MONTEVIDEO / ESPACIOS PÚBLICOS Y PLAGAS

La Intendencia retira palmeras afectadas por picudo rojo en las islas del parque Rodó

29.05.2026

MONTEVIDEO (Uypress) – La Intendencia de Montevideo comenzó la extracción de palmeras afectadas por el picudo rojo en las islas del lago del parque Rodó, en el marco de la estrategia nacional para prevenir la propagación de esta plaga exótica que afecta a distintas especies de palmeras en Uruguay.

Según informó la comuna, las tareas se extenderán hasta la segunda semana de junio. Una vez finalizada la extracción, se procederá a la limpieza del lago para restablecer las condiciones habituales de uno de los espacios públicos más emblemáticos de Montevideo.

Hasta el momento, dentro del parque se han retirado más de 60 palmeras. La intervención actual corresponde a una segunda etapa, centrada en los ejemplares afectados ubicados en las islas del lago. El procedimiento es complejo: por las características del terreno y el entorno, se extraen entre una y dos palmeras por día, por lo que se estiman unas tres semanas de trabajo.

El picudo rojo, cuyo nombre científico es Rhynchophorus ferrugineus, es una plaga originaria del sudeste asiático que se ha expandido en distintos países y llegó a Uruguay en 2022, cuando fue detectada por primera vez en Canelones. Desde entonces se registraron ataques en palmeras de Montevideo, Canelones, Maldonado, Florida, Flores, San José, Colonia y Lavalleja.

La especie afecta principalmente a las palmeras canarias, de gran porte y muy presentes en espacios públicos urbanos. También representa un riesgo potencial para palmeras nativas como butiá y pindó, aunque todavía no existe información suficiente para determinar si puede atacarlas masivamente.

El principal daño lo provocan las larvas, que se alimentan del interior de la palmera y forman galerías dentro del tronco. Esa acción debilita la estructura del ejemplar, dificulta la detección temprana y, cuando el daño avanza, puede hacer inviable su recuperación.

Por eso, una de las medidas recomendadas por los organismos técnicos es eliminar las palmeras muertas o gravemente afectadas, tratar los ejemplares enfermos pero aún recuperables y colocar trampas con feromonas para detectar la presencia del insecto y monitorear su avance.

La estrategia nacional contra el picudo rojo fue formalizada por el Poder Ejecutivo en enero de 2026, con la creación de un grupo asesor ad hoc de expertos coordinado por la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente. Ese grupo articula acciones entre organismos nacionales, intendencias, academia y técnicos especializados.

El trabajo se organiza en distintos frentes: zonas donde la plaga ya está instalada, como Montevideo y Canelones; áreas donde existe riesgo de expansión; y territorios más alejados donde se busca detectar de forma temprana cualquier avance del insecto.

La situación del parque Rodó tiene además una dimensión patrimonial y urbana. Las palmeras forman parte del paisaje histórico del parque y de la memoria visual de varias generaciones de montevideanos. Su retiro modifica temporalmente la fisonomía del lugar, pero responde a una necesidad sanitaria y ambiental para evitar que la plaga continúe expandiéndose.

La Intendencia deberá ahora combinar el control fitosanitario con la recuperación paisajística del espacio. Tras la extracción, la limpieza del lago será un paso necesario para devolver condiciones de uso y seguridad al entorno, especialmente en una zona de alta circulación ciudadana, turística y recreativa.

La presencia del picudo rojo plantea un desafío mayor para las ciudades. No se trata únicamente de perder ejemplares aislados, sino de proteger el arbolado y el patrimonio vegetal urbano frente a una plaga de alta capacidad reproductiva, difícil control y fuerte impacto visual.

El caso también muestra la importancia de la coordinación entre niveles de gobierno. La detección, tratamiento, eliminación de ejemplares y monitoreo de trampas requieren criterios comunes, información actualizada y capacidad operativa sostenida. Sin esa coordinación, la plaga puede desplazarse rápidamente entre departamentos y afectar nuevos espacios públicos y privados.

La FAO ha señalado que las estrategias de control deben combinar trampas, control químico cuidadoso, manejo de palmeras infectadas, medidas de cuarentena y campañas de divulgación para promover la detección temprana. En Uruguay, ese enfoque ya comenzó a traducirse en acciones concretas sobre el territorio.

La extracción en las islas del parque Rodó es una de esas acciones. Duele por el impacto paisajístico y simbólico, pero responde a una lógica preventiva: retirar los ejemplares irrecuperables para reducir focos de reproducción y proteger el resto del patrimonio vegetal.

El desafío posterior será recomponer el espacio con criterios ambientales y paisajísticos adecuados, evitando que el control de la plaga se limite a la tala. La ciudad deberá pensar qué especies plantar, cómo diversificar su arbolado y cómo prevenir nuevas vulnerabilidades.

El picudo rojo obligó a Montevideo a intervenir uno de sus parques más queridos. La tarea inmediata es frenar la propagación. La tarea de fondo será reconstruir el paisaje urbano con una mirada más resiliente frente a las plagas, el cambio climático y los nuevos riesgos ambientales.

Actualidad
2026-05-29T16:57:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias