“Fogones Artiguistas”

Federico Arregui

17.10.2016

En la primera quincena de noviembre, deseamos realizar el primer “Fogón Artiguista”, en la localidad en que vivió, se enamoró, tuvo familia y afectos, el Padre de la Patria, como lo sentimos todos los uruguayos, más allá de los más diversos y plurales orígenes, nos referimos claro está a Don José Gervasio Artigas.

     Consideramos apropiado convocarla allí, dado el alto valor simbólico del lugar, histórico, por cuanto es el primer poblado de, en aquel momento, la Banda Oriental, sitio energético, porque quien visita el mismo viene buscando y así se va impregnado de lo mejor de nuestra historia. Allí se planearon, seguramente, levantamientos políticos y otras acciones de la historia fundadora de nuestra actual Nación.

     En ese primer "Fogón" nos daremos cita compatriotas de todos los rincones del país, de todos los orígenes políticos, sociales, culturales, religiosos, etc., con una característica en común: somos gente de base, que vive de su trabajo, que sabe de las dificultades de vivir en el Uruguay de hoy. No tenemos el honor, en éste primer momento, de buscar la participación de dirigentes políticos o autoridades gubernamentales de ningún Partido. Ello obedece, no a razón alguna de carácter particular ni personal, pues sólo buscamos horizontalidad, libertad sin condicionamiento alguno para opinar, para debatir sanamente.

   Buscamos ser capaces de sacudirnos esa especie de desaliento, o de disconformidad con algunas cosas (por llamarlo de algún modo),  que nos invade desde hace algún tiempo, para darnos fuerza de construir y elaborar, desde lo ajeno a lo político - partidario, en ésta instancia, ideas creativas y que aporten -en la medida de nuestras posibilidades- un "grano de arena" al país. Por eso, entendemos oportuno "correr la voz", invitar al contacto vía mail, que surge de este artículo, respecto de la convocatoria.

     A partir de allí es nuestra intención labrar un acta de constitución de lo que denominados en común acuerdo "Primer Fogón Artiguista", y "repiquetear" el mismo en todos los rincones de nuestro país, a quienes se sientan llamados o convocados.

El denominado "fomes artiguista".

      Como dijo el siempre entrañable, Dr. Carlos Maggi, que sigue vivo en nuestros corazones, en obra de su autoría: "El Libro de Artigas" (Editorial Fin de Siglo, págs. 10 y 11): ". . . El sistema de Artigas, escrito por Miguel Barreiro será, desde 1813, nuestra doctrina, que nace de UN libro (*) : formar una patria grande, republicana sin mengua, hecha de provincias autónomas, soberanas, en pie de igualdad ; y gente libre."

    "Diecisiete años después (1830), se pactó nuestra secesión  (la independencia: en el fondo, una violación federal) ; y atravesamos a partir de ese acto un siglo de guerras civiles, por falta de formación democrática y  por defecto de una Constitución realmente republicana".

     "Al instransigente Artigas le hubiera gustado, pese a tantos duelos vanos, que sucesivos golpes de energía nos hubieran dado grandeza: el venerable, purísimo ánimo igualitario, que es un tesoro cultural que dura todavía, aunque sin saberse cumplido al extremo que pretendía su creador. Ese hecho cultural es el objeto del presente estudio, que atiende por igual tanto a los sucedidos como al fenómeno abstracto, el fomes que los inspiró en las diversas circunstancias. ( Fomes: " Causa que excita y promueve algo " - Diccionario de la Real Academia Española - )."

     "El fomes fue el contenido intencional de una campaña publicitaria. La modernidad de esta forma de acción, sin contar con medios de comunicación masiva, es sorprendente. Los mensajes artiguistas llegaban en los momentos más graves, sin localizar al remitente; no eran correspondencia; eran avisos de propaganda en el estricto sentido de esta palabra: la extensión de una fe laica. Este recurso constituía un instrumento refinado, nuevo en la región, y fue ideado para tener alcance popular; algo raro aquí, en su tiempo; los desposeídos contaban muy poco. Quienes compartían el poder y el dinero no dependían de los de abajo. Y fue Artigas quien creó, de este modo, la opinión pública. Y los calificativos que mereció esa manera de seducir (que se asimilaba a un acto traicionero) provocaron el desprecio de la élite porteña, impotente para enfrentar ese rumor circulante".

    "Junto al fomes, que convencía de persona a persona, funcionó el sistema: segundo instrumento de acción política, un invariable conjunto de soluciones que iban en favor de las provincias, que se hacían soberanas, así como de la  igualdad republicana se beneficiaba a los ciudadanos, a quienes,  además, se habilitaba a votar y elegir el gobierno. Esa oferta penetrante fue mantenida rígidamente, no varió nunca en medio de un ambiente en general indeciso. Muchos de los grandes personajes de ese tiempo explican que pensaron de una manera y luego cambiaron de opinión. La liberación trajo confusión y dudas, aparte del juego de los intereses."

    "El sistema llevaba una ventaja única: estaba probado y fundamentado en una grandiosa experiencia crítica y real: Los Estados Unidos de Norteamérica. Teniendo el modelo en funciones, no se necesitaba pasar por una experiencia, ya estaba realizada, sostenida por una estupenda doctrina. Se hizo el ideario artiguista tomando de Paine su fuente de fuerza. Pero el criterio para seleccionar fue ceñido coherentemente."

    "Las Instrucciones del año XIII (que seguramente fueron estudiadas y revisadas a lo largo de un tiempo de discusiones durante el cual se logró configurar el plan armónico), se escribieron en ocho días, del 5 al 13 de abril; y esa redacción apresurada supuso que algunos detalles formales quedaran pendientes."

     "El texto tiene un final singular. La última, la instrucción 20, termina diciendo: "Para todo lo cual, etc." Es evidente que se quiso decir: "Para constancia de todo lo cual se labra la presente acta". Y así quedó el documento, sin completar: el Congreso no volvió a reunirse para aprobar las Instrucciones; y Artigas dio fe sin agregar palabra... Pero bautizó su texto, llamándolo el sistema. ¡Y lo aplicó para siempre, sin modificar!....

    Más adelante, en página 14, expone el autor: "...La elegancia cortesana no tenía sustento, Artigas disponía de dos armas muy diferentes para vencer a la gran capital plagada de niños bien. El fomes dela igualdad federal y la igualdad de todos; eso, más la caballería charrúa."

     "Los líderes en Buenos Aires partían de una hipótesis dos veces equivocada: ni la capital podía mandar sobre las provincias; ni el nuevo gobierno del virreinato podía ser aristocrático. La revolución necesitaba a los de abajo; era de los de abajo."

    "Para la inmensa mayoría, la revolución de la independencia en esta parte del imperio español se hacía contra el sistema colonial y, además, contra la monarquía. Tan es así que, con el tiempo, ni las provincias del Rio de la Plata ni el resto del continente descansaron en paz hasta que América pasó a ser tierra republicana y soberana."

     "Los analfabetos sentían el valor de la igualdad entre los seres humanos sin necesidad de ir a la escuela; la anarquía reinante, el hecho de ser cada uno de ellos hijo de su brazo coincidía con los principios liberales por vía emocional; y no por razones filosóficas. Una conjura espontánea a favor de Artigas corrió por el litoral. Artigas se impuso sin estar presente. El alma igualitaria de la confederación era el motor del entusiasmo."

     "Los entrerrianos contagiaban  fomes y esa fraternidad que iba de boca en boca hacía crecer la resistencia al centralismo, que era no admisible: más de lo mismo colonial, un mero cambio de mandones."

     "Hubo pues, en el levantamiento espontáneo, un empuje de la esperanza liberal y libertaria. Asombrosamente, las luces del siglo XVIII los iluminaban, sin que ellos lo supieran. Estaban atrasados en materia de derechos y de cultura, pero actuaban como gente suelta (cada uno librado  a sí mismo en la inmensidad de territorios deshabitados). La soledad dignifica, hace de cada uno un sujeto capaz de sobrevivir por sus propios medios en una sociedad mínimamente presente."

     "Combates sucesivos, apoyados por los orientales, marcaron en la región platina una superioridad manifiesta; los desheredados predominaron. El sistema  (artículo 20 de las Instrucciones) ofrecía a las provincias una forma de gobierno popular hecha entre todos; y la instrucción afirmaba, a letra expresa, que el fin del gobierno debía ser: "conservar la igualdad, la libertad y la seguridad de los ciudadanos".

     Hasta aquí el magnífico comentario de Don Carlos Maggi, y vaya a él nuestro homenaje sencillo y póstumo en estas líneas. Demás está decir, que corresponde la remisión a la obra citada para mayor profundización.

     Es oportuno aquí, invitar a "leer entre líneas" las ideas expuestas. Quienes convocamos a la reunión antedicha, no creemos en "mandones" (parafraseando el término utilizado por Maggi), esto es, en cuestiones de mando, o el apego irrestricto e irreflexivo de lo que mal se ha transformado (o mutado) en la "Disciplina Partidaria", así como tampoco en el "Centralismo" ( cualquier parecido con el Centralismo Montevideano de otrora no es casualidad) para la toma de decisiones, pues en definitiva, las decisiones, nos afectan a todos e implican al Uruguay en su conjunto, y no únicamente a quienes las adoptan.

   Creemos -como se dijo en un artículo anterior- en el Uruguay integrado y global, innovador y plural, donde los talentos y las virtudes sean el único criterio diferenciador de las personas. Nos pronunciamos en contra de la falta de ética, del abandono de principios básicos que otrora inspiraron y enamoraron a tantos conciudadanos, a la mentira y la manipulación, al despilfarro de los dineros públicos sin explicaciones contundentes y fincadas en la verdad, en contra a "meter la mano en la lata", al pase de un cargo a otro sin mas, a arrogarse títulos para darle pompa a curriculums, al mero burocratismo y a "la nomenclatura", a los que han hecho de la política una forma de solventar sus necesidades y no de ver en la función pública el lugar desde el cual aportar y aportar y aportar.

   Aceptable es, sí, a partir de la ética, la libertad de pensamiento y  la lealtad a los valores fundamentales, que "errar es humano"; pero no es dable a partir de allí ningún tipo de abuso.

    Deseamos continuar viviendo en libertad, queremos seguridad, igualdad social y educación, "que los más infelices sean los más privilegiados", no como slogan de campaña sino como propósito alcanzable e ideado por el Prócer, a la vez que bregamos por el pensamiento que asentó en aquella célebre frase: "sean los orientales tan ilustrados como valientes".

     No somos de derecha, pero abarcamos un amplio arco de opciones: desde la socialdemocracia de izquierda, la izquierda democrática, lo mejor de las tradiciones de los partidos tradicionales ( Batllismo, Wilsonismo, Saravismo ) y pensando en clave de futuro, sabiendo que querer construir la Patria nos une y nos permitirá salvar naturales discrepancias, sanas por cierto, de orígenes políticos.

Lo que deseamos que suceda en el Primer Fogón Artiguista:

   Que la sana discusión y participación sin censuras aflore, actuando con absoluta libertad, con fraternidad y tolerancia en la expresión de ideas, referir al Uruguay que queremos y el rol del ciudadano de a pie.

   No rehuímos a la verdad aunque duela.

   Esperamos poder labrar Acta del Primer Fogón Artiguista, y ojalá seamos capaces de repicar en toda la República  a lo largo y ancho de la misma estas ideas.  Los ciudadanos están convocados. El tiempo dirá sobre el futuro, pero "que se mueve se mueve".

 

https://youtu.be/4nrLJFm5kbA

 

  • " La Independencia De La Costa Firme Justificada Por Thomas Paine. Treinta años Ha "

 

   Dr. Federico Arregui - Abogado. Especialista en Derecho de Daños (UDELAR)

            federicoarregui07@gmail.com

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2016-10-17T09:20:00

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