POLÍTICA / AMBIENTE
Un “furcio” sobre la matriz energética abrió un cruce entre oposición y oficialismo
MONTEVIDEO (Uypress) – Un fragmento de una entrevista a la directora nacional de Cambio Climático, María Fernanda Souza, derivó en una nueva polémica política entre dirigentes de la oposición y el oficialismo, luego de que la jerarca debiera aclarar en redes sociales una expresión utilizada al explicar la transformación de la matriz energética uruguaya.
Souza había señalado, al referirse al proceso de transición energética, que Uruguay pasó de un modelo basado en energía hidráulica que requería “prender represas” y quemar combustibles fósiles a otro con fuerte presencia de molinos de viento, lo que permitió reducir emisiones.
Tras la viralización del fragmento, la directora nacional de Cambio Climático aclaró en X que se trató de un “furcio” y que, en lugar de “represas”, quiso decir “centrales”. La explicación no frenó las críticas de dirigentes opositores y referentes del sector agropecuario.
El edil nacionalista Diego Rodríguez sostuvo que la jerarca debió salir a aclarar la situación luego de que un “coach contratado por el gobierno” le advirtiera el error, y llegó a calificarla de “burra”. También el diputado colorado Gabriel Gurméndez cuestionó sus dichos y habló de “kakocracia”, en referencia a un supuesto gobierno de los peores o de la ineptitud.
Desde el sector agropecuario, Alfredo Lago también criticó a la jerarca y sostuvo que el video le generaba indignación. Las expresiones opositoras apuntaron no solo al error puntual, sino también a la idoneidad de la funcionaria para ocupar un cargo técnico en el Ministerio de Ambiente.
La respuesta desde el Frente Amplio llegó a través del senador Eduardo Brenta, quien defendió a Souza y cuestionó el tono de los ataques. El legislador afirmó que utilizar un “furcio” ya reconocido por la directora para intentar descalificarla revela ignorancia sobre su capacidad y formación, además de una actitud poco honesta intelectualmente.
Souza es socióloga egresada de la Universidad de la República, docente e investigadora, y cuenta con una maestría en Medio Ambiente Global, Política y Sociedad por la Universidad de Edimburgo. Según la información oficial del Ministerio de Ambiente, se ha especializado en justicia climática, políticas ambientales y sostenibilidad, y trabajó en organismos nacionales e internacionales vinculados a políticas climáticas y ambientales.
La controversia se produjo sobre un tema especialmente sensible para Uruguay: su proceso de transformación energética. El Ministerio de Industria, Energía y Minería informó que en 2025 la matriz de generación eléctrica estuvo compuesta en un 98% por fuentes renovables, con 46% de hidroelectricidad, 34% de energía eólica, 14% de biomasa y 4% de energía solar. La generación fósil representó apenas 2% del total.
Ese desempeño forma parte de una política energética de largo plazo que Uruguay suele presentar como una de sus principales fortalezas ambientales. Según el MIEM, la transformación del sector energético permitió avanzar en soberanía energética, reducción de emisiones y diversificación de fuentes, aunque el país aún enfrenta desafíos vinculados al transporte, la eficiencia energética y la electrificación de usos finales.
La Dirección Nacional de Cambio Climático, que encabeza Souza, tiene entre sus cometidos participar en la definición de la posición de Uruguay en ámbitos internacionales vinculados al cambio climático. En una entrevista con Medios Públicos, la jerarca había explicado que Uruguay coordina este año el Grupo Sur, integrado junto con Argentina, Brasil, Paraguay y Ecuador, de cara a las negociaciones climáticas internacionales y la COP30 en Brasil.
Más allá del error verbal, el episodio volvió a mostrar el clima de confrontación política en torno a la gestión del gobierno. Para la oposición, la frase fue utilizada como ejemplo de falta de solvencia técnica en cargos públicos. Para el oficialismo, en cambio, las críticas excedieron la discusión de fondo y derivaron en ataques personales.
La polémica también abre una discusión sobre los límites del debate público. Un error en una explicación técnica puede ser objeto de cuestionamiento político, pero el uso de descalificaciones personales contra una jerarca vuelve a colocar sobre la mesa el tono de la conversación pública y la frontera entre crítica legítima y agravio.
En este caso, la aclaración de Souza corrigió el término utilizado, pero no evitó que el episodio se transformara en un nuevo cruce entre oficialismo y oposición. El debate de fondo —la transición energética uruguaya, sus logros y sus próximos desafíos— quedó desplazado por una controversia política sobre una palabra.
Imagen: Ministerio de Ambiente
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias