TECNOLOGÍA Y PODER
Peter Thiel, Palantir y Milei: la visita que reabre el debate sobre vigilancia y democracia
25.04.2026
BUENOS AIRES (Uypress) – La visita de Peter Thiel a la Argentina y su reunión con Javier Milei reactivaron una discusión que excede los negocios: el lugar que puede ocupar en la política un poder tecnológico ligado a vigilancia, seguridad y defensa. La polémica creció además tras la difusión de un texto de 22 puntos asociado a Palantir, leído por críticos como una señal de endurecimiento ideológico en torno a la guerra, la inteligencia artificial y el rol del Estado.
El dato confirmado es que Milei recibió a Thiel en la Casa Rosada el 23 de abril, acompañado por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno. Presidencia argentina informó que en el encuentro participaron también Matt Danzeisen, gestor de cartera de Thiel Capital, y Matias Van Thienen, socio de Founders Fund. Es decir: no se trató de una visita informal, sino de una reunión oficial con uno de los inversores más influyentes de Silicon Valley.
También conviene ordenar los nombres. Peter Thiel es cofundador de Palantir y figura central de su directorio e influencia política, pero el texto de 22 puntos que desató el revuelo fue presentado por la empresa como una síntesis de The Technological Republic, el libro publicado en 2025 por su CEO y cofundador Alex Karp. Entre esos puntos aparecen ideas como una mayor implicación de Silicon Valley en la defensa nacional, la inevitabilidad del desarrollo de armas basadas en inteligencia artificial y, en uno de los pasajes más controvertidos, la reconsideración del servicio militar obligatorio en Estados Unidos.
La sensibilidad del tema se explica por lo que Palantir representa. Reuters recordó en febrero que la compañía, cofundada por Thiel y respaldada en sus inicios por la CIA, expandió con fuerza sus contratos con el gobierno estadounidense y que Karp salió públicamente a defender su tecnología de vigilancia frente a las críticas por su uso en tareas de control migratorio vinculadas al ICE. Otra nota de Reuters, publicada esta semana en Suiza, volvió a mostrar ese frente de controversia: activistas pidieron al banco central suizo desprenderse de acciones de Palantir por su participación en operaciones de vigilancia e inmigración.
En ese marco, la reunión con Milei fue leída por parte de la prensa española y argentina como algo más que un contacto empresario. El País señaló que Thiel llegó a Buenos Aires con agenda reservada, en un momento de sintonía ideológica con el gobierno libertario y con el trasfondo de la polémica por el manifiesto difundido por Palantir. La pregunta de fondo no pasa solo por una eventual inversión, sino por el tipo de alianza política e intelectual que puede trazarse entre un gobierno que reivindica la disrupción y un ecosistema tecnológico que reivindica cada vez más el “hard power”.
Por ahora, no hay evidencia pública de que la Argentina vaya a convertirse en un “laboratorio” de Palantir ni de que exista un acuerdo concreto en esa dirección. Pero la visita de Thiel, el tono del documento promovido por la empresa y la afinidad política con Milei alcanzaron para instalar una discusión incómoda: hasta dónde puede llegar, bajo lenguaje de innovación y eficiencia, una nueva convergencia entre tecnología, seguridad y poder político.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias