SEGURIDAD / K9 Y NARCOTRÁFICO
Drago, el perro policía que fue clave para detectar 111 ladrillos de pasta base en Ruta 1
12.05.2026
MONTEVIDEO (Uypress) – Drago, un pastor belga malinois de cuatro años de la unidad K9, fue determinante para detectar 111 ladrillos de pasta base ocultos en una camioneta matriculada en Paraguay. El procedimiento permitió incautar más de 118 kilos de droga y terminó con dos personas condenadas.
El operativo fue realizado por la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas durante un control vehicular en Ruta Nacional N.º 1 y Camino General Escuela Basilio Muñoz, en la zona oeste de Montevideo. La camioneta Audi Q7 circulaba hacia la capital cuando fue detenida por efectivos policiales.
En el vehículo viajaban dos ciudadanos paraguayos: un hombre de 31 años, que conducía la camioneta, y una mujer de 30 años. Durante la primera inspección, los policías detectaron una anomalía en el piso del vehículo. Ese indicio activó la intervención del binomio K9.
Allí apareció Drago. El perro marcó presencia de estupefacientes en la estructura de la camioneta, una señal que permitió orientar el procedimiento hacia un posible compartimento oculto. A partir de esa intervención, la Policía coordinó con la Dirección Nacional de Aduanas y la Prefectura Nacional Naval para trasladar el vehículo al Puerto de Montevideo y revisarlo mediante escáner.
El resultado confirmó la sospecha. Las imágenes del escáner mostraron envoltorios con forma de ladrillo ocultos en el piso del vehículo. En total fueron incautados 111 envoltorios de pasta base de cocaína, equivalentes a 118 kilos y 518 gramos.
Según la estimación oficial, la droga representaba más de 790.000 dosis y tenía un valor aproximado de un millón de dólares en el mercado local. Además de la sustancia, fueron incautados la camioneta, tres teléfonos celulares, documentación y 721 dólares en efectivo.
La Fiscalía de Estupefacientes de 1.er Turno imputó a los detenidos por tráfico ilícito de sustancias estupefacientes prohibidas especialmente agravado, en las modalidades de importación y transporte. Ambos fueron condenados mediante proceso abreviado a cinco años de penitenciaría.
El caso volvió a poner en primer plano el valor operativo de los perros detectores. En procedimientos de narcotráfico, el olfato entrenado de los canes puede detectar sustancias ocultas en dobles fondos, estructuras modificadas, asientos, pisos, paneles o compartimentos especialmente preparados para evadir controles.
Drago integra una nueva generación de perros detectores utilizados por la Policía Nacional. Su entrenamiento, como ocurre con otros ejemplares K9, no se basa en exponer al animal al consumo de drogas, sino en la asociación de olores con estímulos, juego y recompensa. Los perros aprenden a identificar olores específicos y a marcar el lugar sin alterar la evidencia.
Esa precisión es clave. En casos como el de Ruta 1, la inspección visual inicial puede detectar una irregularidad, pero no siempre alcanza para confirmar qué hay escondido. El trabajo del perro permite orientar la búsqueda, reducir márgenes de error y justificar nuevas etapas del procedimiento, como el traslado del vehículo para escaneo.
La combinación de intuición policial, unidad K9, tecnología de escáner y coordinación interinstitucional fue decisiva. Sin la marca inicial de Drago, el cargamento oculto en la estructura de la camioneta podría haber requerido más tiempo para ser localizado o incluso haber pasado inadvertido en una revisión superficial.
El procedimiento también muestra cómo las organizaciones criminales adaptan sus métodos de transporte. El uso de vehículos de alta gama, matrículas extranjeras, compartimentos modificados y rutas nacionales confirma que el narcotráfico opera con logística, planificación y recursos.
Uruguay no es productor de cocaína, pero su ubicación regional, sus rutas, fronteras y salida portuaria lo convierten en un punto sensible para redes que trasladan droga desde otros países hacia mercados locales o destinos internacionales. La pasta base, además, tiene fuerte impacto en el consumo interno, en las bocas de venta barriales y en la violencia asociada al microtráfico.
La actuación de Drago permite también mirar la seguridad desde una dimensión menos visible. Detrás de cada perro policía hay años de selección, entrenamiento, vínculo con su guía y práctica constante en escenarios reales. El binomio funciona como una unidad: el perro detecta, pero el operador debe interpretar correctamente su conducta y actuar de acuerdo con el protocolo.
Los perros K9 cumplen tareas en detección de drogas, explosivos, búsqueda de personas y apoyo en procedimientos de seguridad. Su presencia no sustituye la investigación policial ni la tecnología, pero agrega una herramienta de alta eficacia en situaciones donde el olfato humano y la inspección visual no alcanzan.
El operativo de Ruta 1 cerró con condenas, incautación millonaria y decomiso del vehículo. Pero también dejó una imagen potente: un perro policía marcando el punto que permitió descubrir más de 118 kilos de pasta base escondidos bajo el piso de una camioneta.
En una lucha contra el narcotráfico cada vez más compleja, el caso muestra que la tecnología importa, la inteligencia importa y la coordinación institucional importa. Pero también importa Drago: un perro entrenado que, en pocos segundos, hizo visible lo que una organización criminal intentó ocultar.
Imagen: Portal Ministerio del Interior
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias