NEUROCIENCIA Y CANNABIS
La técnica premiada con el Nobel abre nuevas vías para investigar el sistema endocannabinoide
06.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress) – El Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026, otorgado a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por los descubrimientos que hicieron posible la optogenética, destaca una herramienta que también tiene aplicaciones en la investigación del sistema endocannabinoide. La técnica permite controlar mediante luz la actividad de determinadas células nerviosas y estudiar su participación en funciones del cerebro.
El vínculo con los cannabinoides fue abordado por el médico Wellington Briques en una columna publicada este 6 de octubre en Sechat. Su análisis subraya el valor de identificar en qué células y conexiones actúan estos mecanismos, para comprender por qué sus efectos pueden variar entre distintos circuitos.
Qué reconoció el Nobel
La distinción fue concedida por los descubrimientos sobre canales iónicos activados por luz y optogenética. Su alcance corresponde a una herramienta de investigación fundamental para la neurociencia; no representa una validación general de la medicina integrativa ni de los tratamientos con cannabis.
Como explicó Uypress en «Nobel de Medicina para las investigaciones que condujeron a la optogenética: un interruptor para las células nerviosas», el desarrollo partió del estudio de proteínas fotosensibles de algas y permitió avanzar hacia el control de neuronas seleccionadas.
Del circuito cerebral al sistema endocannabinoide
El interés científico está en estudiar relaciones causales: intervenir sobre una conexión concreta y observar qué cambia. En el caso de los endocannabinoides, permite investigar cómo las sustancias producidas por el organismo modulan la comunicación neuronal.
Un estudio publicado en Neuron en 2023 combinó optogenética, sensores de endocannabinoides y edición genética en ratones. Los investigadores identificaron la participación de receptores CB1 en conexiones entre la corteza prefrontal y la amígdala durante la extinción del miedo, un proceso de aprendizaje por el que disminuye una respuesta ante una señal que dejó de anunciar peligro.
El trabajo aporta información sobre mecanismos de regulación emocional. Sus resultados experimentales no equivalen a demostrar que un producto de cannabis trate esos problemas en personas.
Qué aporta a la investigación del dolor
Otra investigación, publicada en The Journal of Neuroscience en 2022, utilizó optogenética y registros eléctricos en tejido cerebral de ratas para examinar circuitos implicados en la modulación del dolor.
Los autores encontraron que opioides y cannabinoides actuaban de manera diferente sobre conexiones neuronales de la sustancia gris periacueductal, una región que participa en las vías descendentes de control del dolor. La acción cannabinoide mediante receptores CB1 se concentró en determinadas conexiones procedentes de la amígdala.
La precisión del hallazgo ayuda a distinguir mecanismos y posibles blancos farmacológicos. El estudio no comparó la eficacia clínica de tratamientos en pacientes.
Comprender mecanismos para desarrollar tratamientos
La columna de Briques destaca que conocer la localización y función de los receptores permite formular preguntas más precisas sobre los efectos de los cannabinoides.
Los trabajos experimentales muestran el valor de esa estrategia. Su posible traducción terapéutica requiere luego evaluar intervenciones concretas en seres humanos, con resultados que permitan establecer beneficios, riesgos y condiciones de uso. El aporte del Nobel a este campo reside en reconocer una tecnología que mejora la capacidad de investigar esas preguntas.
Imagen: Dr. Wellington Briques
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias