PODER Y CAPITAL EN LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

DeepSeek convierte a Liang Wenfeng en el fundador de modelos de IA más rico del mundo

19.07.2026

HONG KONG / PEKÍN (Uypress) – Liang Wenfeng, fundador del laboratorio chino DeepSeek, se convirtió en la persona más rica del mundo entre los creadores de modelos de inteligencia artificial, con un patrimonio estimado en US$ 36.000 millones

El cálculo pertenece al Índice de Multimillonarios de Bloomberg y representa más del doble de los aproximadamente US$ 16.700 millones que le atribuía anteriormente. La nueva estimación lo coloca por encima de Dario Amodei, cofundador de Anthropic, y de Greg Brockman, cofundador y presidente de OpenAI.

La comparación utiliza una categoría específica: empresas cuya actividad principal y mayor parte de sus ingresos están directamente vinculadas con la creación de modelos de inteligencia artificial.

Por esa razón, el ranking excluye a empresarios vinculados con conglomerados diversificados, como Alibaba y Tencent, y a quienes concentran sus negocios en semiconductores, centros de datos, infraestructura en la nube u otras áreas de la cadena tecnológica.

El aumento patrimonial se produjo después de que DeepSeek captara unos US$ 7.400 millones en su primera ronda de financiación externa. La operación valoró inicialmente a la compañía en alrededor de US$ 50.000 millones y marcó un cambio importante para una empresa que hasta entonces se había financiado principalmente con recursos de High-Flyer, el fondo cuantitativo creado por Liang.

Liang habría aportado personalmente cerca de US$ 3.000 millones durante la ronda. Tras la incorporación de los nuevos inversores, Bloomberg calcula que todavía controla aproximadamente el 78% de DeepSeek.

Esa concentración explica buena parte de la diferencia con los fundadores estadounidenses. OpenAI y Anthropic cuentan con una participación mucho mayor de fondos, compañías tecnológicas, empleados y múltiples cofundadores, lo que distribuye la propiedad entre más actores y reduce la proporción atribuible a una sola persona.

La valoración recibió una corroboración parcial el 16 de julio, cuando el fabricante chino Anhui Korrun informó a la Bolsa de Shenzhen que un fondo en el que participa había invertido 2.900 millones de yuanes para obtener indirectamente el 0,8265% de DeepSeek.

La operación implica una valoración de aproximadamente 350.880 millones de yuanes, equivalentes a US$ 51.820 millones. Otra comunicación realizada por Jiuan Medical presentó cifras compatibles con ese cálculo.

Sin embargo, Reuters advirtió que los documentos no aclaran si las operaciones comprendieron acciones nuevas, títulos existentes o participaciones con derechos diferentes.

Por ese motivo, los US$ 51.820 millones constituyen una valoración implícita derivada de transacciones privadas y no necesariamente la valoración definitiva de toda la ronda. DeepSeek tampoco comunicó oficialmente sus términos completos.

Un cambio en la geografía del capital

La nueva posición de Liang muestra que la generación de grandes fortunas vinculadas con la inteligencia artificial ya no está concentrada exclusivamente en Silicon Valley.

Durante los primeros años de la actual carrera tecnológica, las mayores valoraciones, inversiones y capacidades de cómputo se encontraban casi enteramente en Estados Unidos. DeepSeek demostró que una compañía china puede atraer miles de millones de dólares, desarrollar modelos competitivos y alcanzar una valoración superior a US$ 50.000 millones pese a las restricciones estadounidenses sobre los chips más avanzados.

El cambio también revela una diferencia entre los modelos de financiación.

Las compañías estadounidenses recurrieron desde etapas tempranas a grandes socios externos y fondos de capital riesgo. DeepSeek permaneció durante años bajo el control de su fundador y de High-Flyer, lo que permitió que Liang conservara una proporción excepcionalmente elevada de la empresa.

En ese sentido, la fortuna de US$ 36.000 millones dice tanto sobre la estructura de propiedad como sobre el valor tecnológico del laboratorio.

No prueba que DeepSeek tenga mayores ingresos, más usuarios, mejor tecnología o una capacidad de cómputo superior a OpenAI y Anthropic. Indica que Liang posee una porción mucho mayor de una compañía privada que ahora es valorada por los inversores en decenas de miles de millones de dólares.

Del modelo barato a la carrera por la infraestructura

La entrada de capital externo muestra también los límites de la imagen inicial de DeepSeek como un laboratorio capaz de competir utilizando recursos relativamente modestos.

El desarrollo de nuevos modelos, agentes autónomos y sistemas de razonamiento exige cantidades crecientes de chips, electricidad, centros de datos, investigadores y redes de alta velocidad.

DeepSeek abandonó su resistencia histórica al capital externo precisamente para ampliar su capacidad de cómputo, mejorar las condiciones de sus trabajadores y financiar su siguiente etapa de expansión.

La empresa ya analiza una nueva ronda que podría valorarla en unos US$ 71.000 millones antes de recibir los fondos. También inició preparativos para presentar este año la documentación necesaria para una futura salida a bolsa en el mercado STAR de Shanghái.

Esto sugiere que la competencia dejó de consistir únicamente en producir el modelo más eficiente. La carrera incluye ahora asegurar capital, chips, energía, talento e infraestructura suficiente para sostener modelos cada vez más complejos.

Un símbolo del nuevo equilibrio, no un cambio definitivo de liderazgo

El ascenso patrimonial de Liang tiene un fuerte valor simbólico para China. Hasta hace pocos años, las principales fortunas tecnológicas del país procedían del comercio electrónico, las redes sociales, las plataformas de pago y los servicios de consumo.

Ahora, la inteligencia artificial y los semiconductores comienzan a generar una nueva generación de empresarios multimillonarios directamente vinculados con las prioridades industriales y estratégicas de Pekín.

Pero la estimación debe interpretarse con cautela. DeepSeek continúa siendo una empresa privada, sus acciones no cotizan diariamente y su valor depende de operaciones negociadas entre un número reducido de inversores.

Una nueva ronda, una salida a bolsa, restricciones adicionales sobre chips o una revisión de las expectativas comerciales pueden modificar rápidamente tanto la valoración de la empresa como el patrimonio atribuido a su fundador.

El nuevo equilibrio de poder no consiste, por tanto, en que China haya desplazado definitivamente a Estados Unidos. Refleja un escenario más distribuido, en el que los laboratorios chinos dejaron de ser solamente seguidores y comenzaron a competir también por capital, investigadores, infraestructura y estándares globales.

La posición de Liang revela además una paradoja central de la nueva industria: una compañía puede tener una valoración inferior a la de sus mayores competidoras y, al mismo tiempo, convertir a su fundador en el más rico del sector si este mantiene el control de casi todo su capital.

Más que coronar al ganador de la carrera por la inteligencia artificial, los US$ 36.000 millones muestran que la disputa tecnológica está creando nuevos centros de riqueza y poder, y que la propiedad de los laboratorios puede ser tan decisiva como el rendimiento de sus modelos.

Imagen: The Australian

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2026-07-19T13:46:00

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