El desafío es enorme. (Abordando eso gris, que parece la teoría)

Jorge Aniceto Molinari

26.07.2021

El desafío es enorme, creo que en la izquierda en general no hay consciencia de lo que está pasando y por lo general se pretende abordarlo con los viejos esquemas.

Se ha generado en el mundo la zona de libre comercio más grande en la historia de la humanidad, la encabeza China gobernada por el Partido Comunista.

Para el capitalismo con su nuevo centro en el mundo, es una posibilidad de rentabilidad que cada vez les es más esquiva, pero a la vez supone una política de inversiones y desarrollo que necesita ser controlada por las organizaciones de la sociedad para que ella sea beneficiosa al conjunto. Algo de lo que ha venido pasando en la interna de la economía de China y Vietnam, para tomar los ejemplos más paradigmáticos.

El desarrollo necesita entonces de un debate democrático que aún no se está dando para ensanchar la base social que se debe atender en todas sus necesidades esenciales.

En el mundo y en esta crisis acelerada por la pandemia, también están EE.UU., Europa y el Reino Unido, el dólar, el euro y la libra, que se han puesto de acuerdo para sobre la base de emisiones monetarias incentivar lo que tienen de aparato productivo, cediendo a conquistas de la sociedad pero a la vez volcando los costos sobre el resto del mundo.

Lo he escrito: esto es comparable a lo que pasó antes de la primera guerra mundial cuando la izquierda europea votó los créditos de guerra, nadie dice esta boca es mía.

La situación en este marco inevitablemente va a llegar ser insostenible.

Las burguesías y particularmente a los que desarrollan su producción altamente tecnificada en el sector agropecuario, - como acá en Uruguay - van a propender a que los países de esta zona se vinculen con la zona de libre comercio que encabeza China, por otro lado las burguesías industriales de estas naciones también van a pujar por salir de una encrucijada para la cual sin esta alternativa no tienen salida. Lo hemos presenciado cuando un industrial vende su industria a una cadena mayor - el espacio económico manda - o cuando un supermercadista vende su negocio a una cadena mayor y no solo local, en el mundo.

En la izquierda por ahora de esto no se habla, y todo lo que se demore en hacerlo luego habrá que recuperarlo, porque el camino es integrarse al debate y a las organizaciones de las asociaciones civiles y de gobierno, para que se incorporen al mismo.

Compañeros han apuntado a como se explota el trabajo en China, pero estamos hablando de una realidad social en pleno desarrollo, China salió de la zona de mayor explotación en el planeta, con hambrunas anuales, y la gente se adhiere al progreso.

Es capitalismo, como tal tiene límites y eso hay que debatirlo en la izquierda para proponer un programa que le permita a la predominancia del capitalismo morir en la mayor paz posible.

Nos ha tocado vivir una etapa en que inexorablemente la humanidad dará un salto en la construcción social de su economía o entrará en una tragedia irrecuperable. Están todas las condiciones para que se pueda dar ese salto, el problema es que hay una miopía  muy extendida producto del daño que causó a las ideas de izquierda la derrota de Lenin en 1924, pero si repasamos los textos de los maestros veremos como ellos ya intuían -no lo podían prever- el camino que la humanidad iba a tomar para dar el salto entre un sistema y otro.

¿Y con Brasil y su potencia industrial que pasa?

En Brasil por sus características siempre ha sorprendido, al no analizarse las vicisitudes de su economía,  Brizola de derecha termina en la izquierda, Lacerda de izquierda termina en la derecha.

El empresariado de San Pablo que combate a Lula como dirigente sindical luego lo apoya para propagandear la marca Brasil en el mundo, pero luego lo hace caer y ahora no sabe qué hacer.

Hoy Bolsonaro está en medio de una crisis muy profunda, que para un sector de la economía de Brasil ya se vislumbra como la necesidad de incorporarse al libre mercado mundial comandado entre otros por China, y para otros como la mera disputa de cargos en un gobierno que por ahora no tiene rumbo.

Si hacemos una "abstracción" equivocada la disyuntiva es entre democracia y dictadura, cuando lo que está en juego antes es el rumbo económico de Brasil, sin cuya solución la democracia no es posible.

Por ahora la izquierda posterga la discusión programática en aras a que es posible recuperar cargos,  y puede llegar a ser trágico, porque no importa -aunque si importa- quien lo haga, porque si Brasil se incorpora a la zona de libre comercio e impone sus condiciones - que la zona de libre comercio está en condiciones de aceptar- arrastra al conjunto del continente y pone ante EE.UU. ante una tremenda disyuntiva, incluso estos adalides de dictadura en América podrían llegar a hablar de democracia si conviniera para sus interese espúreos.

Lamentablemente no tengo noticias de que la izquierda esté analizando esto.

Al Fondo Monetario Internacional, aliado ahora circunstancial de los intereses de EE.UU. le convienen los sueños de Alberto y Cristina de un plan propio de desarrollo que les impide ver lo que pasa en el conjunto de la economía del mundo.

Una vez más la economía, base material de la sociedad, urge a la política, y esta por ahora reniega retomar los análisis que parecieron abrir caminos definitivos a inicios del siglo 20.-

Jorge Aniceto Molinari

Columnas
2021-07-26T11:06:00

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