INTERNACIONALES / POLÍTICA DE DROGAS

La DEA entra en la fase decisiva para reclasificar el cannabis en Estados Unidos

14.09.2026

WASHINGTON (Uypress) – La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) ingresó en la etapa decisiva del procedimiento para determinar si el cannabis debe abandonar la Lista I y pasar a la Lista III de la Ley de Sustancias Controladas.

El organismo publicó la transcripción de la audiencia administrativa celebrada entre el 29 de junio y el 15 de julio, durante la cual fueron presentados testimonios, documentos, evidencia científica y argumentos a favor y en contra de la reclasificación.

El expediente contiene 2.533 páginas correspondientes a 11 jornadas de declaraciones. El juez administrativo jefe de la DEA, Derek Julius, deberá estudiar ahora ese material y elaborar una recomendación.

El dictamen del magistrado no será la decisión definitiva. La resolución final quedará en manos del administrador de la DEA, Terrance Cole, y todavía no existe un plazo oficial para su emisión.

El reconocimiento del uso medicinal

El punto central del procedimiento consiste en determinar si el cannabis continúa cumpliendo los criterios de la Lista I, reservada para sustancias consideradas sin un uso médico aceptado y con un elevado potencial de abuso.

La Lista III, en cambio, comprende sustancias a las que el Gobierno federal reconoce aplicaciones médicas y atribuye un riesgo de abuso y dependencia menor que el correspondiente a las categorías I y II.

Durante la audiencia, el abogado de la DEA James Schwartz sostuvo que la marihuana ya no debería permanecer en la categoría más restrictiva debido a la existencia de un uso médico aceptado en Estados Unidos.

Entre los datos presentados se señaló que más de 30.000 profesionales sanitarios atienden a unos seis millones de pacientes dentro de programas medicinales establecidos en 43 jurisdicciones.

Esta posición coincide con una evaluación previa del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que concluyó que la marihuana posee un uso médico actualmente aceptado y presenta un potencial de abuso inferior al de otras sustancias incluidas en las categorías más restrictivas.

Ese análisis sirvió como base para la propuesta de reclasificación iniciada formalmente en mayo de 2024.

Un proceso que comenzó durante el gobierno de Biden

El procedimiento comenzó durante la administración de Joe Biden, después de que el entonces presidente ordenara revisar la clasificación federal de la marihuana.

El Departamento de Salud recomendó su traslado a la Lista III en 2023 y el Departamento de Justicia presentó la propuesta regulatoria al año siguiente.

La audiencia prevista originalmente para diciembre de 2024 fue posteriormente suspendida debido a objeciones procesales y cuestionamientos formulados por algunas de las organizaciones participantes.

El proceso recibió un nuevo impulso cuando Donald Trump ordenó en diciembre de 2025 completar la evaluación de forma acelerada y conforme a la legislación federal.

En abril de 2026, el Departamento de Justicia adoptó una decisión parcial: trasladó a la Lista III los medicamentos con cannabis aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos y determinados productos medicinales cubiertos por licencias estatales calificadas.

La audiencia desarrollada entre junio y julio trató una cuestión más amplia: la reclasificación general de la marihuana que todavía permanece en la Lista I.

La oposición al cambio

La propuesta no cuenta con respaldo unánime. Durante las audiencias comparecieron organizaciones y representantes de organismos públicos que reclamaron mantener la clasificación actual.

Entre los opositores estuvieron la National Drug & Alcohol Screening Association, el Tennessee Bureau of Investigation, Smart Approaches to Marijuana y representantes de Nebraska, Idaho, Indiana y Luisiana.

Sus objeciones se concentraron en los criterios utilizados para reconocer el uso medicinal, los posibles riesgos para la seguridad pública y las consecuencias del cambio sobre los controles de drogas aplicados en los lugares de trabajo.

El juez Julius deberá ponderar esas observaciones junto con los estudios científicos, los testimonios médicos y los argumentos regulatorios presentados por quienes apoyan la reforma.

Qué cambiaría y qué permanecería igual

El traslado a la Lista III representaría el mayor cambio general de la política federal sobre cannabis en más de cinco décadas, pero no supondría su legalización en todo Estados Unidos.

La producción, distribución y posesión fuera de los sistemas autorizados continuarían sujetas a controles federales. El uso recreativo tampoco quedaría automáticamente legalizado y cada estado mantendría sus propias normas.

La reclasificación tampoco convertiría a todos los derivados del cannabis en medicamentos reconocidos ni demostraría su eficacia para tratar cualquier enfermedad. Cada producto con pretensiones terapéuticas continuaría necesitando evidencia clínica y las correspondientes autorizaciones regulatorias.

El cambio podría, sin embargo, facilitar la investigación científica, reducir algunas exigencias administrativas para trabajar con la planta y favorecer el desarrollo de nuevos medicamentos.

También tendría consecuencias económicas. La legislación tributaria estadounidense impide que las empresas vinculadas con sustancias de las listas I y II deduzcan gastos comerciales ordinarios. El traslado a la Lista III podría aliviar esa carga para las actividades alcanzadas por la nueva clasificación.

Una reforma diferente de la legalización

La vía administrativa impulsada por la DEA debe distinguirse de los proyectos presentados en el Congreso para eliminar completamente el cannabis de la Ley de Sustancias Controladas.

La reclasificación mantendría la marihuana bajo fiscalización federal, aunque dentro de una categoría menos restrictiva. La desclasificación total, en cambio, terminaría con su prohibición federal y exigiría construir un sistema nacional de regulación y tributación.

Mientras esa segunda posibilidad enfrenta dificultades para conseguir respaldo suficiente en el Congreso, el procedimiento de la DEA se encuentra más avanzado.

La publicación completa de la audiencia no garantiza que la reclasificación sea aprobada. Confirma, sin embargo, que el debate ingresó en su tramo final y que la próxima definición estará apoyada en un expediente administrativo y científico de miles de páginas.

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2026-09-14T15:50:00

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