El silencio ensordecedor de muchos economistas. (Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari

22.02.2021 10:28

El economista Prof. Cesar Failache, amigo, compañero, de los primeros en el Uruguay en analizar la Tasa Tobin, siempre inquieto, analiza la situación con este texto sobre el cual quiero hacer un comentario.

El texto:

El silencio ensordecedor de muchos economistas

 

El silencio ensordecedor de muchos economistas del centro y las periferias frente al proceso de transformación mundial. El presente texto es una traducción LIBRE y síntesis personal de la audición de Olivier Passet disponible en el muro en francés. Allí Olivier Passet destaca que, desde hace 30 años, la idea de la supuesta virtud auto reguladora de los mercados orienta la acción pública de los estados de los países desarrollados, conduciendo a desmontar las barreras y las denominadas rigideces, qué, según este enfoque, impiden y sesgan los arbitrajes y las decisiones microeconómicas de los agentes privados.

El papel del Estado pudiera ser importante REGULANDO, pero claramente de manera SUBSIDIARIA al mercado. El comportamiento maximizador de los ¨agentes¨ conduciría a un equilibrio en el mercado de bienes, de trabajo y de capital, aumentando empleo, ingreso y bienestar ¨urbi et orbi¨. Sin embargo... En el actual mundo de países capitalistas avanzados la tasa de interés de los grandes bancos centrales cercana a cero - o incluso negativas-, se explicaría, siguiendo la teoría ortodoxa, porque existe mucho ahorro disponible, y ello se explicaría, sobre todo, por el envejecimiento de la población, que ahorra para la vejez.

En consecuencia, poca demanda efectiva de parte de los que envejecen, existencia de sobreproducción de bienes, y con ello, tendencia a caer los precios provocando un fenómeno pocas veces visto en Uruguay, el de la deflación, y falta de dinamismo de la economía... Incluso esta teoría prevé que en éste contexto debiera caer el empleo, aumentar la dotación de capital por trabajador y con ello la productividad por trabajador. Pero los datos disponibles no concuerdan hasta ahora con esas previsiones... Esta concepción y sus policy makers como se denomina en inglés a los que hacen la política económica, en los Ministerios y el Banco Central, han conducido, en las últimas décadas al presente fiasco...

El desempleo aumenta sin llegar todavía a los niveles de la última gran crisis de 2007, la dotación de capital por trabajador aumenta a ritmo decreciente y no aumenta la productividad de los trabajadores. Por su parte, los mercados financieros, desregulados totalmente por los Estados en la década del sesenta del siglo XX hasta 2007, han devenido los directores del mundo, exigiendo mayores rendimientos del capital para sus clientes, especialmente los Fondos de Inversión. En tanto los bancos centrales llevan sus tasas a niveles cercanos a cero, para evitar - entre otros objetivos - que el sistema de pagos no se corte, lo que conduciría a una crisis sin precedentes. Esta posición parece coherente con la crítica keynesiana a la ortodoxia, que sostiene que, con tasas monetarias cercanas a cero, debiera aumentar el interés por invertir.

Sin embargo, la liquidez que se inyecta por los bancos centrales en los mercados financieros, repercute principalmente en un aumento de la deuda privada y también en aumento del precio de los activos financieros. Pero no se destina a nuevas inversiones generadoras de empleo nuevo.... Asimismo, el empleo conduce a considerar lo que habitualmente se ha denominado desde hace unas décadas, y de manera a mi gusto un poco errónea, el denominado ¨mercado de trabajo¨. El mercado de trabajo, concebido como el lugar de negocio de la mercancía trabajo, muestra sus limitaciones por concebir al trabajo como una mercancía común, en el cual la flexibilidad de contratación y despido aseguraría el pleno empleo ajustando el salario.

Pero cualquier empresario consciente sabe, que al contratar un trabajador, se está lejos de comprar una mercancía tan fácil de administrar como si fuera una materia prima o una máquina engrampadora. El trabajo es una construcción social y cultural, que en el contexto actual afronta una desorganización en la forma de contratación y las modalidades de administración, ya que el empleo depende de una inversión cada vez más desmaterializada: marketing, ventas, innovación, etc. En este mundo entonces, obsesionado por aumentar la eficiencia en el mercado de bienes, de capital y de trabajo, es pertinente recordar al economista Karl Polanyi, que ya en 1944 propuso que se debería repensar la economía de mercado, proponiendo que se trata de una economía convencional y condenada a desaparecer.

Frente a estos hechos muchos economistas ortodoxos de antigua y nueva cepa, así como muchos heterodoxos novedosos - no todos, es de justicia aclararlo - responden con oídos sordos. Ya escucho las voces que en Uruguay - como se nos acostumbró en la dictadura - repiten el dictum del conformismo con el poder de turno y el om de la resignación: ¨por algo será¨... continuará este comentario, ... atendiendo a las especificidades del país y la región, con énfasis en Brasil y Argentina, que nos desvían del diagnóstico de Olivier, el que esperamos haber resumido fielmente, pero el que merece también una reflexión crítica.

 

El comentario:

 Resalto de Cesar: "Allí Olivier Passet destaca que, desde hace 30 años, la idea de la supuesta virtud auto reguladora de los mercados orienta la acción pública de los estados de los países desarrollados, conduciendo a desmontar las barreras y las denominadas rigideces, qué, según este enfoque, impiden y sesgan los arbitrajes y las decisiones microeconómicas de los agentes privados. El papel del Estado pudiera ser importante REGULANDO, pero claramente de manera SUBSIDIARIA al mercado"

De aquí tendría que desprenderse que el papel del Estado en la economía debiera ser más activo. Difícil para sagitario, teniendo en cuenta los antecedentes, aún aquellos como los de China, Vietnam... que hoy están a la cabeza de la mayor zona de libre comercio de la historia. ¿Y entonces? Tendremos que promover desde los Estados, desde los barrios, desde los sindicatos, desde los partidos, desde las iglesias, medidas universales que pongan en las manos democráticas de la humanidad a toda la economía.

 César sin decirlo expresamente, está alentando la esperanza de un resurgimiento de las economías estatales para resolver los problemas cruciales que hoy vive la humanidad. Todas las instituciones donde puedan intervenir los seres humanos tienen un rol, pero el que ya se está agotando es el rol del Estado como factor económico de desarrollo, y para esta afirmación tengo en cuenta a China, a Vietnam, a Cuba... pero de nada valdría sin esta proyección económica universal que toma el capitalismo en la última etapa de su predominancia.

Estamos en medio de una crisis a la que me he atrevido a definir como de irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista, de la que no se sale con las recetas nacionales. Una de las demostraciones de esto que sostengo es por un lado la constitución de la zona de libre comercio mayor en la historia económica  comanda por China gobernada por el Partido Comunista y por otro la política del FMI que tiene su centro en la expansión de las emisiones monetarias en dólares, euros y libras que hace que en un principio la crisis la pague un sector muy acotado de la humanidad, a la que le dice que se endeuden pero no les da ninguna perspectiva de futuro.

Si no fuera que la salida está ahí al alcance de un programa político que se proponga liberar el aparato productivo del conjunto de la humanidad de la rentabilidad, utilizando dos herramientas que se pueden aplicar de inmediato, como la unidad de moneda única y universal, y la aplicación de los impuestos sobre la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y a los sistemas impositivos basados en el consumo, los salarios y las pensiones. Para esto basta con declarar ilegal toda operación que no tenga registro donde la sociedad democráticamente lo determine. Se ahoga así la base financiera que sustenta a todas las lacras sociales.

Ahora si nuestros partidos, nuestros economistas, nuestros intelectuales siguen anclados en los desarrollos nacionales va a resultar imposible una solución.- No es el fin del capitalismo, si de su predominancia, debe comenzar la eutanasia del rentista, pero no de la eficiencia, y el Estado puede hacer aún muchas cosas menos burocratizar la economía que es a lo que tiende actualmente cerrando la posibilidad de salidas.

Esto de las vacunas ha puesto en discusión todo. Aparecen los extremos: capitalismo sí, capitalismo no, comunismo sí, comunismo no.

Creo que no estamos analizando lo suficiente sobre lo que está pasando en el mundo.

La revolución rusa, como antes la revolución francesa fue una respuesta de la sociedad a una tremenda crisis que ahogaba a las generaciones de trabajadores de esa época, llevados además a los crímenes de la guerra.

Pero ellas de por si no podían de inmediato ir a una construcción nueva de sociedad, y porque además los sistemas de producción nacen, se desarrollan y comienzan a desaparecer en distintas etapas y lo nuevo necesita desarrollarse.

La revolución rusa, Batlle y Ordoñez es uno de los que mejor la define a la muerte de Lenin. Como la revolución francesa conoció en medio de enormes conquistas un retroceso en la conducción política que llevó al poder a quienes creían que a través del Estado -siendo propietario este de todo- podían construir una nueva sociedad procediendo además a perseguir y eliminar a los revolucionarios del 17. No se puede negar el valor para el progreso de la sociedad, del Estado, pero cuando pasa a ser para un sector de la sociedad  el único instrumento de avance en medio de sus privilegios  se convierte en una rémora.

La revolución como nunca antes, mostró el poder ideológico de la clase obrera, y a partir de allí los avances han sido permanentes, y la propia vida ha hecho que se volviera a las ideas de los maestros, Marx, Engels, Lenin.

Tanto es así que hoy el centro del capitalismo y del libre comercio comienzan a ser comandados por China y su entorno,  gobernada por el Partido Comunista.

Por eso no es nada extraño avances en el mundo de la ciencia, en Cuba, en Rusia, en China, como tampoco en los anteriores centros del capitalismo: EE.UU., Reino Unido... cuando en todo el mundo los intereses comerciales entran en una gran crisis.

Jorge Aniceto Molinari

Columnas
2021-02-22T10:28:00

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