Marruecos desarrolla un plan estratégico para garantizar el suministro de agua potable y acabar con la sequía

24.06.2026

RABAT (Uypress)- Marruecos implementa una estrategia de gran escala basada en la desalinización del agua del mar, una tecnología que convierte el agua salada del océano en agua potable y que el país considera clave para afrontar las sequías recurrentes y garantizar el abastecimiento en las próximas décadas.

 

Tras sufrir una de las peores sequías de su historia reciente, prolongada durante siete años y responsable de mínimos históricos en embalses y una fuerte presión sobre el sector agrícola, Marruecos ha puesto en marcha un ambicioso plan nacional para depender menos de las lluvias y de las reservas de agua dulce tradicionales.

Marruecos aspira a que, para 2030, el 60% del agua potable proceda directamente del océano. La estrategia consiste en abastecer a las ciudades costeras mediante agua desalinizada obtenida del Atlántico, mientras que las reservas de embalses y el agua de lluvia quedarían destinadas a las regiones interiores y a las zonas agrícolas más vulnerables.

La piedra angular de este proyecto se encuentra a unos 40 kilómetros al sur de Casablanca, donde Acciona construye una planta desalinizadora valorada en unos 650 millones de dólares que se convertirá en la mayor de África. El complejo funcionará gracias a la energía limpia generada por un gran parque eólico y comenzará a operar previsiblemente en 2027, alcanzando su plena capacidad en 2028.

Esta construcción suministrará cerca de 79.000 millones de galones de agua potable al año, suficientes para abastecer a unos 7,5 millones de personas en el área metropolitana de Casablanca y regar alrededor de 20.000 acres de tierras agrícolas. El megaproyecto forma parte de un plan nacional del agua valorado en unos 14.000 millones de dólares que también incluye nuevas presas, reutilización de aguas residuales y una red de grandes tuberías conocida como "autopistas del agua", diseñada para transportar excedentes hídricos desde el norte del país hacia las regiones más secas del sur.

Actualmente, Marruecos cuenta ya con 17 plantas desalinizadoras en funcionamiento y otras 11 planificadas o en construcción. La producción de agua desalinizada se ha multiplicado en pocos años hasta alcanzar unos 108.000 millones de galones anuales, nueve veces más que en 2021, lo que refleja la velocidad a la que el país está transformando su modelo hídrico.

Uno de los grandes retos de la desalinización es su elevado coste energético y ambiental. La mayoría de plantas utilizan sistemas de ósmosis inversa, un procedimiento que requiere enormes cantidades de energía para separar la sal del agua. Además, los expertos advierten de la complicada gestión de la salmuera, el residuo altamente salino que se genera tras el proceso. Por cada litro de agua dulce obtenida se produce una importante cantidad de agua residual con alta concentración de sal y productos químicos que, si no se gestiona adecuadamente, puede afectar gravemente a los ecosistemas marinos y generar zonas con escaso oxígeno en el océano.

Pero el principal reto hídrico de Marruecos está en la agricultura, que consume cerca del 87% del agua del país y ha sufrido duramente los efectos de la sequía, afectando la producción y el empleo rural. Ante esta situación, la desalinización se ha convertido en una solución clave, especialmente en regiones agrícolas como Souss-Massa, donde permite mantener e incluso ampliar cultivos destinados a la exportación, aunque con un coste más elevado.

Actualidad
2026-06-24T18:11:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias