Lynn Cruz
20.11.2021
Justicia Revolucionaria en Cuba: Animales violentos
Corre un rumor, y escribo en mi muro de Facebook. Jorge Luis Frías Armenteros, el burócrata que protagonizó mi parametración como actriz en 2018, ha sido removido de su cargo a uno menor. El nuevo promotor cultural de la Agencia Actuar, con una responsabilidad añadida, la de asesorar al Vice director, probablemente para ocupar el nuevo puesto de director que le han quitado a Frías Armenteros.
Pero es que Frías Armenteros cometió un delito de corrupción administrativa, contratar personas que no pertenecían legalmente a Actuar. Un delito de cuello blanco. Otro diría yo, pues en el mismo año 2018 violó mi contrato laboral para dar el más estricto cumplimiento de castigarme, censurarme, y para ser más exacta, borrarme del mapa, pues hay un filme que realicé bajo contrato con Actuar El señor del traje gris, de Carlos Alberto García, que, al parecer, continúa engavetado.
En la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en mis últimos trabajos pusieron mi nombre legal, de modo que no sea yo la que firma, ni filma.
Justicia Revolucionaria, me digo. Para muchos de los que por aquellos días de 2018 exclamaban tamaña injusticia. Injusticia que, por otro lado, no es ni casual, ni un hecho aislado. Por el contrario, es una práctica sostenida por un régimen que llegó al poder en 1959 y que, 63 años después persiste en el calificativo de Revolución. Claro Revolución con mayúscula, para los que entienden de sutilezas.
Desde abril, pero de 2017, con el operativo policial que padecimos para intentar mostrar el documental Nadie en una galería privada, enfrento la Justicia Revolucionaria (nótese que toda esa parte irá con mayúsculas en mi escrito). Y fue en este abril de 2021 que vi partir a mi padre Revolucionario, sin derecho a reclamar, por mala praxis médica.
Esta Revolución la hizo un abogado. Que ejerció su abogacía de manera Libre y Soberana. Puede que Fidel Castro haya sido el abogado más realizado de todo el planeta Tierra.
Congeló todo el sistema judicial de la isla en un instante, 1959. Fusilamientos hasta 1961, Justicia Revolucionaria. Fusilamientos de 1989, Justicia Revolucionaria. Fusilamientos de 2003, Justicia Revolucionaria.
Por estos días aconteció la protesta con el hashtag 15N en Cuba. Al parecer esta isla yace bajo un halo fatídico, el de las traiciones. Céspedes traicionó a Aguilera. Fidel Castro al Che Guevara, y Yunior García Aguilera a sus compañeros de Archipiélago al marcharse de Cuba sin comunicarlo, y en medio de las tensiones y detenciones ocurridas el 15N.
El gobierno español se hizo cargo de García Aguilera. Hace casi dos meses fue la Embajada de Polonia la que acogió al artista Hamlet Lavastida por su activismo en el Movimiento 27N.
Para evitar una Justicia ContraRevolucionaria debo agregar que reuní a García Aguilera y a Lavastida porque ambos casos, ya se puede afirmar que constituyen un nuevo patrón. Sacar de Cuba hacia la Comunidad Europea, a los rostros opositores más visibles. Arremeter contra ellos de forma tal que, como Galileo Galilei, ante la proximidad de la hoguera, no les quede más que la renuncia. Tanto García Aguilera como Lavastida, tienen algo valioso que perder además de sus vidas.
Soy como mi padre por oposición. Mi padre fue un hombre de fe. Su fe la depositó en un hombre, en mi caso, prefiero la abstracción de las ideas. De mi idea del arte que puede ser tan radical como una revolución. Irónicamente lo aprendí en la escuela Revolucionaria. Sin embargo, decidí tomar partido por García Aguilera. A pesar de que su discurso pretendía quedar bien con todos, y eso lo alejaba del artista, desde el 11 de julio entendí que la oposición en Cuba necesita liderazgo. Ha pasado el tiempo y de aquel levantamiento popular quedan evidencias, cientos de protestantes permanecen en las cárceles.
Cientos de procesos legales que no existen. Son realidad virtual como los disidentes. Fuegos artificiales ante la realidad de la Historia con mayúsculas, controlada aún por la sombra del líder. Por su sistema. Se creación más palpable. No hay evidencias incluso de que me hayan expulsado de Actuar, pues mi expediente laboral dice que estoy de viaje. En los procesos legales de los detenidos del 11J, no se escribe qué ocurrió el 11J. Los protagonistas de esos procesos legales, además de la Fiscalía General de la República son los jefes de los sectores policiales. Ellos se encargan de narrar la bruma.
Cientos de protestantes incluidos niños. O sea, niños que se enfrentan al sistema judicial de 1959. Niños que parecen haber atacado la bastilla en vez de haber salido a las calles cubanas. Niños que podrían ser ajusticiados. Algunos junto a sus padres, otros como fue el caso de Reniel Rodríguez, un niño- adolescente de quince años que salió completamente solo vestido de blanco con una flor en la mano, por las calles de Cárdenas. Cárdenas, el municipio donde estalló la crisis sanitaria. Cárdenas- Matanzas, la provincia donde primero aconteció el horror. Un niño muy especial, que supo cómo narrar su historia para que los Frías Armenteros no puedan salvar sus pellejos escudados en la Justicia Revolucionaria.
Reinel Rodríguez fue conducido a un reformatorio del Ministerio del Interior. Su madre ha sido notablemente intimidada. El cabello de Reniel fue rapado. Lo sacaron de su aula delante de sus compañeros como en los años setenta le hicieron al escritor exiliado Néstor Díaz de Villegas, para anunciar que era la papa podrida de su aula. Papa podrida de dieciocho años que padeció cinco años de cárcel de conciencia. Adolescencia jodida por la Justicia Revolucionaria.
La televisión cubana multiplica los Fideles. Desde los márgenes se multiplican los burócratas, fiscales, jefes de sectores, que escudan sus corrupciones dentro del Sistema Judicial Revolucionario, donde lo único que no es permitido es querer cambiarlo.
No sé por qué todas estas imágenes se agolpan en mi cabeza. Ni por qué extraña razón la noticia de Frías Armenteros llegó al mismo tiempo que la de ese niño matancero.
Reinel Rodríguez representa el futuro. Frías Armenteros simboliza la decadencia de un sistema que pugna por sobrevivir en tiempos de Internet. Una política de violencia sostenida que sale a la luz en la era tecnológica.
La Revolución Cubana reúne un poco de sus antecesoras. Indiscutiblemente es hermana de la extingue Socialista de Octubre. Pero como toda especificidad, tal vez aquí lo difícil sea denunciar desde la isla caribeña del son, tabaco y ron. Desde su proximidad al imperialismo estadounidense. Es difícil cuando hay otros imperios que dominan el mercado dentro de la isla.
Más allá del son, tabaco y ron, está también el mercado del arte. De ahí también el interés en el comportamiento de los artistas. ¿Cómo convencer cuando todos deben parecen felices? ¿Denunciar cuando como pobres deberíamos estar conformes?
Las grandes potencias nos usan desde la condescendencia. Imagino que debe ser utópico comercializar y vacacionar en una isla pobre, pero donde, al menos en apariencia, no hay animales violentos.
Libertad para los cientos de detenidos en Cuba por protestar de manera indirecta contra todo tipo de imperialismo. El régimen cubano no está solo. Su pueblo sí.
Lynn Cruz nació en La Habana en 1977. Licenciada en Pedagogía en la Universidad de Matanzas (2000). Graduada de la Escuela Profesional de Actores (2005). Es actriz, escritora, dramaturga, y productora. Está censurada como actriz desde 2018.
Como intérprete se destacan: Corazón Azul (próxima a estrenarse) ¿Eres Tú Papá? (UK 2018), El Niño (Venezuela 2015), Finales (Ecuador 2015), Larga Distancia (2010). Como dramaturga versionó textos y escribió la obra "Los Enemigos del Pueblo" (2017). Escribe para revistas y medios digitales como Hypermedia, Rialta y Havana Times. Su novela "Terminal" obtuvo Mención en el Premio Novelas de Gavetas Franz Kafka (2018). Fue premiada por el Fondo para productores de impacto documental que otorga Perspective Fund y Doc Society (2020), con el que realiza su primer documental "Desaparecida".
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias