León XIV llega a un Uruguay donde la fe pierde sus iglesias

07.11.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- Solo uno de cada diez uruguayos es católico practicante y casi la mitad concede poca o ninguna importancia a la religión. Sin embargo, persisten nuevas formas de espiritualidad.

 

La visita del papa León XIV encuentra a Uruguay en una situación singular dentro de América Latina: es el país con menor peso de la religión en la vida cotidiana, pero también una sociedad donde las creencias espirituales persisten, aunque cada vez más alejadas de las instituciones tradicionales.

Una investigación publicada por El Observador, firmada por el periodista Tomer Urwicz y basada en datos todavía inéditos del Barómetro de las Américas, revela que casi la mitad de los uruguayos considera que la religión tiene poca o ninguna importancia en su vida.

Sin embargo, el estudio identifica un fenómeno significativo: disminuye la proporción de quienes declaran que la religión no tiene absolutamente ninguna importancia, mientras aumenta la de quienes le atribuyen alguna relevancia.

La transformación sugiere que el proceso de secularización no necesariamente conduce a la desaparición de las creencias, sino a su desplazamiento hacia expresiones individuales, alejadas de las iglesias y sus estructuras.

Una sociedad diferente al resto de América Latina

Los datos muestran diferencias considerables con los países vecinos. En Perú, el 86,31% de los encuestados considera que la religión es muy o algo importante. En Argentina, esa proporción alcanza el 63,56%.

Uruguay se encuentra casi 34 puntos porcentuales por debajo de Perú y 11 puntos por debajo de Argentina. La distancia refleja una característica histórica del país, donde la separación entre Iglesia y Estado, consagrada constitucionalmente hace más de un siglo, contribuyó a construir una cultura política y social fuertemente laica.

La Semana Santa pasó a denominarse Semana de Turismo y la Navidad recibió oficialmente el nombre de Día de la Familia, expresiones de un proceso de secularización particularmente profundo.

Creer en Dios no significa pertenecer a una religión

La investigación destaca que casi la mitad de los uruguayos no se identifica con ninguna religión. Pero la ausencia de pertenencia institucional no equivale necesariamente al ateísmo.

Según una encuesta de Cifra realizada en agosto de 2026, el 33% de los adultos se declara católico, aunque solamente el 9% practica esa religión. Otro 28% cree en Dios sin identificarse con ninguna confesión religiosa, el 11% pertenece a otras religiones y el 28% se considera ateo o agnóstico.

Por su parte, Equipos Consultores encontró que el 36% se identifica como católico y recordó que el Estudio Mundial de Valores había registrado que siete de cada diez uruguayos creen en Dios. Estos resultados muestran que las creencias sobreviven a la pérdida de influencia de las instituciones religiosas.

La religión también tiene geografía y política

El mapa religioso uruguayo presenta diferencias territoriales importantes. En Montevideo y la costa sureste predominan las personas sin identificación religiosa institucional, mientras que en la frontera con Brasil las iglesias evangélicas tienen una presencia considerable y superan el 20% de la población adulta en determinadas zonas.

También existen diferencias políticas. Una investigación citada por El Observador, realizada junto con investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, encontró que más del 62% de los votantes del Frente Amplio no tiene religión.

Entre los votantes del Partido Nacional, esa proporción es inferior al 28%, mientras que aproximadamente seis de cada diez se identifican como católicos.

La diferencia también aparece en el Parlamento: un relevamiento realizado al finalizar la legislatura anterior encontró que el 46% de los legisladores se identificaba como católico, una proporción superior a la registrada entre la población general.

El desafío de León XIV

La visita papal plantea una interrogante para la Iglesia Católica: cómo dialogar con una sociedad que mantiene diversas formas de espiritualidad, pero que ya no reconoce necesariamente a las instituciones religiosas como referentes de su vida cotidiana.

Uruguay no es simplemente un país sin religión. Es una sociedad donde las creencias se han vuelto más individuales, diversas y autónomas.

León XIV llega, por tanto, a un país donde la laicidad constituye una característica central de la identidad nacional y donde la influencia religiosa depende cada vez menos de la pertenencia formal a una iglesia.

Actualidad
2026-11-07T05:24:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias