Ferrocarril Central: 3,8 millones de toneladas y el desafío de dejar de depender de UPM
23.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- El operador ferroviario superó los 2.700 trenes cargados. El gobierno busca extender la red hacia Rivera y captar nuevas cargas, mientras sigue pendiente diversificar su utilización.
El Ferrocarril Central superó los 3,8 millones de toneladas transportadas desde el comienzo de sus operaciones, en agosto de 2024, y alcanzó los 2.700 trenes cargados entre la planta de UPM, en Pueblo Centenario, y el puerto de Montevideo. Las cifras muestran la consolidación de una infraestructura estratégica, pero también plantean una interrogante: ¿cuándo comenzará a utilizarse de manera significativa para otras cargas y empresas?
Los datos fueron divulgados este mes por DBCC Transport, el consorcio encargado de operar los trenes de celulosa e insumos de UPM. La empresa, integrada por Deutsche Bahn International Operations, Christophersen y Cointer Concesiones, cuenta con un contrato de operación de 22 años y emplea directamente a unas 90 personas.
Su actividad se desarrolla sobre 273 kilómetros de vías, en un corredor que constituye la principal recuperación de infraestructura ferroviaria realizada en Uruguay durante las últimas décadas.
Un sistema que ya funciona, pero concentrado en un cliente
El volumen transportado confirma que el Ferrocarril Central dejó atrás su etapa de construcción y puesta en marcha para convertirse en una operación logística regular. Sin embargo, el grueso de su utilización continúa asociado a la producción de celulosa de UPM.
La cuestión no es menor. Una infraestructura de esta magnitud puede adquirir mayor relevancia económica si consigue incorporar otros productos, operadores y destinos, reduciendo la dependencia de un único flujo comercial.
Para eso será necesario desarrollar conexiones con otras regiones, disponer de material rodante adecuado y ofrecer condiciones competitivas frente al transporte carretero.

Rivera vuelve al mapa ferroviario
El avance más concreto en esa dirección es la rehabilitación del puente ferroviario sobre el río Negro, en Paso de los Toros.
El Ministerio de Transporte y Obras Públicas y la Corporación Ferroviaria del Uruguay firmaron a comienzos de octubre el contrato para ejecutar las obras, que permitirán conectar el Ferrocarril Central con aproximadamente 290 kilómetros de vías hacia Rivera.
Los trabajos comprenden el refuerzo de la estructura, el recambio de unos 1.300 durmientes y la renovación de rieles. La intervención principal demandará alrededor de US$ 1,3 millones, a los que se sumarán unos US$ 500.000 destinados al acondicionamiento del puente. El plazo previsto es de diez meses.
El director nacional de Transporte Ferroviario, Waverley Tejera, considera esta conexión un paso necesario para consolidar una red nacional. El gobierno aspira a disponer durante los primeros meses de 2027 de infraestructura que permita avanzar en la prestación de servicios hacia Rivera, aunque la rehabilitación del puente deberá completarse y todavía será necesario asegurar condiciones operativas en todo el trayecto.
La conexión con Brasil y el puerto seco
La recuperación del corredor norte tiene una dimensión que trasciende el mercado interno. Rivera aparece como un punto estratégico para captar cargas procedentes del sur de Brasil y trasladarlas hacia el puerto de Montevideo.
En ese esquema adquiere importancia el proyecto de puerto seco impulsado por la Administración Nacional de Puertos. Su desarrollo podría permitir operaciones de almacenamiento, consolidación y transferencia de mercaderías, aprovechando la conexión ferroviaria.
No obstante, la viabilidad comercial dependerá de los costos, las frecuencias disponibles, la demanda efectiva y los acuerdos logísticos necesarios.
El desafío económico
El Ferrocarril Central ya demostró capacidad para movilizar grandes volúmenes de carga. La pregunta pendiente es si Uruguay conseguirá aprovechar esa capacidad para diversificar su estructura logística.
La rehabilitación de vías y puentes constituye una condición indispensable, pero no suficiente. También hacen falta clientes, operadores, inversiones complementarias y una política que integre el ferrocarril con los puertos y las rutas.
El próximo desafío no será solamente aumentar las toneladas transportadas, sino conseguir que el Ferrocarril Central deje de ser identificado casi exclusivamente con UPM y se transforme en una herramienta de desarrollo para otras actividades productivas del país.
Foto: Daniel Rodríguez / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias