OTRA MAS
El desguace del Uruguay
12.06.2024
MONTEVIDEO (Uypress/Alberto Bentos) - Juan Carlos Gómez esquina avenida 25 de mayo, una esquina con mucho tráfico que estuvo cerrada durante más de una semana. Estaban cambiando un cable de UTE. Nada extraordinario ni especial, algo normal en cualquier ciudad.
Lo diferente es que una reparación de ese tipo lleva el menor tiempo posible porque entorpece el tránsito en la Ciudad Vieja. La zanja cavada en la calle de cemento, fue de 60 centímetros de ancho por el largo de la calle. Nada. Todo hecho con máquinas y personal.
Además se levantaron las veredas en los extremos de la zanja, de un lado con losas de granito rosado y del otro una vereda con baldosas blancas.
A la segunda semana, lograron cubrir la zanja de la calle, pero con bitumen, es decir un material diferente en todos los aspectos, sobre todo de resistencia al cemento original. Ver las fotos.
Quedó un vistoso lomo de burro, que incluso para los que no somos especialistas es notorio que el pasaje de vehículos, sobre todo camiones, dejará surcos. Una calle arruinada.
Es un episodio más, de un ente del Estado y su estilo de trabajo, su falta de cariño por la ciudad, por la capital del país, pero también la falta de control por parte de la Intendencia que tiene la dura tarea de mantener en buen estado las calles y avenidas. Por la calle Juan Carlos Gómez pasan diariamente, cinco días por semana, miles y miles de vehículos.
Lo grave no es solo lo material, sino la consolidación de un espíritu mediocre, de remiendos, de tratar nuestra ciudad. Imaginen ustedes que esta hubiera sido la mentalidad, hace cien años, ochenta años, cuando casi no había máquinas, para construir en 9 meses el estadio Centenario, la rambla de Montevideo, el Palacio Legislativo o hace 150 años para terminar el primer teatro de calidad de toda América Latina, el Solis y muchas cientos de obras públicas y privadas. Seríamos un país de retazos y una ciudad despreciable.
Nos salva nuestro pasado. Si no volvemos a conquistar la audacia, la sensibilidad, el cuidado por la calidad para que todos los habitantes del país convivan en ciudades dignas y que elevan nuestra propia autoestima, iremos cuesta abajo, entre lomos de burro, y cientos y miles de palos naranjados y blancos que cierran calles de nuestra ciudad, para después de terminar las obras, descubrir que ha quedado todo peor. No hay país de progreso, de avance sin quebrar, aplastar esa mentalidad mediocre, que se ha instalado a nivel público y privado. ¿Quieren una prueba grande como una pirámide? Observen como ha empeorado la atención médica, pública y privada. Esta es solo una muestra del espíritu de la decadencia.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias