URUGUAY / POBREZA SUBJETIVA
Más de 1,1 millones de uruguayos dicen sentirse pobres, aunque la medición oficial alcanza al 16,6%
19.08.2026
MONTEVIDEO (Uypress) – Más de 1.120.000 personas residentes en Uruguay se consideran pobres, según una medición subjetiva incorporada a la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El porcentaje alcanza al 31,3% de la población y prácticamente duplica el 16,6% registrado en 2025 por la medición oficial de pobreza basada en los ingresos.
El director técnico del INE, Marcelo Bisogno, presentó el dato durante un foro organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE). La pregunta forma parte de un módulo de ahorro y pobreza subjetiva incorporado a la encuesta en 2022, pero sus resultados no aparecen habitualmente en los boletines del organismo.
“Si le preguntamos a la gente en Uruguay hoy: ‘¿Usted se siente pobre?’, hay más de un 31,3% que dice que sí”, explicó Bisogno.
El jerarca aclaró, sin embargo, que el resultado no debe interpretarse como una nueva estimación oficial de pobreza. Señaló que la pregunta está “poco trabajada”, que sería necesario perfeccionarla y que no tomaría directamente ese porcentaje como una tasa de pobreza.
La pobreza subjetiva registra la percepción de las personas sobre su propia situación. A diferencia de las mediciones oficiales, no utiliza una canasta de consumo, un nivel determinado de ingresos ni un conjunto previamente definido de privaciones.
Esa diferencia metodológica permite que una persona se considere pobre aunque sus ingresos superen la línea oficial o aunque no reúna las condiciones establecidas por el Índice de Pobreza Multidimensional.
Las tres mediciones
La pobreza monetaria se determina comparando los ingresos de cada hogar con el costo de una canasta de bienes alimentarios y no alimentarios. Con la metodología actualizada por el INE, basada en la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares de 2017, el 16,6% de las personas se encontraba por debajo de esa línea en 2025.
El porcentaje correspondiente a los hogares fue menor, de 13,2%, debido a que todos los integrantes de un hogar reciben la misma clasificación y las familias presentan tamaños diferentes.
Uruguay comenzó además a publicar una medición multidimensional que incorpora privaciones en educación, vivienda, servicios básicos, protección social y empleo. Ese indicador alcanzó al 18,7% de las personas en 2025.
Ninguna de las tres mediciones identifica exactamente al mismo conjunto de habitantes. Una persona puede superar la línea de ingresos, pero sufrir carencias importantes en vivienda o educación. Del mismo modo, puede no presentar las privaciones contempladas por el índice multidimensional y aun así considerar insuficiente su nivel de vida.
Según el cruce presentado por Bisogno, un 10,5% de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza y también se siente pobre. Otro 20,7% se autopercibe pobre pese a no estar comprendido en la clasificación monetaria.
Las pequeñas diferencias producidas por el redondeo explican que la suma de ambos porcentajes no coincida exactamente con el 31,3% informado.
El economista Matías Brum estimó que aproximadamente la mitad de las 1.120.000 personas que se consideran pobres están incluidas en alguna de las mediciones oficiales, ya sea por ingresos o por privaciones multidimensionales.
Las restantes, unas 560.000, manifestarían una sensación de vulnerabilidad que no queda reflejada en los indicadores utilizados actualmente por el Estado.
Una percepción persistente
El resultado no constituye una variación excepcional de un solo año. En 2023, alrededor del 31% de la población respondió también que se consideraba pobre.
La persistencia del porcentaje puede estar relacionada con factores que una medición estrictamente monetaria no recoge completamente: inseguridad laboral, endeudamiento, dificultad para ahorrar, problemas de vivienda, comparación con el nivel de vida de otros hogares o temor a sufrir una caída de ingresos.
También puede influir la expectativa de consumo de cada persona y el contexto social y cultural en el que interpreta el concepto de pobreza.
Por eso, la cifra no demuestra que el 31,3% de los habitantes de Uruguay sea pobre de acuerdo con una definición estadística uniforme. Sí muestra que casi uno de cada tres percibe su situación económica o social como insuficiente.
Bisogno sostuvo que medir la pobreza supone abordar un fenómeno complejo, atravesado por el tiempo, la cultura y las experiencias particulares. Aunque todas las metodologías buscan identificar privaciones, no existe una coincidencia completa sobre cuáles deben considerarse ni sobre el nivel a partir del cual una persona debe clasificarse como pobre.
El dato subjetivo no sustituye las estadísticas oficiales ni puede compararse directamente con ellas. Su relevancia reside en revelar una distancia considerable entre las condiciones que el Estado utiliza para clasificar a la población y la manera en que una parte importante de los uruguayos evalúa su propia vida.
Imagen: Portal Presidencia Uruguay
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias