“NOS DUELE CADA FAMILIA ENLUTADA, SEA ISRAELÍ O PALESTINA”

Con presencia del intendente Bergara, Asociación Zhitlovsky recordó aniversario del levantamiento del Gueto de Varsovia

20.04.2026

MONTEVIDEO (Uypress) – Numeroso público se dio cita este domingo 19 de abril en el memorial al Holocausto del Pueblo Judío, ubicado en la rambla de Punta Carretas, para recordar el levantamiento del Gueto de Varsovia, en 1943, cuando un puñado de combatientes judíos se levantaron contra la maquinaria represiva nazi. En la ocasión se descubrió una placa alusiva.

 

Este domingo la Asociación Cultural Israelita Dr. Jaime Zhitlovsky (ACIZ) convocó a una nueva conmemoración del levantamiento del Gueto de Varsovia, producido en 1943.

El orador invitado fue el intendente de Montevideo, Mario Bergara, y además se hicieron presentes legisladores, autoridades gubernamentales, dirigentes políticos y sindicales.

El intendente Bergara se mostró emocionado por haber sido invitado a participar como orador, y recordó sus vínculos de larga data con la institución, expresión del ala progresista de la colectividad judía de nuestro país.

Haciendo alusión a la placa que se descubrió, expresó que "Montevideo va a tener a partir de hoy un nuevo espacio para no olvidar, un nuevo espacio de memoria, un nuevo espacio para reafirmar las condiciones de la libertad, de la resistencia".

Rememorando las atrocidades del nazismo y refiriendo al heroico levantamiento, que obviamente estaba condenado al fracaso por las disparidades en cuanto a número de combatientes y equipamiento, Bergara señaló que "en todas las circunstancias siempre tenemos la posibilidad de elegir, y elegir combatir por la libertad, por la dignidad humana, es algo que nos engrandece".

Por su parte, Eduardo Beder, presidente de la ACIZ, fue el encargado en brindar el mensaje institucional, que reproducimos completo a continuación:

Buenos días a las autoridades nacionales y departamentales presentes, representantes de instituciones hermanas, queridas compañeras y compañeros de nuestra asociación.

Nos convoca hoy un ejercicio de memoria necesario y urgente. Han transcurrido ya 83 años de aquel hecho histórico que cambió para siempre la conciencia de la humanidad: el Levantamiento del Gueto de Varsovia. Pero para dimensionar la valentía de aquel puñado de combatientes, debemos recordar primero el escenario de horror sobre el cual se alzaron.

En el año 1940, la ocupación nazi confinó en un sector reducido de Varsovia a cerca de 400 000 judíos. Hacinados en condiciones inhumanas, mal alimentados y sin atención médica básica, la muerte se convirtió en parte del paisaje cotidiano. Miles morían cada mes víctima del hambre o de epidemias como el tifus. Sin embargo, en medio de esa oscuridad, la dignidad no se apagó. Debemos destacar que, pese a las condiciones infrahumanas, la comunidad supo mantener una red de resistencia espiritual: funcionaban escuelas clandestinas, se editaban periódicos, se realizaban actividades religiosas y culturales. Esa capacidad de mantener la educación de niños y adolescentes bajo la sombra de la muerte fue el primer gran acto de rebeldía.

A fines de 1942, el panorama se volvió aún más sombrío. Las deportaciones masivas hacia los campos de exterminio, particularmente Treblinka, habían reducido la población del gueto a unos pocos miles de sobrevivientes. Fue en ese momento de desesperación absoluta cuando surgió la chispa de la resistencia armada.

Se gestó bajo el liderazgo del joven Mordejai Anilevich, y con la participación de diferentes sectores sociales, políticos e ideológicos, sionistas de izquierda, socialistas del Bund y comunistas, que comprendieron que la única bandera posible era la de la dignidad. Con armas precarias, muchas veces caseras o compradas a altísimos costos a la resistencia polaca, comenzaron a conformar la Organización Judía de Combate.

Aquel 19 de abril de 1943, en vísperas de Pésaj -la festividad que nos narra la salida de la esclavitud hacia la libertad-, los tanques nazis entraron al gueto esperando una liquidación rápida. Se encontraron, en cambio, con una muralla de fuego y coraje. Aquellos jóvenes no peleaban por una victoria militar; sabían que el resultado final era la muerte. Peleaban por el derecho a elegir cómo morir, por "nuestra y vuestra dignidad". Durante semanas, obligaron al ejército nazi a combatir casa por casa, búnker por búnker, dejando un legado que, como escribió León Uris, ninguna ceniza podrá ahogar.

Hoy, este aniversario adquiere una dimensión física y permanente para nuestra Asociación Cultural Israelita Dr. Jaime Zhitlovsky. Estamos aquí para inaugurar la Placa Conmemorativa a los Héroes del Levantamiento del Gueto de Varsovia.

El proceso no fue sencillo. Requirió transitar diversas etapas con avances y retrocesos. Hubo momentos de duda, pero también persistencia, estábamos convencidos de que Montevideo se merecía un espacio recordatorio para los combatientes que perdurara por siempre.

En ese trabajo permanente quisiéramos hoy recordar a nuestro querido compañero Óscar Otero que durante años concurrió a la Junta Departamental a la Comisión de Nomenclatura y se reunió con autoridades políticas para que este sueño fuera posible. 

Óscar no pudo ver el fruto de su trabajo, pero fue quien sostuvo la idea con la aspiración legítima de emplazar un monumento.

Luego, en el año 2020 fuimos recibidos por el Dr. Ismael Blanco Martino, asesor letrado del organismo y entrañable amigo de nuestra casa, que convencido desde siempre de la justicia del planteo, nos impulsó y orientó para que el mismo se concretara.

La iniciativa fue avalada por la Comisión de Nomenclatura de la Junta Departamental de Montevideo el 29 de mayo de 2023, dando lugar a un proyecto de decreto remitido por la Intendencia de Montevideo a la Junta Departamental para su aprobación.

Finalmente, el 27 de febrero de 2025, la Junta Departamental de Montevideo, aprobó el decreto 39003, autorizando el emplazamiento de la Placa Conmemorativa a los Héroes del Levantamiento del Ghetto de Varsovia que hoy estamos inaugurando.

No pudimos concretar la idea inicial de un monumento, pero encontramos esta roca sencilla, firme e inamovible para colocar la placa que con la invalorable ayuda de la empresa Road Hermanos hoy es una realidad.

Esta placa que hoy descubrimos es el resultado de nuestra porfía por la memoria; es un espacio ganado para que las futuras generaciones sepan que aquí, en Montevideo, también honramos a quienes se negaron a esperar sumisos el exterminio.

Y nuestra memoria no es un ejercicio estático hacia el pasado, sino una brújula para el presente. Por eso, con la misma convicción con la que honramos a los héroes de 1943, debemos expresar hoy nuestra posición ante la dolorosa realidad de Medio Oriente.

Nuestra institución, fiel a sus principios humanistas y progresistas, dice con total claridad: ¡No a la guerra! Manifestamos nuestro más profundo repudio al uso de la violencia para resolver conflictos. Quienes conocemos la historia sabemos el valor fundamental de cada vida humana, pertenezca al pueblo que pertenezca.

Observamos con dolor cómo los verdaderos intereses en juego -la energía, el dominio geopolítico y el poder militar- pasan por encima de la vida de los civiles. Como nos enseñaron nuestros fundadores, la soberanía y la democracia plena son los únicos ejes de nuestra lucha. Rechazamos las intervenciones armadas de potencias extranjeras, gobiernos y facciones terroristas de la región así como las resoluciones antidemocráticas que hoy lleva adelante el gobierno de Israel, las cuales no nos representan y agreden nuestros principios básicos, alimentando además una peligrosa ola de judeofobia en el mundo entero.

No caemos en la trampa de elegir entre males. Rechazamos tanto las políticas opresoras como a los liderazgos que reprimen a su propio pueblo. La paz es necesaria y urgente. Nos duele cada familia enlutada, sea israelí o palestina. Esta espiral de violencia solo aleja la posibilidad de "dos Estados para dos pueblos" con fronteras seguras, convirtiendo una solución justa en una lejana utopía. Pero no claudicamos. La lucha por la paz, la igualdad y el progreso es nuestro compromiso irrenunciable.

Compañeras y compañeros: honrar a los valientes de Varsovia es mantener viva la llama de la justicia hoy. Ellos pelearon por la dignidad; nosotros debemos trabajar para que esa dignidad sea una realidad para todos los pueblos.

Al dejar inaugurada esta placa, renovamos nuestra promesa: la de no callar ante la injusticia y la de seguir construyendo un mundo donde la paz sea el único camino.

Como dice nuestro himno y nuestra bandera de lucha:

Ayer, hoy y siempre, ¡NUNCA DIGAS ESTA SENDA ES LA FINAL!

¡SÍ A LA PAZ, NO A LA GUERRA!


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2026-04-20T11:14:00

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