Cuchillo de Palo: Paraguay y Uruguay, mejor juntos que separados
Aureliano Rodríguez Larreta
22.07.2016
El mundo exterior desafía a Paraguay y Uruguay a unirse en un mercado único para mejor defender sus intereses y alcanzar sus metas de desarrollo.
El actual desencuentro entre los cuatro Estados fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), provocado por el estatutario traspaso de la presidencia pro tempore a Venezuela, no debería detener el curso de reflexiones y propuestas dirigidas a enfrentar los nuevos desafíos de la política exterior.
La Cancillería uruguaya ha mantenido en este episodio la tradicional sujeción de este país al derecho internacional, sin perjuicio de lo cual se ha avenido a la búsqueda de un consenso. Y así está la situación.
En las relaciones internacionales se torna verdadero aquello de que el Derecho es el escudo de los débiles. En el Mercosur fundacional existen dos miembros débiles por sus dimensiones económicas y territoriales, que son Paraguay y Uruguay. Pero el respeto a la norma jurídica les da mucha fuerza.
Estos dos países, enraizados en la historia como están, y determinados geográficamente por una cuenca fluvial que les ofrenda mucho más que sus nombres, no pueden dejar pasar la oportunidad que les presenta el mundo actual para actuar juntos.
En materia de política exterior, y en particular en el campo de la inserción comercial internacional, no valen las afinidades políticas y mucho menos las ideológicas, para definir las alianzas entre países. Prevalecen los intereses objetivos, tal como las tendencias actuales lo demuestran.
Lo que existe en el Mercosur, como en cualquier otro sistema de integración, es la común aceptación de las reglas del mercado libre en lo económico, y de los principios democráticos en lo político. Observadas esas premisas, el bloque mantiene su cohesión.
Esto es lo que ha permitido a los actuales gobiernos de Paraguay y Uruguay, que responden a credos políticos diferentes, coordinar en armonía sus políticas dentro del Mercosur y desarrollar una línea de relaciones bilaterales realmente novedosas.
Este acercamiento, inspirado por los presidentes Horacio Cartes y Tabaré Vázquez, e impulsado por los ministros de Exteriores, Eladio Loizaga y Rodolfo Nin Novoa, ha sido puesto en práctica, por parte de Uruguay, por el subsecretario, embajador José Luis Cancela, con el concurso de otros sectores del gobierno. Y se han iniciado políticas bilaterales de gran beneficio para paraguayos y uruguayos en libre circulación, empleo y educación, por mencionar sólo algunos campos.
Sin perjuicio de todo esto, que está muy bien y que deberá ampliarse y profundizarse, los gobiernos de Paraguay y Uruguay tendrían que reconocer el llamado, silencioso pero cada vez más real, que a cada momento les lanza el mundo internacional.
Ese llamado consiste en recordarles la debilidad a priori con que ambos países van a entrar en cualquier negociación comercial, de las tantas que el mundo actual está proyectando u ofreciendo, cada cual más difícil pero también más atractiva y necesaria.
Solamente el Mercosur puede ofrecerles una cobertura mayor, al negociar los Cuatro como un bloque, pero eso no tiene en estos momentos otra perspectiva que la negociación con la Unión Europea, cuya vía no está aún totalmente despejada.
Desde este espacio se ha reclamado de forma reiterada que Uruguay tome la iniciativa de proponer a Paraguay un acercamiento cada vez más intenso en una serie de acciones orientadas a la formación de un mercado único entre los dos países. No forzaría en nada los tratados que rigen el Mercosur, que dos Estados parte avanzaran hacia metas de unión que el conjunto hasta ahora no se ha permitido alcanzar.
En la salida hacia los mercados exteriores, que los dos países aspiran a efectuar individualmente sin contradecir su pertenencia al Mercosur, Paraguay y Uruguay ofrecerían su mercado interior unificado y se beneficiarían de un poder de negociación multiplicado por la ampliación de sus dimensiones y la armonización de leyes y políticas económicas.
Como suele decirse en esos ámbitos comerciales, tanto multilaterales como bilaterales, estas dos economías podrían hablar como una sola voz.
Aureliano Rodríguez Larreta
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias