Huyendo de Trump: Cientos de estadounidenses eligen Uruguay como nuevo refugio
15.02.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- El año pasado 616 estadounidenses iniciaron la residencia, más del doble que en 2024. ¿Cómo es que Uruguay se convirtió en un destino soñado para algunos habitantes del país más poderoso del mundo?, se pregunta la colega Mariangel Solomita en nota para diario El País.
Si un año atrás le hubieran dicho a Steven que a los 63 años, a punto de jubilarse, partiría por primera vez de Estados Unidos para empezar una vida nueva junto a su esposo y su hijo adolescente en Montevideo, en un país del que no había escuchado hablar hasta que la inteligencia artificial le aseguró que era Uruguay lo que estaba buscando, su primera opción para retirarse en una sociedad política y económicamente estable donde un hombre gay puede vivir sin temor, hubiera dicho que todo esto es un relato de ciencia ficción.
Nunca hubiera imaginado que dedicaría meses enteros a investigar desde su hogar en Madison, Wisconsin, cómo se vive a más de 9.000 kilómetros de distancia; qué tan "tranqui" es el ritmo de vida y cuán "friendly" es su población.
Ni que haría dos viajes exploratorios -uno en invierno y otro en verano- a un país en el que no habla el idioma (aunque su esposo sí) y del que desconoce esas fibras que hacen que una sociedad sea de una forma y no de otra, pero que aun así no encontraría una razón para desistir de mudarse.
Y que una calurosa tarde de febrero, 10 días después de finalmente haberse instalado en un barrio llamado Pocitos, caminaría junto a su marido por la rambla hasta un café, para contarle a una periodista que el "terror" a las políticas del presidente Donald Trump que afectan a las minorías, y los ataques contra la población LGBT+ que ya están generando, le dio coraje para dar este paso definitivo junto a su familia. Una especie de salto al vacío, pero minuciosamente planificado. Que lo tiene más ilusionado que temeroso.
Lo curioso es que el proyecto de Steven no es tan excepcional como podríamos pensar. En los últimos meses, venirse a Uruguay a empezar de cero es algo así como una moda para algunos estadounidenses decididos a dejar un país que sienten violento y fracturado, entre otras razones que los motivan a emigrar.
Un puñado de empresas especializadas en relocalización de extranjeros y distintos profesionales que trabajan con esta clientela estiman que el año pasado se triplicó la cantidad de consultas y que este año empezó con un nuevo pico. Más del 90% de los clientes son estadounidenses, calculan.
Además del incremento del volumen, otro cambio fue el perfil del inmigrante "gringo": si los que se mudaban antes eran más que nada jubilados o personas solteras o parejas sin hijos por períodos no tan extensos, ahora además de estos núcleos hay un gran porcentaje de parejas gay de mediana edad, personas trans y decenas de familias con niños chicos que eligen al país como destino para llevar a cabo un plan de vida a largo plazo.
-Un gran cambio que vemos, es que antes cuando te contactaban te decían "estoy pensando en ir Uruguay" y ahora te dicen "ya tengo mi pasaje, ¿qué debo hacer para instalarme allí?" -dice Karen Higgs, nacida en Gales y residente en Uruguay desde el año 2000, creadora del popular sitio web Guru'Guay que se ha especializado en asesorar "sin pelos en la lengua" a población de habla inglesa en cómo viajar, vivir e invertir en Uruguay.
En su casa en Ciudad Vieja, Higgs sostiene una carpeta de unos 20 centímetros de alto, desbordada de papeles: son los apuntes de las consultas que recepcionó únicamente en 2025, el año en que esta tendencia se cristalizó.
Dicen los asesores entrevistados que la principal razón que les expresan los clientes es el "efecto Trump". Miles quieren "huir", alejarse de la crispación social que se vive en Estados Unidos. El año pasado, cientos de inmigrantes se relocalizaron en distintos puntos de Uruguay -especialmente en Montevideo y distintas zonas de Maldonado- y se proyecta que lo mismo sucederá a lo largo del 2026.
Es un fenómeno sólido, pero hasta el momento ha pasado desapercibido para buena parte de la sociedad e incluso para las autoridades enfocadas en temas migratorios. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores transmiten que no tienen ningún conocimiento. Sin embargo, según información de la Dirección Nacional de Migración a la que accedió El País, en 2025 fueron iniciadas 616 residencias a ciudadanos estadounidenses: esto es algo más del doble de las tramitadas en 2024 (303) y en 2023 (298). En enero de 2026, ya se cuentan 56.
Otra forma de verlo es comparando la cantidad de 1.273 residencias de estos tres últimos años con el promedio histórico de unos 3.000 estadounidenses residentes en Uruguay. El aumento es notorio. Y eso que, como los norteamericanos no necesitan visado para ingresar, pueden hacerlo como turistas y después iniciar el cambio de categoría migratoria. Es probable que, entonces, sean más los que estén en proceso de reubicación.
Este podría ser el inicio de una renovada comunidad angloparlante en el país. Pero vayamos un paso atrás, ¿cómo es que Uruguay se convirtió en un destino soñado para algunos pocos habitantes del país más poderoso del mundo?
Un hogar "tranqui"
Uruguay lleva tiempo siendo un buen plan para ciertos extranjeros que quieren cambiar su estructura de vida, principalmente sudamericanos y europeos, que sienten demasiado cerca la guerra entre Rusia y Ucrania, o están incómodos con las nuevas olas migratorias, o discrepan con la presión fiscal que han impuesto algunos gobiernos.
Esta demanda constante desarrolló un pequeño pero vibrante ecosistema de empresas enfocadas en brindar asesoramientos y servicios de relocalización. Empiezan orientando sobre si Uruguay es realmente una buena elección para el potencial migrante, de acuerdo a las expectativas que plantea, y terminan gestionando hasta la actualización del testamento del que decide mudarse cuidando hasta el último detalle.
¿Por qué creen que Uruguay se puso en la mira de la inmigración angloparlante? Higgs, la directora de Guru'Guay, plantea que hay dos organizaciones que trabajan internacionalmente direccionando a gente de habla inglesa hacia otros países para retirarse o rehacer su vida. Una se llama International Living y durante la pandemia hizo un foco en cómo Uruguay la gestionó, lo que seguramente haya incidido en poner a nuestro discreto país en el mapa. Con la pandemia Uruguay reforzó su buena fama internacional, opina.
Ciudadanía y pasaporte uruguayo: dos pedidos llamativos
El pequeño boom de migrantes "gringos" mantiene atareados a una amplia gama de profesionales, entre ellos al abogado Mark Teuten, británico de nacimiento pero radicado en Uruguay desde hace décadas. Los asesora ante todo tipo de necesidades pero últimamente se sumaron dos pedidos que lo tienen sorprendido: "Hay un aumento también en la gente interesada en sacar la ciudadanía uruguaya, me consultan mucho para saber cuáles son los requisitos. Esto es una novedad, antes eso no interesaba mucho a la gente de Estados Unidos", señala.
Además, se están interesando por el pasaporte uruguayo. "En esta nueva ola de migrantes hay unos cuantos que quieren tener un segundo pasaporte y les interesa saber cómo hacer para obtener el uruguayo, esto es algo bastante increíble viniendo de ciudadanos estadounidenses", opina.
De hecho, este incremento en la demanda se estaría viendo reflejada en la demora de algunos trámites. Los asesores mencionan que la emisión de pasaportes para ciudadanos legales "acordes para poder viajar" sigue estando en suspenso. El Registro Civil, en tanto, está con la agenda atorada para trámites que involucran las partidas de nacimiento de los recién llegados, "lo que atrasa mucho en poder hacer una identificación definitiva para las personas", agrega la asesora Laura Cánepa.
La otra se llama Expatsi y se enfoca en una filosofía migratoria que muchos de los entrevistados no comparten, algo así como migrar porque se puede y no por necesidad, dejando claro implícitamente que no hay una urgencia económica ni política detrás de esta decisión. Expatsi, decíamos, realizó el año pasado su primera conferencia presencial en Texas y hasta allí fue Higgs a presentar a Uruguay. Para su sorpresa la sala se mantuvo a tope y según una evaluación que hizo la firma, Uruguay fue el destino menos conocido por los asistentes al que una vez finalizada la exposición considerarían seriamente mudarse.
La clave del éxito, piensa Higgs, fue hablarles del sistema educativo y del sanitario, de la agenda de derechos, de la estabilidad política y económica y de la separación entre iglesia y Estado.
Hay otros caminos que afilan estos empresarios para llegar a sus potenciales clientes. El abogado Matías Ruvira, del estudio RVA, cuenta que crea vínculos con profesionales especializados en trámites de residencias legales y fiscales en Estados Unidos , "a quienes les presentamos las virtudes de Uruguay para que puedan transmitírselas a sus clientes".
Por ejemplo, la facilidad para tramitar la residencia legal y el atractivo régimen de impuestos conocido como Tax Holiday. "El extranjero que construyó un patrimonio grande en el exterior del país, que por ahí lo tiene en acciones, inversiones financieras, inmuebles o lo que sea, puede venir y por 11 años tributar a una tasa muy reducida y solo por lo que tenga en Uruguay", explica Ruvira.
Por fuera de este circuito están los influencers, grupos de expats o global citizens, "que fomentan el construir una vida fuera de Estados Unidos y ahí aparecemos como un destino que se ha vuelto popular", agrega el abogado.
Y al margen de todo esto, considerando que la mayoría de los clientes contactan a las empresas una vez que ellos mismos hicieron las primeras averiguaciones sobre el país, está la incidencia de la inteligencia artificial.
Es ChatGPT el que en muchos casos direcciona la brújula hacia Uruguay. Así le sucedió a Steven y también a Dawn, una mujer de 51 años que dejó una pequeña ciudad de Texas para rehacer su vida en Punta del Este, junto a su marido y sus dos hijos, de 14 y 10 años de edad.
El suyo es uno de los casos que surgen cada vez más en las consultas: personas que nunca habían pensado en irse de Estados Unidos. En 2023 tomó un curso de cambio climático en el que el docente explicó "que habrá muchos cambios en el mundo que la gente aún no puede captar". "Lo que está construido hoy, fue construido para un mundo que ya no va a existir, pero algunas partes van ser más afectadas que otras. Dónde te ubicas es la decisión más importante que puedes tomar dadas las circunstancias", dice en un perfecto español que estudia desde su adolescencia y le enseñó a sus hijos.
Esta era su condición prioritaria. Luego, la estabilidad política, económica, la seguridad y un entorno social agradable. "Uruguay", le dijo la IA sin rodeos: un país latinoamericano que no tenía certeza de dónde se ubicaba. Entonces Dawn empezó una exhaustiva investigación.
Simulacro charrúa
En el radar del futuro migrante "gringo", Uruguay compite con Costa Rica, Panamá y Portugal, y en menor medida con Paraguay y algunas zonas de México.
La lista de atributos es larga, y va desde la ausencia de desastres naturales, un clima con cuatro estaciones hasta las distancias cortas (que motivaron a Steven y a Dawn a dejar de usar auto), pero siempre empieza por la facilidad para obtener la residencia. "En comparación a otros países, el proceso suele ser más corto y se pide menos documentación", resume Diego Lacurcia, uno de los fundadores de Sierra Atlántica, firma que brinda soluciones de relocalización y recibe unos 200 contactos diarios de Estados Unidos, la región y Europa.
Después viene la promesa de la estabilidad. "En un mundo de extremos, la moderación de los uruguayos es un valor enorme: esa es la tranquilidad que buscan", dice Higgs.
Que aquí no haya tiroteos masivos es un factor cada vez más determinante. Se comunica sobre el agravamiento del delito narco, pero lejos de asustarse suelen responder que ya vienen de ciudades grandes y violentas, o que en todo caso planean radicarse en barrios seguros. "Sabemos estar atentos", dice Steven sobre este punto.
"Cuando les decimos que nunca vimos un arma en nuestras vidas no lo pueden creer, esas diferencias los chocan culturalmente, pero las quieren comprobar", explica Lacurcia. Así inicia un capítulo clave de la investigación: el viaje exploratorio. Una estadía de prueba, tan extensa y variada como el bolsillo del migrante lo permita.
Además de diferentes tours por los posibles lugares de residencia, se agendan reuniones con los asesores y proveedores de servicios a los que usualmente conocieron previamente por zoom. Laura Cánepa, de Mobility LC, suele citarlos a un café en un lugar encantador, por ejemplo en el Café Brasilero. "Cuando les explicamos que el sistema de salud se basa en que la salud es un derecho humano y que por ley a nadie se le puede negar la asistencia, quedan maravillados, no lo pueden creer porque para ellos allá el acceso a la salud es un commodity".
Algo similar pasa con la educación. Incluso la educación privada les permite un ahorro importante. Steven e Hiram inscribieron a su hijo en un liceo cuyo costo es un tercio de lo que pagaban en Wisconsin. La diferencia en los estudios universitarios es mayúscula: allá puede costar hasta 100.000 dólares anuales.
Esta percepción de ahorro, o de igualar los costos ya tenían pero a cambio de una vida "tranqui", también está presente en la vivienda. Cada semana, Ignacio Fuentes, agente inmobiliario de RE/MAX suele agendar dos o tres reuniones por zoom y dos o tres cafés con estos clientes; en promedio recibe una decena de correos por semana.
Dos veces le pasó de concretar la compra de una casa mediante una visita por videollamada, "propiedades de alto valor", cuenta. Si el cliente viene de una ciudad de la costa este, es probable que los precios le resulten mucho más convenientes. Pero le ha tocado tratar con todo tipo de perfiles: otros vienen con lo justo, y compran por poco monto -"un cliente compró un apartamento por 75.000 dólares", recuerda-, o prefieren alquilar.
En Punta del Este, Dawn no sabe si hizo o no un buen negocio con el precio de alquiler de su casa. En Texas, una casa como la que tiene ahora sería muchísimo más cara. "Pero mi amiga aquí dice que estoy pagando una fortuna", cuenta.
En todo caso, su preocupación es el costo del supermercado. "Yo ni quiero pensar en cuánto estoy gastando en comida. Es mucho, mucho, mucho."
"En algunos casos, el costo de vida puede parecerles caro, pero creo que ponen en la balanza que están pagando por tranquilidad. Y además, la mayoría trabajan de forma remota, con salario del extranjero, o reciben pensiones o rentas de sus países, lo que hace que la cuenta en general les cierre", plantea Cánepa.
Algunas investigaciones incluyen en el viaje de exploración una muestra de cómo es una clase de español intensivo. Los que deciden dar el paso, después enfrentan esa otra barrera: un idioma que no siempre es tan fácil de incorporar, pero es esencial para insertarse.
Son muchas las clases y en ocasiones las docentes terminan siendo testigo de otra faceta. "Conozco a personas muy enojadas con su país, que ni siquiera lo nombran. Otras están como rotas, muy solas, afectadas. Y después están las fascinadas, llegan con una ilusión muy grande de que todo es ideal y una cosa son las leyes y otra es la sociedad. A veces sentimos que tenemos que bajarlos de la fantasía", dice una docente.
Según los asesores, son muy pocos los que se regresan. La gran mayoría se aferra a la decisión que tomó, ese salto al vacío pero organizado al máximo y con el correr del tiempo incluso, vuelven con otra consulta: cómo pueden devolverle a Uruguay todo lo que les da.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias