Fundación Rodney Arismendi
Sobre Gonzalito
MONTEVIDEO, 6 Dic (UYPRESS)- La Fundación Rodney Arismendi desea poner en conocimiento público que, tras varios años de gestiones, han sido repatriados los restos del escultor uruguayo Armando González, Gonzalito, fallecido en 1981 en el exilio.
La Fundación Rodney Arismendi desea poner en conocimiento público que, tras varios años de gestiones, han sido repatriados los restos del escultor uruguayo Armando González, Gonzalito, fallecido en 1981 en el exilio.
Con tal motivo, se realizará un acto el martes 7 de diciembre de 12 a 16 en la Sala Cero del Teatro el Galpón. El mismo consistirá en un homenaje al artista y el velatorio de sus restos que, terminado el acto, serán trasladados al panteón de AGADU en el Cementerio del Norte.
A partir de las 15 hrs. harán uso de la palabra la viceministra de educación y cultura, ingeniera María Simón, el arquitecto y pintor César Rodríguez Musmanno y el profesor Álvaro Méndez García.
ARMANDO GONZÁLEZ, 1912 – 1981, ESCULTOR URUGUAYO
Prof. Álvaro Méndez
El olvido no es victoria
sobre el mal ni sobre nada
y si es la forma velada
de burlarse de la historia
para eso está la memoria
que se abre de par en par
en busca de algún lugar
que devuelva lo perdido…
Mario Benedetti
A modo de introducción
¿Quién es Armando González? Así comenzaba la monografía presentada para el examen final de la materia Historia del Arte II del Instituto de Profesores Artigas, en septiembre del año 2003. Y decía: “si se empezara contando todas las obras realizadas y todos los premios obtenidos por este artista plástico uruguayo, pensaríamos que es un hombre muy conocido en su medio. Pero no es así.”
Al intentar encontrar los motivos de ese olvido planteaba: “La duda que me queda, que no pretende ser resuelta en estas líneas, es cuál es la razón del desconocimiento de este artista nacional. Quizás sea por provenir de extracción humilde y no tener ningún título de ninguna academia, de no haber tenido ninguna beca de joven para poder ir a estudiar a Europa, de haber sido preso por la dictadura y morir en el exilio en Bulgaria, de haber sido militante y dirigente comunista, no lo sé.”
Lamentablemente y a pesar del tiempo transcurrido esta situación no cambió. Los restos de “Gonzalito” siguen descansando lejos de su patria, en el cementerio de la ciudad búlgara de Plovdiv, país que lo acogió luego que su nombre, como el de tantos uruguayos, pasara a integrar las listas negras de la dictadura.
Por suerte su obra permanece presente en nuestro paisaje urbano. La reciente ampliación del busto realizado a Rodney Arismendi (ubicado en la plaza a la entrada del Cerro de Montevideo, que lleva el nombre de dicho teórico y político uruguayo) demuestra la vigencia del artista.
Dentro de las políticas que están realizando el gobierno del Frente Amplio y las distintas organizaciones sociales para recuperar la memoria de la resistencia y la represión, la Fundación Rodney Arismendi entiende necesario comenzar con los trámites correspondientes para repatriar los restos de Armando González. No es sólo una tarea de reconocimiento personal del artista y del hombre, es el reconocimiento a la lucha del pueblo uruguayo contra la dictadura cívico-militar que azotó nuestro país durante tanto tiempo.
El presente trabajo es una corrección del realizado en el año 2003. Lo único que pretenden estas líneas es arrebatar al olvido y al silencio, la vida y obra de “Gonzalito”. Ojalá que puedan lograrlo.
Es hora de hacer por los hombres
algo más que amarlos
Paco Espínola
De las entrañas del pueblo nace el artista
El nombre completo es Armando González Ferrando, sus amigos y conocidos lo llamaban “Gonzalito”. Nació en Montevideo el 6 de Marzo de 1912, en un hogar proletario. Desde niño era artista mostrando de pequeño una gran aptitud y vocación por el dibujo y el arte. La pobreza de su niñez le dio los ricos fulgores de su arte, “porque el nombre de Gonzalito es sinónimo de lujosa voluntad, de rebeldía solidaria, de victoria limpia y sacrificio digno”. Aprende desde temprana edad por medio de su padre, anarquista, a ser sensible a los temas de la felicidad de su pueblo, de la justicia social. Sensibilidad que le va a durar toda su vida, no solo para la creación de sus obras, sino que será un militante de todos los días por la construcción de un mundo mejor.
Gonzalito va a tener que ganarse la vida desde muy joven trabajando, pero al mismo tiempo no va a descuidar su vocación por el arte, de 1922 a 1926 siguió cursos nocturnos de escultura y dibujo con el maestro Luis Falcini en la Escuela Industrial de Montevideo. El hecho de trabajar tempranamente marcará una característica central de su vida: la intima relación entre la creación artística y el trabajo permanente. Desde muy joven trabajará como herrero y una serie de oficios colaterales pero afines con la escultura y el dibujo. El trabajo que más le sirvió en su aprendizaje fue el que realizó en una empresa que se dedicaba a la escultura mortuoria, allí se especializa en el diseño de medallones. La experiencia y el dominio de la técnica en el dibujo y el diseño de medallas lo llevarán a lograr sus primeros premios.
“En la gran variedad de trabajos expuestos en el Salón de la Escuela Industrial, merece sin duda destacarse el que se exhibe en la Sección de Modelado, obra del niño Armando González. Si se dijera que el autor del trabajo cuenta tan solo con 14 años, de edad, sería esto motivo más que suficiente para darle relieve extraordinario al trabajo, pero la magnitud de la obra llevada acabo por González se basta por si sola para hacer resaltar la labor del autor…” estas palabras aparecían publicadas en un diario allá por el año 1926 sobre la placa “compuesta y ejecutada por el alumno Armando González, del curso Vespertino”.
No hay estudios liceales, ni becas, ni cursos superiores, pero ya se vislumbra al artista y su gran capacidad, que en ese mismo año de 1926, logra obtener con tan solo 14 años el segundo premio en el concurso de medallas para la Exposición de Industrias Nacionales, siendo sólo antecedido por Severino Pose. De aquí en adelante los artistas renombrados y los críticos van a acostumbrarse a escuchar el nombre de Armando González compitiendo y logrando los primeros premios en concursos. Ya en 1959 había conquistado 30 premios y quizás el más importante conseguido el de “Gran Premio (medalla de oro) de Escultura del Salón Nacional de Bellas Artes, por su yeso “Niña”.
Prosigue sus estudios de dibujo, grabado, escultura, etc., en el Círculo de Bellas Artes de Montevideo entre los años 1926 y 1929, en este último año se traslada a Buenos Aires junto al escultor Falcini para trabajar en su taller. A su regreso a Montevideo en 1930 se reintegra al Círculo de Bellas Artes y completa su bagaje de conocimiento con maestros como Guillermo Laborde, Severino Pose, Antonio Pena (del que fue ayudante entre el año 1930 y 1934), Joaquín Torres García y Bernabé Michelena, quién influyó mucho en su formación cultural y estética.
En la década del treinta, González diversifica su actividad artística y comienzan sus logros como afichista y dibujante. Su sensibilidad por lo social y su sentido social del arte lo van a llevar en esta década a una participación en los hechos políticos importantes de su tiempo, es por este tiempo que se afilia al Partido Comunista del Uruguay, será dirigente de su Comité Central y permanecerá fiel a su causa hasta su muerte. Mencionar esta faceta del artista, del hombre, no es menor ya que consecuente con su ideología, su vida va estar marcada por una militancia permanente. No creo que sea posible separar al artista del hombre en ningún caso pero queda más claro en Armando González. Su vida va a estar entregada a su arte y a su militancia política, y generalmente su arte es expresión de su militancia, es la praxis de su vida.
Una de las facetas importantes de su arte es la que cultivó directamente vinculada a la propaganda gremial y política, los afiches dedicados fundamentalmente a la campaña antifascista (de la década del 30 y 40 y luego contra la dictadura uruguaya del 70) y al apoyo solidario con la resistencia de España Republicana. No solamente fueron los afiches sino también los murales, ya que fue realizador plástico de la propaganda del Movimiento Republicano Español, como el que se recuerda en solidaridad con el pueblo español: “¿Qué haces tú por la España Republicana? - ¿Qué haces tú contra Franco?”, donde se veía un brazo gigantesco apelando a la solidaridad del ciudadano uruguayo, motivo que enriquecerá luego referido a la solidaridad con el pueblo soviético durante la II Guerra Mundial. En este mismo sentido, además de innumerables pintadas y afiches, vale mencionar que el estrado del acto del Frente Amplio del 26 de Marzo del 71 fue realizado por González, y de él era un gran retrato del General Seregni.
Su actividad como artista, intelectual y militante no terminará allí. Fue fundador y dirigente de primera de la Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE) y a él se le debe buena parte de la tradición de lucha de los plásticos uruguayos. Además en su taller ubicado en Malvín, en la calle Concepción del Uruguay (donde estaba el Arroyo Malvín) a pocas cuadras de la Rambla, se realizaban tertulias de artistas, pasaron por ella por ejemplo: Urruchúa, Siqueiros, Berni, Bernabé Michelena, Luis Mazzey, Carlos González, Zavala Muniz, Paco Espínola, Neruda, etc., y también dirigentes políticos y obreros. Son famosas sus “tenidas”, verdaderas asambleas abiertas, a la que concurrían todos los artistas que quisieran. En el taller de “Gonzalito” nació el Comité de Artistas Plásticos del Frente Amplio y donde en el período de la dictadura se realizaban reuniones clandestinas. El taller era una casa de madera con quincho, y un entrepiso donde vivía; el artista también tenía un fondo con un horno y las estructuras grandes, incluida la moldería del “Artigas”.
A partir de la década del 40 su arte, abierto a distintas disciplinas llega a su madurez. En 1939 realiza una experiencia de arte muralista (fresco y témpera) en la escuela de Pirarajá. Entre 1940 y 1943 lleva a cabo su primer monumento ecuestre, a Basilicio Saravia actualmente emplazado en Santa Clara de Olimar, además proyecta y ejecuta su ubicación en plaza pública. Realiza y diseña además en esta misma época junto al pintor Felipe Seade y al escultor Juan Martín, tablados para el carnaval popular. También trabaja como decorador de muñecos del Teatro de Títeres “El Duende”, con el cual realizó jira cultural y de acercamiento por Chile, Perú y Bolivia en los años 1947 y 1948.
En las décadas del 40, 50 realiza una gran cantidad de obras y recibe innumerables premios que mencionaremos en el capítulo siguiente. Es esta época cuando realiza la escultura “La niña y la paloma”, que era su orgullo. En el 1953 obtiene el premio en el concurso para el monumento al General José Artigas, que será su obra más ambiciosa, una estatua ecuestre de casi 5 metros de altura. Pero en el año 1956 obtiene el Gran Premio de Escultura (medalla de oro) del Salón Nacional de Bellas Artes por su yeso “niña”, por tal motivo se le realiza un homenaje, en el cual participan los principales artistas y personalidades de la cultura uruguaya, estas son algunas de las adhesiones que llegaron al homenaje: José Luis Zorrilla de San Martín, José Belloni, Herrera Mac Lean, Pivel Devoto, Bernabé Michelena, Ernesto Pinto, Alba Roballo, Carlos Maggi, Rodney Arismendi, Enrique Amorin, José L. Massera, Alberto Mántaras, Atahualpa del Cioppo, Alfredo Gravina, Eduardo Amézaga, Julio Suárez, Alberto Etchepare, Petrona Viera, Dumas Oroño, Dr. Hugo Sachi, Jauré Lamarque Pons, Alberto Candeau, entre otros.
Estas son las palabras de Armando González en el homenaje que se le realizara por su Gran Premio de Escultura: “Depurar el oficio, definir el mensaje que se quiere dar, estudiar y lograr la forma que el mensaje requiere, plantean una lucha larga y penosa pero que produce grandes alegrías cuando además de conformarnos algo a nosotros, vemos que la gente lo recibe bien, lo comprende lo interpreta, lo asimila o simplemente le gusta pese a sus imperfecciones. Compleja es la creación y sencillo el cometido del arte. …confieso que para mi es el arte una necesidad profunda, como el deseo de vivir. Creo que la gente lo necesita, porque los hombres necesitan los vínculos en sentimientos e ideas que el arte, Hermes inmortal, les brinda.” Son palabras sencillas pero llenas de emoción donde muestran claramente cual es el sentido del arte al cual entregó su vida entera.
Luego de que González lograra el premio a la realización del “Artigas” (con la que se propuso hacer la obra de su vida y que le llevo más de diez años terminarla), también realizó el magnífico monumento a la maestra, luego de obtener el primer premio en el homenaje a Enriqueta Compte y Riqué. Es interminable el trabajo de González a lo largo de toda su vida.
También tuvo actividad docente, fue Profesor en la Universidad Popular “Barrio Olímpico”(1935-37); fundador y Profesor de la Universidad Popular Central (1937-40); Profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes (1955-59); de la Universidad del Trabajo del Uruguay (1970-74)
Antes de que azotaran por Uruguay los vientos de la dictadura militar, su obra fue agredida; varias veces intentaron romper y enchastrar el “Artigas” que se encontraba al aire libre en su taller de Malvín. Algunas veces González logró alejar a los atacantes, “Muchas veces hacía guardia nocturna y con una chapa de zinc, trataba de reguardar lo mejor posible la escultura del héroe”, a lo qué no solo tenía que proteger del tiempo, sino también de bandas organizadas con la intención de estropear la obra. Una vez lograron manchar con alquitrán el yeso del caballo, pero por suerte ya había sido fundido al bronce. Es que a Armando González, no le perdonaban que estuviera realizando una escultura, de la significación que tenía, del General José Gervasio Artigas.
Ya en tiempos de dictadura González fue perseguido, encarcelado y torturado, pero no sólo su persona física fue agredida, sino que también su obra. El “Artigas” que venía realizando hacía tiempo estaba esperando la concreción de un proyecto para su colocación, en el que estaba trabajando directamente González (tema que abordaremos en el capítulo sobre su obra). Pero en el año 1976 apareció un transporte militar frente al rancho de González que se llevó el monumento en una chata y lo trasladaron a la ciudad de Artigas. Se lo instaló en una Plaza Artigas que no tenía que ver con el proyecto elaborado por González, frente a la jefatura de policía. El día que se llevaron el monumento se dice que González persiguió a la chata en una camioneta muy precaria que tenía, gritando y agitando su puño, mostrando su desesperación. Alfredo Gravina dice: “estoy seguro de que la siguió como a un hijo que se va al destierro.”
Al destierro, al exilio se tuvo que ir González expulsado por la dictadura militar. El país que lo recibió afectuosamente fue Bulgaria donde siguió trabajando como artista. “Hablar del exilio en Bulgaria es hablar de Gonzalito… gracias a su extraordinaria vitalidad y simpatía se convirtió en el más emblemático de los uruguayos exiliados” En los últimos años trabajaba en importantes obras de arte; lo hacía con la misma pasión que fuera el sello distintivo de su arte, la misma con que expresaba su incansable solidaridad con los presos políticos uruguayos y con los luchadores de la clandestinidad en la patria lejana, a través de dibujos, afiches y su serie de esculturas sobre la tortura en el Uruguay.
Su último trabajo no terminado fue en la ciudad que lo recibió en el exilio en Bulgaria, la ciudad de Plovdiv “Lo vimos tomar con entusiasmo y seriedad el proyecto de fuente pública que le encargara la ciudad. En él quería expresar la vida, cuatro mujeres en ronda con un niño. Junto al arquitecto Ivo Covachef habían presentado los proyectos a escalas, los que habían sido aprobados y ya se habían iniciado los trabajos para levantar las figuras, cuando, primero, un preinfarto lo obligó a detener el ritmo de su paso. Después de una breve recuperación sobrevino un leve ataque cerebral que se complicó con una de las formas más agudas de hepatitis, trance que no pudo superar.” En su tumba en la ciudad de Plovdiv, Bulgaria, la piedra que decora tiene un simple texto que en sí lo dice todo: “Armando González, 1912-1981, escultor Uruguayo”.
Se podría decir tanto, el tema es como resumirlo, como sintetizarlo; creo que basta decir con que era un escultor Uruguayo, pero también “importa destacar de todo esto es que define la personalidad de “Gonzalito” un plástico consustanciado con su tiempo, con su obra, que vibraba con su pueblo, un hombre sencillo, humano, cariñoso, un docente por encima de todas las cosas. Nos deja el ejemplo, nos deja en todos tratar de ser como ese hombre que no vive encerrado en su taller sino que vibra con su pueblo, con el pescador que le arrima el pescado para las brasas, con el hombre que le arrima una piedra porque es linda, con el muchacho que comienza a ser algo dentro de las artes plásticas y que necesita un guía”.
Este era “Gonzalito”, su vida, su persona, sólo nos queda mostrar su curriculum, describir su obra, es decir a “Gonzalito”.
Curriculum vitae
Actividad docente y cultural
Fue Profesor de la Universidad Popular “Barrio Olímpico” (1935-37); fundador y Profesor en la Universidad Popular Central (1937-40); Profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes (1955-59); de la Universidad de la República (1959-60); de la Universidad del Trabajo del Uruguay (1970-74).
Ha sido integrante del Centro de Trabajadores Intelectuales del Uruguay (CTIU); fundador de la Escuela Taller de Artes Plásticas (ETAP); de La Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE); del Instituto cultural “Bertolt Brecht”; del Instituto Cultural Uruguay-Bulgaria y del Instituto Cultural Uruguayo-Soviético.
Exposiciones
Son incontables las exposiciones efectuadas, pero las más importantes son: desde 1927 en lo Salones de Primavera organizados por el Círculo de Bellas Artes, y en los Salones de Otoño; Primer Salón de Artistas Nacionales, organizado por la Asociación Cristiana de Jóvenes (1936); Salón Independiente (1937); Muestra pro-Chile (1939); varias exposiciones en el Subte Municipal, inclusive la Exposición Homenaje 50 años del círculo Bellas Artes (1956); Ateneo de Montevideo, AIAPE, ETAO, Club Español; Casa de Galicia, exposiciones organizadas por sectores culturales de agrupaciones políticas (Partido Comunista del Uruguay; Frente Amplio), por la Asociación de Empleados Bancarios, Sindicato Médico; galerías privadas (Bocchi, Guggelmeyer, etc.)
En 1945 preparó una exposición rodante basada en fotografías y elementos plásticos, por encargo especial de la Embajada de Francia, sobre los crímenes del nazi-fascismo. Esta exposición fue presentada en varios países de América y Europa. Además realizó la Exposición del Afiche Panamericano (Nueva York, 1942); Exposición de Intergrafic (Berlín, RDA, 1970)
Concursos y distinciones
A los 14 años de edad obtuvo su primera distinción (2º Premio en Concurso de medallas para la Exposición de Industrias Nacionales). Después: 1º Premio en concurso de moneda conmemorativa del centenario de la Independencia (1929); en 1930, primeros premios en concursos de medalla conmemorativa del Torneo Sudamericano de Remo y Salón de Bellas Artes del Centenario; en 1931, 2º Premio en concurso de afiches de propaganda contra el alcoholismo; en 1933, 1º Premio en concurso de medallas para la Comisión Nacional de Turismo; en 1935, 2º Premio y dos menciones en concursos convocados por empresas comerciales; en 1937, dos Premios en Dibujo en el Salón Nacional; 1º Premio en el concurso de afiches de propaganda contra el analfabetismo, y dos 2º Premios en el Salón Nacional de Bellas Artes; en 1938, Mención, Medalla de Bronce por su yeso “Cabeza” en el Salón Nacional; en 1939, 1º Premio en concurso de afiche de propaganda sobre “Verano y Carnaval”; en 1940, 1º y 2º Premios en concursos de afiches para Campeonato Sudamericano de Baloncesto; en 1941, Mención Especial por óleo “Acuarela” en el Salón Nacional; en 1942, mención especial en la Exposición de Afiches Panamericanos en Nueva York (EE.UU.) (“El negro y el tambor”) y primer premio en el concurso de la Comisión Municipal de Cultura de Montevideo; en 1946, 1º Premio en Pintura al Cuadro Histórico en el Salón Municipal; en 1948, Medalla de Oro y 1º Premio en Escultura en el Salón Nacional de Bellas Artes por su yeso “Primavera” y Mención Especial, Banco Seguros del Estado, por su dibujo a pincel “Cachita”; 1º Premio en el concurso de proyectos de decoración para el edificio de la Administración Nacional de Puertos; en 1949, 2º Premio en el concurso Monumento a O’ Higgins; mención especial en Dibujo en el Salón Nacional; en 1951, Premio “Banco República” en el Salón Nacional de Bellas Artes por la pieza escultórica “La niña y la paloma”. En 1952 realizó afiche y medalla para la Conferencia Continental de la Paz para el Primer Congreso Nacional de la Paz. En 1953 obtuvo el 1º Premio en el concurso para un monumento al General José Artigas, estatua ecuestre de 5 metros de altura. En 1956 1º Premio al monumento a Enriqueta Compte y Riqué. En 1956, Gran Premio en Escultura (Medalla de Oro) en el Salón Nacional de Bellas Artes, por su yeso “Niña”. En 1966 Premio “Esso” Medalla de Bronce por su acuarela “Playa de los ingleses”. En 1975, 2º Premio en medalla conmemorativa para el 150º aniversario de la independencia.
Otras obras:
En 1940-43, monumento a Basilicio Saravia, emplazado en Santa Clara de Olimar (4,40 metros de altura, con base de granito de 5 metros) y proyecto y ejecución de la plaza pública donde está ubicado. En 1939, pinturas murales al fresco y a la tempera sobre temas de la vida y la historia de la región en la Escuela Nº 3 de Pirarajá (Departamento de Lavalleja). En 1941, decoración de los Hoteles “Alción” y “Ermitage”, y del hall de entrada del edificio del diario “La Mañana”. En 1950 medalla conmemorativa del centenario de Artigas, por encargo del Estado. En 1975, estela funeraria al periodista uruguayo Mario Chiz, por encargo de la colectividad judía de Montevideo.
Una parte de sus Obras se encuentran en el Museo Nacional, en el Museo Municipal de Montevideo, en museos del interior del país como los de Rivera, Salto, San José, Durazno, en Museos de la ex Checoslovaquia, de Rusia, de Alemania, de Bulgaria, de Cuba, y en colecciones particulares. Efectuó numerosos viajes al extranjero en tareas culturales y artísticas: Argentina, Cuba, Perú, Chile, Bolivia, Francia, Checoslovaquia, Inglaterra, RDA, Italia, URSS, Hungría, Bulgaria, etc.
Los pintores (los artistas) que desean hacer arte social y que aman la belleza de la pintura (del arte) en sí misma, son lo que no olvidan que están en un mundo lleno de injusticias para formar filas del lado del pueblo, auscultando los anhelos en que se debaten. El pintor (el artista) social cree ser intérprete del pueblo, el mensajero de sus sentimientos. Es aquél que desea la paz, la justicia y la libertad. Es aquel que cree que los hombres puedan participar de los placeres del universo. Oír el canto de los pájaros. Ver las aguas de los ríos que corren fecundando la tierra. Ver el cielo estrellado y respirar el aire de las mañanas sin lluvia. Sin ningún otro pensamiento sino el de la fraternidad y paz. Hombres viviendo en un clima de justicia. Donde no haya niños hambrientos. Donde no haya hombres sin derechos. Donde no haya madres llorando y viejos muriendo al desabrigo.
Candido Portinari
“Compleja es la creación y sencillo el cometido del arte”
“El creador… ha recorrido todos los géneros y procedimientos de las artes plásticas, de la escultura y de la pintura, siempre igualmente hábil, perspicaz y solvente para llegar a la meta de sus propósitos. Tan capaz para completar los detalles complejos de un monumento histórico, como para dejar en volandas un grito plástico en un afiche.”
Es así como lo define un importante crítico de nuestro país. Pero ¿Cómo era su arte?. No bastaría decir que lo que realiza Armando González es un arte figurativo. Hay que agregar otros elementos para definir su actitud hacia el arte. Él sostenía que su labor artística comprende una etapa de abstracción, cuando concibe una figura, necesita en determinado momento abstraerse para luego recrear, es decir sintetizar en imágenes la realidad. Se podría decir que es un realista, enemigo profundo del naturalismo por su superficialidad. Cuando digo realista me refiero al esfuerzo de componer con masas y volúmenes la sustancia misma del sujeto de su arte y no simplemente la imagen exterior del objeto.
Para explicar mejor lo que queremos decir dejemos hablar al propio González: “…la escultura es una cosa estática, inmóvil, pero debes sugerir el movimiento. ¡No imitar el movimiento, sino sugerirlo!. La escultura no es asunto de fotografía. Hay que conocer a fondo la realidad, pero en el arte la verdad está dada a través de la interpretación del que hace las cosas. ¡Es la eterna polémica!. Porque te dicen: arte figurativo; arte abstracto, y te hacen un sinónimo de arte figurativo con copia de la realidad. ¡Qué confusión!. Porque en el arte te manejas con elementos concretos, por supuesto, pero que son abstraídos de la realidad, distintos a lo que existen en la naturaleza. Vienen y te dicen: “Hay que romper con lo académico”. Y yo digo: Bien, pero vamos a aprovechar todo lo valioso del arte hecho anteriormente. Todo lo que sea investigar, ¡Positivo!. Pero hacer pasar toda investigación por cosa artística, eso para mí es negativo, porque por ahí se cuela cualquier cosa.”
Su gran capacidad lo lleva a enfocar cualquier tema con tal fuerza y originalidad que lo exalta y lo eleva al plano de auténtica obra de arte. El Arquitecto Carlos Herrera Mac Lean, en el homenaje hecho a Armando González por el Gran Premio Nacional de Escultura, dijo que González era el artista plástico más importante de los últimos treinta años, (el homenaje fue en el año 1956). Mac Lean dice que la ubicación es fácil de hacer, si tomamos los ciclos generacionales, y dejando atrás el de Cúneo, Zorrilla, Bazurro, Pena, Belloni, Prati, Arzadum, Michelena, Rosé y Laborde, se entran en los tiempos nuevos, mucho más pobre que el anterior y que solo conoce a una figura que no tuvo ningún privilegio, ningún viaje de estudios, ninguna beca: Armando González
La niña y la paloma
En el Parque Rodó sobre una pequeña fuente en la Plazuela “Enriqueta Compte y Riqué”, de espaldas a la avenida 21 de Setiembre, se encontraba este monumento en bronce de Armando González sobre el original de yeso que figuró en el Salón Nacional de Bellas Artes en 1951 (Premio Banco República) antes de ser robado.
Esta bellísima obra puede servir como ejemplo de la madurez del artista y de su expresión, y a la vez para señalar las diferencias fundamentales existentes entre el naturalismo y el realismo por él perseguido. Se advierte en ella algo más que una simple niña con una paloma, algo más que ternura y gracia infantil; se asiste a una escena de un mundo apacible, de un mundo soñado, de paz, sin sombra de temor ni de amenazas. No hay en esta obra detalles innecesarios, pero en cambio están todos los detalles formales necesarios para hacer más claro el mensaje, la intención, las alusiones del artista. Hay ideas, hay sinceridad y hay sabiduría formal.
La Maestra Enriqueta Compte y Riqué
En el pasaje Peatonal “Ernesto Laroche” dentro del “Jardín Infantil”, se encuentra el monumento a Enriqueta Compte y Riqué. Grupo escultórico de tres figuras en homenaje a la educacionista española nacionalizada uruguaya, de larga y fecunda actuación en los planos de la enseñanza. Fue desde su fundación en 1890, hasta que se retiró de las actividades docentes. Directora del primer jardín de Infantes del Uruguay.
Se inauguró en 1960, en el “Jardín Infantil” del Parque Rodó. Las figuras son de bronce y descansan sobre un basamento de piedras regulares de granito. Las figuras son de dos niños desnudos a ambos lados de una mujer (la niña que le valiera a Armando González el Gran Premio de Escultura es un detalle de esta genial obra.). No es una simple alegoría, o un mero amontonamiento de volúmenes plásticamente acordados, sino que también y sobre todo, trasmite ideas: infancia, futuro, humanismo, paz, etc.
Frente a esta obra, (se podría decir lo mismo de “La niña y la paloma) se encuentra frescura, originalidad, sencillez y mensaje. Las miradas y las poses de las figuras son de avance, de cambio. El viento desafía las figuras desnudas de los niños y la mujer que lleva puesto un vestido liviano. Esta representa a la maestra, llena de fertilidad y vida; quien con sus manos roza apenas las espaldas de los niños, les marca y les guía el camino hacia adelante, hacia ese nuevo mundo que Armando González quería construir. Pero la delicadeza con la que les marca el camino no es imposición sino que se avanza juntos a ellos hacia ese nuevo mundo.
El Artigas
La escultura de Artigas realizada por Armando González es una de las de mayor proporción hecha en nuestro país. La masa escultórica en bronce tiene casi 5 metros de altura y pesa más de 5 toneladas. Ubicado en la Plaza Artigas de la ciudad de Artigas en 1976. Se terminó de realizar en 1968 y fue exhibido en la explanada del edificio de la Intendencia Municipal de Montevideo. Esperó un tiempo muy largo en Montevideo, en su propio taller, hasta su definitiva ubicación en una plaza diseñada por Armando González y el Arquitecto César Rodríguez Mussmano. González quería evitar que el monumento a Artigas tuviera un basamento como un “pisapapeles”, de tipo tradicional. Esto impediría acercar al pueblo al monumento, alejar a Artigas de su gente.
“En este sentido “Gonzalito” tenía ideas claras… así surgió la idea que el monumento a Artigas debía estar acompañado por todo aquello que lo acompañó en su gesta. Y nace la idea de formar un museo, pero un museo vivo, didáctico que tuviera que ver con toda la trayectoria de Artigas. También la idea de que para su implantación se le debía dar cabida al pueblo a través de los docentes, los trabajadores de la construcción a través de su sindicato, el SUNCA, los estudiantes, los intelectuales, es decir, todos aportando a los efectos de lograr una obra de conjunto. Así, el Museo serviría como pantalla y marco adecuado al monumento ubicado en medio de un “round point” que ordenaba el tránsito y valorizaba la nueva zona. Se levantaba arraigado en la tierra en forma de pirámide con 4 niveles; unido al nivel 8 por una especie de puente y en el hueco que quedaba aparecía el ‘Artigas’.” Los materiales que se utilizarían para la ejecución del emplazamiento y los árboles y las flores para su decoración serían autóctonos de la zona norte. González no veía sólo al monumento sino que también pensaba en su ubicación, en el contacto del arte con su pueblo, que la gente fuera parte también de la obra artística. Creo que no es necesario decir que esta obra no se pudo realizar, la dictadura militar no podía permitir que el Prócer de los Orientales estuviera cerca de su gente. Luego de quitarle el monumento (anécdota ya contada), lo colocaron en la ubicación actual sobre un basamento de granito, justamente como González no quería.
El Artigas de Armando González no es un simple guerrero a caballo, el artista quiso captar y fijar al héroe de nuestra independencia como un hombre de pensamientos, de ideas liberadoras, de sentimientos vigentes en su época, que hicieron que todo un pueblo en lucha lo eligiera como su jefe. “Mirá, ya lo he dicho alguna vez: he buscado en este Artigas lograr la unidad de serenidad y dinamismo, de acción y de pensamiento. Un Artigas no como un guerrero absoluto; no como un pensador absoluto. No, sino como un hombre al mismo tiempo de lucha, de acción y de pensamiento… en el caballo. Hay un ritmo de avance, con grandes diagonales y otras que se entrecruzan. Todas las líneas del caballo van hacia allí, hacia la cabeza y todas las líneas del jinete, a la cabeza de Artigas. La idea fundamental de este lado es la de la acción. Ahora mirá desde aquí: hay un juego de zigzags, de diagonales. ¿Ves los flecos del Poncho? Integran un ritmo de ornamentos. ¡Un ritmo de ornamento, no una copia…!. Mirá ahora de este lado. Aquí el ritmo cambia. Es un ritmo de curvas, sugiere serenidad.”
El caballo elegido para la escultura, no es un frisón ni un normando, es un caballo criollo. No es una simple copia como si fuera un calco, González no intenta imitar a la naturaleza intenta crear. Además decía que las leyes estatuarias al aire libre rompen con las leyes de la naturaleza “Por eso renuncié a trabajar en el interior. Hay que trabajar al aire libre, ¡Y a pleno sol!. Y además en diferentes horas del día. Porque el sol, en su recorrido te plantea un problema de luz tremendo. ¡El sol es implacable! Fíjate en esta superficie: completamente lisa. ¿Por qué? No se trata de lo liso por lo liso. Es que la superficie debe responder a la luz del sol, que se mueve. Y la sombra debe caminar por la superficie; las formas deben mantenerse puras. La sombra no puede “tropezar”. ¡Es un problema!. Aparte de eso, la luminosidad del sol plantea claros oscuros, volúmenes, pasajes y planos muy distintos a los que se dan con luz interior o media luz. Y además tienes que tener en cuenta esta otra ley: la de la distancia. Porque una cosa es mirar de cerca y otra muy distinta desde la distancia y a la altura en que va un monumento. Por eso yo lo trabajé al aire libre y además en lo alto.
…Si te pones a imitar una realidad, no obtienes una escultura, sino una mula. La escultura, hermano, tiene que “aguantar” la luz del sol y la distancia. Y si no aguanta no sirve para nada. Es cualquier cosa menos estatuaria.
…si tu vas a medir el ancho del pecho (del caballo de la obra) y lo comparas a escala con las proporciones de un caballo normal, le sobran treinta o cuarenta centímetros … Y sin embargo dime si este caballo no “funciona”.”
Para el rostro de Artigas, González se dedicó a estudiar los relatos que describían al prócer, pero teniendo en cuenta la imagen que tiene el pueblo en general sobre el rostro de Artigas que es la realizada por Blanes en su “Artigas en la puerta de la Ciudadela”.
Conclusión
“Como artista, Armando González ha sido uno de los grandes valores nacionales en un quehacer múltiples que comprende el dibujo, la pintura, el afiche y la escultura, el grabado, el muralismo y la cerámica. Una obra merecedora de numerosos primeros premios en concursos artísticos y que ha trascendido las fronteras de la patria, en la cual se fraguan la sensibilidad y la maestría al servicio de un arte que nace del pueblo y está destinado a él. En ese sentido, la vida de Armando González, consagrada a su arte, posee una gran arista unívoca. En ella aparecen consustanciadas las antenas sensibles de la creación, las vivencias del hombre de pueblo y el conocimiento articulado del luchador revolucionario.
Un arte, pues, el suyo, realista y político en el sentido profundo de ambos términos, fecundado por el trabajo sin pausas de años y años en materiales y técnicas específicas de las diversas disciplinas que Armando González transitara a lo hondo y con fertilidad.”
Mucho más queda decir sobre la vida y obra de Armando González y espero que este pequeño trabajo sirva para poder comenzar a rescatar a los artistas nacionales del olvido.
Al investigar sobre “Gonzalito” conocí un artista, una persona de un nivel excepcional, de esas personas que marcan una época y sin embargo prácticamente no se conoce; su cuerpo yace en una ciudad de Bulgaria lejos de su patria, a la que tuvo que dejar luego de haber sido expulsado por los militares ya que corría peligro su libertad y su integridad física.
Ya que no pudo regresar en tiempos donde el pueblo uruguayo recuperó la democracia, sería bueno que hoy se repatríen los restos de “Gonzalito” para que vuelva a estar cerca de su tierra, de su gente, de su pueblo, de su arte; porque por este pueblo luchó y por este pueblo creó. Gracias “Gonzalito” por todo.
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