Los Suárez contra Los Albín: la guerra narco que se convirtió en una cacería familiar

26.07.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- Asesinatos, emboscadas y represalias marcaron durante más de una década la disputa entre dos clanes de Villa Española, que dejó niños, adolescentes y decenas de adultos muertos. Joaquín Symonds reconstruye en Montevideo Portal la historia de una guerra que dejó de ser solo por el territorio y la droga y se convirtió en un exterminio familiar.

 

Carina Suárez tiene 54 años, pero su nombre comenzó a sonar en Villa Española cuando era más joven. 

Diego Suárez, el Peligroso, fue quien en algún momento lideró el clan familiar, que se alió con el grupo de Los Albín y rápidamente lograron apoderarse de la venta de droga en el barrio. La Policía creía que ya por ese entonces, entre 2010 y 2013, los grupos eran parte de una cadena que ingresaba estupefacientes a Uruguay pero no había elementos que dieran cuenta de grandes cantidades de cocaína. 

Al Peligroso lo mataron a tiros el 22 de enero de 2013 en Nuevo París, cuando iba a recoger a sus hijos a la escuela. Un mes antes, en diciembre, le habían dado un "aviso" a través de una brutal golpiza que lo dejó hospitalizado. Tal fue la paliza, que Suárez decidió hacer la denuncia. 

Carina tuvo ocho hijos; el primero antes de sus 20 años. La ley primera de que los hermanos sean unidos era algo que Los Suárez implementaban, por lo que la relación con el Peligroso siempre fue fluida. 

A medida que fueron creciendo, los sobrinos del fallecido delincuente comenzaron a trabajar para él fruto de ese vínculo cercano entre hermanos. En mayo de 2013, poco después de la muerte de el Peligroso, ejecutaron de seis balazos a uno de los jóvenes. Ese fue el primer hijo muerto de Carina. 

No hay una fecha exacta, pero la Policía de su momento creía que el asesinato de El Peligroso fue la señal de que el vínculo con Los Albín -liderados por Gustavo Albín- se había roto. Bajo el supuesto de que el narcotráfico fuera el negocio familiar de Los Suárez, Carina y sus hijos heredaron la actividad de su hermano pese a que ella lo niega rotundamente pero la Policía dice contar con argumentos para pensar esto. 

Repite como si fuera un mantra que ella no es narcotraficante, que tampoco es una "líder narco" y que no tiene nada que ver con la actividad que antes desarrollaba su hermano. Al mismo tiempo, reconoce que Los Albín eran amigos de su familia y que incluso compartían cumpleaños y festejos. 

Lo cierto es que para la Policía, la cabecilla de Los Suárez sigue siendo Carina. Durante mucho tiempo sus hijos eran quienes operaban diferentes bocas de droga en la zona de Villa Española. 

Luego de la muerte de el Peligroso, las bandas vivieron algunos años de paz donde supieron convivir con el negocio de la venta de droga cada uno en su zona. Pero, en 2023, hubo un punto de inflexión, que motivó que el Ministerio del Interior interviniera el barrio. 

Durante tres meses, todos los días, la Policía desplegó diferentes movimientos en la zona con motivo de prevenir y actuar ante las balaceras que por entonces eran diarias. El conflicto, o guerra por las características que tenía, no se dio a raíz de la necesidad de ganar más terreno por parte de ambas bandas. Eran tiros cruzados en busca de venganza y muerte.  

De los siete hijos que Carina tenía con vida, en 2023 le mataron a uno y le hirieron de por vida a otro. El primero, en noviembre, era Ezequiel Suárez, quien salió a la puerta de una casa que su familia había usurpado -de acuerdo con la denuncia de ese momento- y desde una camioneta lo balearon hasta dejarlo tirado en el interior de la vivienda. 

Carina Suárez dice que vio todo, que cerró la puerta y se quedó unos segundos junto a su hijo, quien se retorcía ya sin vida a causa de los tiros que recibió su cuerpo. 

Después siguió un joven, quien padece una discapacidad cognitiva, y fue a un almacén de la zona. Dos hombres esperaron a que saliera, le pegaron y lo dejaron en el suelo. Cuando el hombre se quiso levantar, tomaron un arma y le dieron dos disparos: uno en cada rodilla. 

Les juró muerte

La historia de Los Suárez y Los Albín es particular por la saña y la venganza que los mueve a cometer actos sangrientos. 

Los problemas personales marcaron las secuencias y son válidos, para ellos, hasta el día de hoy para cometer asesinatos. 

La muerte de Ezequiel Suárez se vengó con la de Joaquín de 8 años, hijo de Gustavo Albín. Un auto paró frente a la vivienda, se bajaron dos jóvenes y comenzaron a disparar a todo lo que se movía en el interior de la vivienda.

En redes, la familia Suárez reconoció el crimen con historias donde mostraban armas y la leyenda de: "Ahora vas a ver a tu angelito en el cielo", según los resultados de la investigación.   

La familia de Albín entendió que se violaron ciertos códigos de la delincuencia al asesinar al niño. Pese a eso, su líder decidió entregarse, para luego sellar un acuerdo con la Justicia gracias al que le dieron 7 años de cárcel. 

Cuando dos grupos narcos se pelean entre sí, los otros trabajan en paz. Cuando uno se debilita, los otros aprovechan para proponer alianzas y ganar terreno. Esto último hizo la familia Puglia, quien entabló charlas con Gustavo Albín y acordaron que la operativa de venta de droga en Villa Español sería compartida. 

La condición de Albín fue clara: matar a Los Suárez

Después de los años de paz, dos hijos más de Carina fueron asesinados. El primero fue uno al que apodaban El Mudo. Delincuentes le pusieron un GPS en su auto y lo rastrearon hasta la avenida José Batlle y Ordóñez. Su novia se bajó y aparecieron delincuentes en moto que asesinaron al hombre.

Se estima que la mujer estaba en connivencia con los tiradores, porque los videos muestran cómo ella se baja rápido y antes que la víctima. Dos meses después le tocó a Pepe Suárez, bajo la misma modalidad de colocación de GPS en su auto. 

Con ambos bajo tierra, Carina decidió que era momento de irse "de Villa" aunque no sabía a dónde. Finalmente, los recibió el barrio El Monarca, que sería escena de una sangrienta tragedia con cinco muertos dentro de la casa familiar. 

¿El final?   

Los portales se tiñeron con noticias del quíntuple homicidio en la casa de Carina. La Policía estima que la modalidad fue similar a la de los asesinatos de Pepe y el Mudo, porque los delincuentes -presuntamente ordenados por Los Albín- tenían claro que dos de los tres jóvenes estaban con prisión domiciliaria por ser imputados por receptación. 

Al gritar "¡Policía!", abrieron la puerta y los asesinos comenzaron a disparar. Bryan, quien estaba en un sillón de la sala principal, logró salir corriendo pero lo siguieron y le dispararon. Carina cuenta que fue el segundo hijo que vio cómo lo mataban. 

El jefe de Policía de Montevideo, Alfredo Clavijo, reconoció en su momento que la casa de Los Suárez en El Monarca era "de interés" para la fuerza. De hecho, fue en un allanamiento que descubrieron armas y drogas, por lo que se imputó a dos mellizos hijo de Suárez. 

Los investigadores no saben qué puede suceder de cara al futuro con Los Suárez, pero entienden que el conflicto puede seguir escalando. De hecho, presumen que el crimen de un niño de 12 años, hijo de Los Puglia, fue a manos de Los Suárez. 

Mientras tanto, Carina "desmiente" estas sospechas y dice que no descarta que sea la próxima recibir una bala de Los Albín, porque sabe que la están buscando para matarla. 

En medio de este problema personal han quedado decenas de niños, adolescentes y adultos muertos o lastimados. El problema, esta vez, está lejos de ser por la droga. 

Albín hizo un juramento de por vida que se transformó en condición: matar a todos los Suárez.

Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS

Actualidad
2026-07-26T05:24:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias