Cuba recurre al sector privado para sostener la educación pública
17.10.2026
LA HABANA (Uypress)- La crisis energética, la escasez de docentes y los bajos salarios obligan al gobierno cubano a recurrir a empresas privadas y legalizar las clases particulares para mantener las escuelas funcionando.
La profunda crisis económica y energética que atraviesa Cuba está provocando transformaciones en uno de los pilares históricos de su modelo social: la educación pública. El gobierno comenzó a recurrir a pequeñas y medianas empresas privadas para sostener servicios escolares y autorizó nuevamente las clases particulares, una actividad que había sido prohibida en 2022.
La ministra de Educación, Naima Trujillo, reconoció en una entrevista con la agencia EFE que el curso lectivo iniciado el 1.º de setiembre enfrenta dificultades extraordinarias, especialmente por la falta de combustible, los prolongados apagones, el deterioro de las instalaciones y el déficit de profesores.
Cerca de 1,5 millones de estudiantes comenzaron las clases en condiciones particularmente complejas.
Empresas privadas para mantener las escuelas
Una de las principales novedades es la incorporación del sector privado a tareas que tradicionalmente dependían del presupuesto estatal. Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) colaboran con alimentos, transporte escolar, calzado, vestimenta y reparaciones de edificios educativos.
En algunas regiones, empresas de transporte organizaron recorridos para estudiantes y docentes que no pueden afrontar los costos de trasladarse hasta sus centros de enseñanza. También se incorporaron soluciones energéticas alternativas para instituciones afectadas por los cortes de electricidad, que en determinadas zonas superan las 20 horas diarias.
Trujillo reconoció que el mantenimiento de las escuelas estaba organizado exclusivamente alrededor de los recursos públicos, pero que la crisis obligó a incorporar otras formas de gestión. La ministra destacó la participación del sector no estatal como un respaldo importante para mantener las actividades educativas.
Regresan los profesores particulares
Otra modificación significativa es la legalización de las clases particulares. Una resolución aprobada en setiembre permite que docentes del sistema público ofrezcan servicios privados de apoyo escolar fuera de su horario de trabajo.
La actividad había sido prohibida en 2022. La nueva normativa establece condiciones para su ejercicio: los profesores no pueden utilizar instalaciones ni materiales oficiales, emitir títulos académicos y deben desarrollar actividades gratuitas para niños de familias vulnerables.
La ministra defendió la decisión y sostuvo que permitirá mejorar la coordinación entre escuelas, familias y profesores particulares. Sin embargo, la medida también plantea interrogantes sobre las desigualdades educativas, porque no todas las familias disponen de recursos para contratar enseñanza complementaria.
Salarios bajos y falta de maestros
El déficit de profesores constituye uno de los problemas más graves. Al comenzar el curso, la cobertura docente alcanzaba apenas el 73% de las necesidades del sistema. Según la ministra, actualmente llega al 86%, mediante la reincorporación de jubilados, estudiantes universitarios y profesionales de otros sectores.
Unos 3.000 docentes fueron trasladados desde el oriente del país hacia La Habana para cubrir vacantes. La escasez está relacionada, entre otros factores, con los bajos salarios. Según datos oficiales, el ingreso promedio mensual del sector educativo es de 5.824 pesos cubanos, equivalentes aproximadamente a siete dólares al tipo de cambio informal.
El gobierno estableció compensaciones para profesores que asumen grupos adicionales, aunque Trujillo reconoció que la solución ideal sería disponer de suficientes docentes para cada aula.
La crisis amenaza un logro histórico
La educación universal y gratuita constituye una de las principales conquistas sociales reivindicadas por Cuba desde la revolución de 1959. Sin embargo, el deterioro económico está afectando su funcionamiento cotidiano.
Alrededor de 11.000 estudiantes reciben actualmente enseñanza virtual o visitas esporádicas a los centros educativos por dificultades logísticas.
La escasez también alcanza a los uniformes escolares, cuya disponibilidad llegó inicialmente al 12% de la demanda prioritaria. La Unesco advirtió este año que la crisis amenaza la continuidad educativa y solicitó cooperación internacional para proteger el aprendizaje.
El bloqueo y las restricciones estadounidenses al suministro de combustible agravan las dificultades, a las que se suman problemas estructurales de la economía cubana. La incorporación de empresas privadas y profesores particulares representa una respuesta pragmática ante la emergencia, pero también evidencia las limitaciones financieras que enfrenta el Estado.
El desafío será sostener la educación pública sin que las diferencias económicas entre las familias terminen determinando las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes cubanos.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias