CIENCIA / CANNABIS MEDICINAL
Corea del Sur amplía la investigación sobre CBG, CBC y CBN derivados del cáñamo
17.09.2026
SEÚL (Uypress) – Corea del Sur decidió ampliar su programa de investigación sobre cáñamo industrial para incluir el cannabigerol (CBG), el cannabicromeno (CBC) y el cannabinol (CBN), tres componentes de la planta de cannabis cuyo posible aprovechamiento farmacéutico despierta un creciente interés internacional.
La iniciativa se desarrollará en la Zona Especial de Cáñamo Industrial de Andong, situada en la provincia de Gyeongsang del Norte, donde ocho operadores proyectan invertir 29.600 millones de wones, equivalentes a aproximadamente 21 millones de dólares.
El programa buscará desarrollar variedades vegetales, tecnologías de extracción, métodos de purificación e ingredientes farmacéuticos obtenidos de estos cannabinoides. También contempla avanzar hacia una cadena productiva que abarque desde el cultivo controlado hasta la eventual elaboración de medicamentos.
La ampliación no representa una legalización general del cannabis en Corea del Sur. Las actividades se realizarán dentro de un régimen experimental sometido a permisos, controles de seguridad, trazabilidad y supervisión estatal.
De la investigación sobre CBD a los cannabinoides minoritarios
La zona especial de Andong comenzó a funcionar en 2020 con el propósito de estudiar el cultivo de cáñamo y la producción de cannabidiol (CBD) destinado a posibles aplicaciones médicas e industriales.
El CBD es uno de los componentes más estudiados del cannabis y, a diferencia del tetrahidrocannabinol (THC), no produce los efectos intoxicantes característicos del consumo recreativo de la planta.
La nueva etapa incorporará CBG, CBC y CBN, denominados cannabinoides minoritarios porque generalmente aparecen en concentraciones mucho menores que el THC y el CBD.
El Gobierno provincial pretende mejorar las técnicas para obtenerlos, aumentar su rendimiento y establecer estándares de pureza, seguridad y calidad que permitan utilizarlos como materias primas farmacéuticas.
La expansión también busca reducir la dependencia de insumos importados y crear una industria especializada capaz de participar en el mercado internacional de productos derivados del cáñamo.
Qué son el CBG, el CBC y el CBN
El cannabigerol es un cannabinoide no intoxicante que se encuentra en cantidades reducidas en la mayoría de las variedades de cannabis.
Su forma ácida, denominada ácido cannabigerólico o CBGA, funciona como precursor biológico de varios cannabinoides. Durante el desarrollo de la planta, puede transformarse en los compuestos a partir de los cuales se originan el THC, el CBD y el CBC.
Estudios realizados en células y animales investigaron posibles propiedades antiinflamatorias, antibacterianas y neuroprotectoras del CBG. Sin embargo, la evidencia disponible en seres humanos sigue siendo limitada y no permite afirmar que sea eficaz para tratar enfermedades concretas.
El cannabicromeno tampoco suele producir intoxicación y actúa sobre diferentes mecanismos del sistema endocannabinoide y otros receptores celulares.
Investigaciones preclínicas analizaron sus posibles efectos sobre el dolor, la inflamación, las convulsiones y determinados procesos neurológicos. Una revisión publicada en 2024 en el Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics concluyó que existe potencial farmacológico, pero advirtió que todavía faltan ensayos clínicos, datos sobre dosis y evaluaciones completas de seguridad.
El cannabinol, por su parte, puede formarse cuando el THC se degrada por la exposición al oxígeno, la luz o el paso del tiempo. Su capacidad intoxicante es considerablemente menor que la del THC, aunque no debe considerarse completamente desprovisto de efectos psicoactivos.
El CBN suele comercializarse en algunos países como ingrediente de productos destinados a mejorar el sueño. No obstante, la literatura científica señala que esa reputación comercial avanzó más rápido que la evidencia clínica.
Algunos estudios recientes observaron posibles efectos sobre determinados parámetros del sueño, pero los resultados son todavía insuficientes para establecer su eficacia, la dosis adecuada o sus efectos a largo plazo.
Potencial terapéutico no equivale a eficacia demostrada
La incorporación de estos compuestos al programa surcoreano permitirá investigar su composición, estabilidad, toxicidad y comportamiento farmacológico. También podría facilitar el desarrollo de productos experimentales destinados a ensayos clínicos.
Esto no significa que el CBG, el CBC o el CBN hayan sido aprobados como tratamientos médicos ni que puedan atribuirse beneficios terapéuticos a los productos que los contienen.
Una gran parte de los resultados disponibles procede de experimentos realizados en laboratorio o con animales. Esos estudios permiten identificar mecanismos biológicos y formular hipótesis, pero no demuestran por sí solos que un compuesto sea seguro y eficaz en pacientes.
Para llegar a esa conclusión se necesitan ensayos clínicos controlados que determinen dosis, posibles interacciones con otros medicamentos, efectos adversos y diferencias entre las distintas vías de administración.
También será necesario establecer estándares de fabricación. La concentración real de cannabinoides puede variar considerablemente entre plantas, extractos y productos comerciales si no existe un sistema adecuado de control de calidad.
Una excepción dentro de una legislación restrictiva
Corea del Sur mantiene una de las políticas sobre cannabis más restrictivas de Asia. El cultivo, la posesión y el consumo recreativo continúan prohibidos y pueden ser castigados penalmente.
Desde 2019, el país permite el acceso excepcional a determinados medicamentos derivados del cannabis. Los pacientes deben contar con una indicación médica y cumplir un procedimiento de autorización e importación supervisado por el Ministerio de Seguridad de Alimentos y Medicamentos.
Ese mecanismo no habilita el uso general de flores, extractos artesanales o productos comerciales de cannabis. Se limita a medicamentos específicos y a situaciones reguladas.
La Zona Especial de Andong funciona mediante exenciones experimentales que permiten cultivar cáñamo, extraer cannabinoides y realizar investigaciones que estarían restringidas fuera de ese territorio.
El material vegetal, los laboratorios y el traslado de los productos deben permanecer sometidos a sistemas de identificación, vigilancia y trazabilidad. La producción obtenida en el programa no puede incorporarse libremente al mercado de consumo.
De la investigación a una industria farmacéutica
La provincia de Gyeongsang del Norte pretende convertir a Andong en un centro de producción de ingredientes farmacéuticos derivados del cáñamo.
La participación de ocho operadores permitirá distribuir las investigaciones entre el mejoramiento de variedades, el cultivo, la extracción, la purificación, las pruebas de calidad y el desarrollo de formulaciones.
Uno de los principales desafíos será obtener cantidades suficientes de cannabinoides minoritarios. Como están presentes en proporciones reducidas, su extracción puede ser costosa y requerir grandes volúmenes de materia vegetal.
Las empresas y centros de investigación también pueden recurrir a variedades seleccionadas, cultivos celulares, transformaciones químicas o procesos biotecnológicos para aumentar el rendimiento.
La eventual comercialización dependerá de que los compuestos superen evaluaciones de seguridad y eficacia y reciban las correspondientes autorizaciones sanitarias. La pertenencia al programa especial no sustituye esos procedimientos.
Una carrera internacional
El interés surcoreano forma parte de una tendencia más amplia dentro de la industria farmacéutica y biotecnológica.
Durante años, la mayor parte de la investigación internacional se concentró en el THC y el CBD. La identificación de más de un centenar de cannabinoides presentes en la planta abrió posteriormente nuevas áreas de estudio.
Estados Unidos, Canadá, Israel y varios países europeos cuentan con grupos que investigan cannabinoides minoritarios y sus posibles aplicaciones. Sin embargo, el desarrollo comercial suele avanzar con mayor rapidez que la obtención de evidencia clínica sólida.
La estrategia de Corea del Sur combina investigación científica, política industrial y flexibilización regulatoria limitada. Su relevancia dependerá de la calidad de los estudios, de la publicación transparente de los resultados y de la capacidad para transformar experimentos preclínicos en ensayos realizados con seres humanos.
Por el momento, la ampliación de Andong debe interpretarse como una apuesta de investigación y desarrollo, no como la confirmación de nuevas terapias basadas en CBG, CBC o CBN.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias