Y si es homosexual, ¿qué?

Azul Cordo

25.10.2013

Esta semana sí que las primeras planas fueron raras: primero, la oficina de Crimen Organizado que se ocupa de fotocopiadoras con copias de libros universitarios, pero ninguna novedad hubo en cuanto a las redes de trata que transitan por el país. Y para cerrar, Raúl Sendic, ahora expresidente de ANCAP, niega ser homosexual.

"No soy gay, soy heterosexual", afirmó en el programa de televisión En la Mira.

"En lo público he sido muy prolijo. Estoy tranquilo por mi gestión". Y sí, Raúl. En todo caso, ¿en qué podría cambiar la gestión al frente de la "empresa más grande del país" si fueras homosexual?

"Estoy tranquilo", repetía y para manifestar que no tiene prejuicios con los homosexuales aclaró que tiene amigos gays y que conoce "una cantidad de gente que tiene una opción sexual diferente".

Como en un capítulo bizarro de un Intrusos en el Espectáculo frenteamplista, Gabriel Pereyra reconstruyó la situación a la que terminó respondiendo Sendic: "(..) Un legislador del Frente Líber Seregni que realizaba una gira por el interior del país le dijo a este dirigente frenteamplista que tuviera cuidado si pensaba apoyar la postulación de Sendic ya que era probable que en mitad de la campaña le tiraran 'una bomba' que impactaría en su imagen. El dirigente pensó que se trataba de algo vinculado al manejo de la empresa estatal, pero el comentario del legislador del FLS fue por otro lado: 'Van a demostrar que Raúl es puto'". (http://www.elobservador.com.uy/noticia/263506/raul-sendic-y-su-condicion-sexual/)

Sendic respondió a un rumor que estaba en el aire desde hace un tiempo, como un tufillo, y dijo una gran verdad: si un político se declara homosexual en Uruguay, esto podría ser contraproducente: "No sé si la sociedad está del todo preparada para eso y creo que va a tener dificultades".

En un país que se ha embanderado este año con la agenda de derechos y el matrimonio igualitario como emblema nacional, todavía puede ser contraproducente para un político declararse homosexual.

Un tipo de "confesión" así o, mejor dicho, explicitar una orientación sexual que no responde a la heteronorma, es considerado en la actualidad por el sistema político como "una bomba" y uno de los posibles candidatos del 2014 visibiliza que la sociedad uruguaya quizá "no está preparada todavía" para escuchar algo así. Es decir, la sociedad no está preparada para aceptar (¿habría que 'aceptar'?) que los políticos también son gays y lesbianas, ni para entender que eso no debería influir en decidir un voto.

A los y las votantes sí debería importarnos que todas las personas que se dedican a la política partidaria diseñen estrategias y políticas públicas con perspectiva de género, pero no si éstas son decididas por alguien heterosexual, homosexual, bisexual, trans, queer. La orientación sexual no nos asegura una buena gestión.

Si no, debemos pensar que ser o no ser puto es la cuestión que asegura un mejor ejercicio de la política.

Estas "bombas" desactivadas y aclaraciones que rozan el prejuicio, son parte de nuestro cotidiano, como lo son los crímenes de seis mujeres trans durante 2012, cinco de los cuales siguen impunes; aunque Uruguay haya estado a la vanguardia con la ley de cambio registral, que visibiliza y legaliza la elección de la identidad de género en cada persona.

¿Será que además de existir una vacuna por el buen trato, habrá que fabricar una contra la homolesbotransfobia?

Se me ocurre cambiar la pisada y preguntar al electorado: ¿Votaría usted a Tabaré Vázquez si supiera que es heterosexual?

Azul Cordo
2013-10-25T19:21:00

Azul Cordo