035 ofrece un contrapunto: proyecta que China importará unos 98 millones de toneladas de soja en 2035 y todavía representará aproximadamente el 56% de las compras mundiales. Incluso con una menor dependencia, seguiría siendo el principal centro de demanda internacional.

Uruguay: una exposición especialmente alta en soja

Según Uruguay XXI, las exportaciones uruguayas a China alcanzaron US$ 3.493 millones en 2025. El país asiático recibió el 86% de las ventas externas uruguayas de soja, una concentración que vuelve particularmente relevante cualquier cambio en sus necesidades de importación.

La soja representó el 35% del valor exportado por Uruguay a ese destino. La carne bovina aportó cerca de US$ 724 millones, mientras que la celulosa explicó alrededor del 30% de la canasta bilateral. Esta última tiene una dinámica industrial distinta y no debe incluirse automáticamente entre los productos afectados por la estrategia alimentaria.

A partir de esa composición, el riesgo para Uruguay puede operar por dos vías. Una es directa: menores compras chinas de soja o carne. La otra es indirecta: una mayor competencia de Brasil, Argentina o Estados Unidos en terceros mercados, si esos proveedores necesitan recolocar producción.

No es posible trasladar mecánicamente una eventual reducción de las importaciones chinas a una caída del mismo porcentaje en las exportaciones uruguayas. El resultado dependerá de precios, cosechas, condiciones sanitarias y participación de cada proveedor.

La carne tiene alternativas, pero también competencia

La exposición uruguaya a China es significativa, aunque la carne bovina dispone de otros destinos relevantes. En 2025, las ventas a la Unión Europea rondaron los US$ 596 millones y crecieron cerca de un 60% en valor, según Uruguay XXI. Ese desempeño muestra que la diversificación ya tiene una base comercial.

Sin embargo, ampliar destinos no significa que todos compren los mismos cortes, volúmenes o calidades. El desafío consiste en encontrar compradores que permitan aprovechar comercialmente el conjunto de la producción y sostener los ingresos de la cadena.

El acceso sanitario también sigue siendo decisivo. Como informó Uypress en marzo, China detectó incumplimientos fitosanitarios en embarques de soja uruguaya, lo que llevó al MGAP a reforzar controles. Ese episodio muestra que preservar mercados exige atender requisitos concretos, además de negociar mejores condiciones comerciales.

Una transición que enfrenta límites

Las nuevas formulaciones de alimento animal requieren inversión, conocimientos técnicos y resultados productivos consistentes. Reuters ha documentado dificultades para que pequeños establecimientos chinos adopten alternativas que pueden resultar más costosas o exigir cambios en sus instalaciones.

La trayectoria reciente tampoco muestra una retirada lineal del mercado mundial: China importó un récord de 111,8 millones de toneladas de soja en 2025, según datos aduaneros recogidos por Reuters. Las políticas de reducción de dependencia conviven con necesidades de abastecimiento, decisiones de almacenamiento y oportunidades de precio.

Para Uruguay, estos escenarios justifican preparar una estrategia que combine diversificación de compradores, productividad y diferenciación de productos. La oportunidad de seguir abasteciendo a China permanece, pero las inversiones de largo plazo deberán contemplar un mercado que busca producir más y utilizar con mayor eficiencia lo que importa.

Actualidad
2026-10-09T12:53:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias