ARTIGAS / PRODUCCIÓN, TRABAJO Y BIOECONOMÍA

Orsi defendió los 20 años de ALUR en Bella Unión: “Primero la producción y la gente”

29.05.2026

BELLA UNIÓN (Uypress) – El presidente Yamandú Orsi encabezó este jueves en Bella Unión el lanzamiento de la zafra de caña de azúcar 2026 y el acto por los 20 años de Alcoholes del Uruguay, ALUR, una empresa del grupo Ancap que se convirtió en uno de los principales motores económicos y sociales del norte del país.

Durante el acto, realizado en el complejo agroindustrial de ALUR, en Artigas, Orsi defendió la decisión política que dio origen al proyecto y reivindicó el papel del Estado en la promoción del trabajo, la producción y la integración territorial.

“Primero la producción y la gente”, afirmó el mandatario, al recordar el contexto crítico que atravesaba Bella Unión antes de la creación de ALUR. Según dijo, hace dos décadas la caída de la producción cañera había golpeado a toda la región: se reducían las áreas plantadas, cerraban comercios, faltaba trabajo y el futuro aparecía cada vez más limitado para cientos de familias.

Orsi cuestionó las miradas que evalúan este tipo de proyectos únicamente por su costo económico. Señaló que, en aquel momento, algunos cálculos indicaban que era más barato importar azúcar que producirla en Uruguay. Pero, según sostuvo, esa cuenta tenía una omisión central: “no contaba a la gente”.

“El país no se construye preguntándose solamente qué es lo más barato, sino qué clase de país queremos ser”, expresó el presidente, en una definición que buscó ubicar a ALUR no solo como emprendimiento productivo, sino como decisión de política pública.

El mandatario también defendió el valor social del trabajo. “Vale más subsidiar el trabajo que subsidiar la pobreza”, sostuvo. Para Orsi, el empleo no debe ser entendido únicamente como ingreso, sino como dignidad, arraigo, aprendizaje y posibilidad de desarrollo para las familias que viven en el territorio.

ALUR genera actualmente unos 700 empleos directos y alrededor de 4.000 puestos de trabajo en la región, considerando trabajadores de planta, cortadores de caña, productores, transportistas y otras actividades vinculadas a la cadena. Entre ellos se incluyen unos 1.300 cortadores de caña de azúcar y 120 productores.

La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, destacó que el proceso productivo de ALUR demuestra que crecimiento económico, desarrollo territorial y cuidado ambiental pueden avanzar juntos. La jerarca subrayó además el papel de los biocombustibles en la estrategia energética del país y afirmó que cada litro producido en Bella Unión reduce el impacto ambiental del transporte liviano.

Según Cardona, los biocombustibles generados por la cadena permiten una reducción superior al 73% en las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con la gasolina. También señaló que el norte del país debe crecer con biomasa, economía circular, forestación, madera y nuevos proyectos nacionales asociados a la transición energética.

La presidenta de Ancap, Cecilia San Román, sostuvo que ALUR nació como una apuesta al desarrollo nacional, la soberanía energética, el trabajo y la integración territorial. Recordó que el proyecto no fue concebido únicamente como una planta industrial, sino como una herramienta para devolver oportunidades a una zona históricamente postergada.

San Román afirmó que la empresa expresa una idea de desarrollo en la que la transición energética puede ir de la mano con la justicia social. En esa línea, defendió el papel de las empresas públicas como instrumentos para generar valor agregado, empleo y producción nacional.

El presidente de ALUR, Marcelo Sadres, destacó que la empresa atraviesa una etapa de consolidación productiva, tanto en la fase agrícola como en la industrial. Informó que actualmente se procesan casi 4.000 toneladas de caña de azúcar por día en Bella Unión.

Sadres también señaló que ALUR terminó 2025 con una producción de 70.000 metros cúbicos de alcohol en Paysandú, mientras que en Montevideo desarrolla actividades vinculadas al complejo de oleaginosos y comercializa aceite como materia prima para la producción de biocombustibles.

El desempeño reciente de la empresa refuerza esa lectura. La zafra anterior fue una de las mejores de su historia en toneladas de caña por hectárea. En 2025 se cosecharon 6.859 hectáreas, se procesaron 471.981 toneladas de caña de azúcar, se produjeron 14.723 toneladas de azúcar blanco refinado y 26.371 metros cúbicos de etanol. Además, el excedente de energía eléctrica entregado a la red de UTE alcanzó 13.304 megavatios-hora.

El desafío, según las autoridades, ya no es solo sostener el proyecto, sino proyectarlo hacia nuevas etapas. Orsi planteó que ALUR debe convertirse en una verdadera herramienta de desarrollo nacional y en una punta de lanza de una economía capaz de agregar más valor a la producción agroindustrial.

En esa dirección, Sadres afirmó que la empresa trabaja en nuevos productos y formas de inserción internacional, especialmente vinculadas a biocombustibles sostenibles para aviación y transporte marítimo. La apuesta conecta a Bella Unión con una agenda global: la descarbonización del transporte, la bioeconomía y la generación de energía a partir de materias primas renovables.

El acto también incluyó la presentación de un sello conmemorativo del Correo Uruguayo por la 20.ª zafra de caña de azúcar y una recorrida del presidente por la planta industrial, acompañado por autoridades nacionales, departamentales, trabajadores y representantes de la cadena agroindustrial.

La celebración tuvo, además, un fuerte contenido político. Orsi utilizó el aniversario de ALUR para defender una concepción del desarrollo en la que el Estado no se limita a mirar balances, sino que interviene para sostener producción, empleo y arraigo territorial. “La eficiencia y lo social no se pelean”, dijo, en una frase que sintetizó el tono del discurso.

Bella Unión volvió así a colocarse en el centro de una discusión histórica sobre el Uruguay productivo: qué actividades deben sostenerse, cómo se mide su rentabilidad y cuánto pesa el impacto social cuando se evalúa una política pública.

Para el gobierno, ALUR representa una respuesta posible a esa pregunta. No solo por lo que produce —azúcar, etanol, energía, aceites y biocombustibles—, sino por lo que sostiene alrededor: trabajo, comercio, productores, transporte, familias y permanencia en el territorio.

A 20 años de su creación, la empresa sigue siendo objeto de debates sobre costos, eficiencia y modelo productivo. Pero en Bella Unión, el mensaje presidencial fue claro: el balance de ALUR no puede leerse únicamente en números contables. También debe medirse en empleo, dignidad, arraigo y desarrollo nacional.

“Bella Unión no es una carga para el país. Bella Unión le aporta al país”, afirmó Orsi. La frase cerró una jornada que buscó transformar un aniversario empresarial en una definición política: ninguna región sobra, nadie es prescindible y el trabajo sigue siendo, para el Estado uruguayo, una inversión estratégica.

 

Imagen: Portal Presidencia Uruguay

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2026-05-29T10:54:00

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