Misión: Imposible - Nación Secreta, de Christopher McQuarrie
Mathías Dávalos
04.08.2015
Dirección: Christopher McQuarrie. Guion: Christopher McQuarrie y Drew Pierce. Fotografía: Robert Elswit. Montaje: Eddie Hamilton. Elenco: Tom Cruise, Simon Pegg, Jeremy Renner, Ving Rhames, Rebecca Ferguson, Alec Baldwin, Sean Harris. 131 minutos. 2015.

La saga de películas Misión: Imposible, basada en la serie de televisión homónima emitida de 1966 a 1973, comenzó en 1996 bajo la dirección de Brian De Palma y con la producción y actuación central de Tom Cruise. Esta quinta entrega, Nación Secreta, reivindica a los clásicos géneros de acción y de aventura, además de sumarse en la lista de destacadas películas en la dilatada carrera del actor de 53 años.
¿Es que en 2015 alguien puede desestimar las condiciones de Cruise como actor? Aplicado y versátil en varios géneros, ha trabajado con los más respetables cineastas de Estados Unidos en las últimas décadas. Kubrick, Scorsese, Coppola, Spielberg, De Palma, Stone, Mann, Pollack, Levinson, Thomas Anderson. Para algunos existen dudas que intentan justificar por simpatías personales sobre la vida privada del actor (la antipatía que despierta su militancia por la religión de la Cienciología, por ejemplo). Los prejuicios siempre son pésimos consejeros. Si persisten las sospechas sobre el trabajo de Cruise, al menos descartarlas en el paso del actor por el género de acción —memorable en Colateral (Michael Mann, 2004); vigente en Al filo del mañana (Doug Liman, 2014)—. Nación Secreta es una oportunidad de disfrutar de dos horas de acción, aventuras y de una carismática performance.
Misión: Imposible es una saga que gira en torno a Tom Cruise. Ni siquiera lo hace sobre Ethan Hunt, el agente de la Fuerza de Misiones Especiales interpretado que todo lo puede. Invencible, inmortal, inoxidable, canchero, lobo solitario. Es Cruise como héroe de acción, heredero directo de Cary Grant bajo la dirección de Alfred Hitchcock, de Harrison Ford en la saga Indiana Jones de Steven Spielberg (1981-2008) y del mejor Bruce Willis en Duro de matar (John McTiernan, 1988). Son casos atípicos, en los que el magnetismo que un actor transmite se enlaza con el talento del director detrás de cámara.
Como productor de la saga, Cruise ha escogido previamente a cuatro directores de diversos perfiles. No se equivocó con ninguno, ya que todos dejaron aportes positivos. En 1996, Brian De Palma apostó con énfasis al uso de contrastes entre sonidos y silencios para el suspense (guiños a su película Blow Out, 1981); en 2000, John Woo rindió explícito tributo a Notorious (Alfred Hitchcock, 1946); en 2006, J.J. Abrams, quien disfrutaba del éxito descomunal de su serie Lost, sumó más acción, recordó a James Cameron y a Steven Spielberg, y además contó con Philip Seymour Hoffman como villano; y en 2011, Brad Bird, distinguido por su dirección en películas animadas de los estudios Pixar como Los Invencibles (2004) y Ratatouille (2007), dejó en claro que estaba a la altura de dirigir un blockbuster que además de subir el listón reformuló la saga y destacó la presencia de la comedia con los actores Jeremy Renner y Simon Pegg acompañando a Cruise.
Christopher McQuarrie, director y guionista de esta quinta película, trabajó previamente con Cruise en la discreta Jack Reacher (2012), que por sus repetitivos guiños al "realismo" de la saga de Jason Bourne (2002-2012), por su parte heredera de Misión, no la terminó salvando ni siquiera el carisma del actor. McQuarrie se destacó en Hollywood como guionista de Los sospechosos de siempre (1995) y ha colaborado con Cruise en los guiones de películas como Valkyria (2008) y Al filo del mañana.
Pero llegó una nueva oportunidad para esta sociedad Cruise-McQuarrie, y la cosa salió. Porque Cruise como actor de acción se ha destacado en el suspenso y thriller en un drama como Colateral, pero si se toma a la acción más dirigida hacia la aventura y la parodia, Cruise nunca brilla más que como el agente Ethan Hunt.

Nación Secreta inicia con una escena tan extravagante como perfecta para ejemplificar la parodia al género desde el mismo género, el factor over the top en el que un actor veterano y canchero intentará una proeza. Y ahí está Hunt, el agente de la Fuerza de Misiones Imposibles (FMI) que en Bielorrusia camina sobre el ala de un avión militar en proceso de despegue, se agarra fuerte de la puerta de la nave que ya levantó vuelo y así estará durante algunos minutos. Tensión y humor en una escena que expone y anticipa dos cosas: la primera, que el cine de acción clásico está más vivo que nunca; la segunda, que la saga Misión le pasa el trapo tranquilamente a varias recientes de superhéroes, con millones de dólares dilapidados en efectos digitales y de animación. En el caso de las escenas de trucos y acrobacias de Hunt, hay que recordar que Cruise siempre ha intentado evitar a los dobles de riesgo. Es parte de la receta. En esta saga una escena de acción con peleas, explosiones y persecuciones prioriza a su personaje central, y no al cotillón de explosiones, demoliciones y colores de los efectos de tipo CGI dedicados a ampliar el entorno de los combates de los recientes films de superhéroes. La mejor manera de apreciar esta diferencia es ver qué nos muestra la cámara cuando Hunt está en plena acción, sea en este film en un avión, bajo el agua, en la ópera de Viena (ejemplar homenaje de McQuarrie y del director de fotografía Robert Elswit a El hombre que sabía demasiado, de Alfred Hitchcock, 1956) o en una persecución de motos que recuerda a las de autos de Bullit (Peter Yates, 1968).
En Nación Secreta, la CIA estadounidense ordena desmantelar la FMI por diferencias internas y económicas. Aquí se presenta al resto del elenco: el hacker Benji (Simon Pegg) y los agentes William Brandt (Jeremy Renner) y el veterano Luther (Ving Rhames), este último presente desde la primera película. Alan Hunley es el jefe de la CIA, quien va por el intrépido líder Hunt. Hunley es interpretado por Alec Baldwin, quien se hace amo y señor de varias escenas apenas con su presencia y con algunas breves líneas del guion.
Tanto Hunley como Hunt tienen algo en común: la obsesión. El primero intenta atrapar al segundo, y el agente del FMI busca por su parte detener al Sindicato, una organización de espías y mercenarios formada por el MI6 inglés para eliminar a sus enemigos en todo el mundo. Pero esta organización de criminales, liderada por el lacónico Solomon Lane (Sean Harris), tiene otras ideas más independientes y terroristas.
Comienza la aventura. Locaciones: Minsk, Viena, Casablanca, La Habana, Londres. En el caso de la capital de Cuba, un ejemplo evidente de este conflicto de obsesiones entre Hunley y Hunt. Juego del gato y el ratón. Juego de ficción y realidad. Un grupo de militares enviados por Hunley llega al hotel donde se espera sorprender a Hunt. Entran en la humilde habitación y la escena se resuelve con un efecto que nos lleva a pensar en la realidad, en un tal Joaquín "Chapo" Guzmán.
Otra clave de Nación Secreta es el desarrollo de la relación entre Hunt y la espía Ilsa Faust, interpretada por Rebecca Ferguson. La actriz sueca no solo es una cara y físico bonitos, sino que cuenta con temperamento, además del humor necesario de las mujeres de la saga, alejadas del estereotipo de las "mujeres Bond", condenadas en su condición de acompañantes. Ilsa actúa como móvil para la misión de Hunt: lo reta con su ingenio y energía. Mención especial para ella en la escena de la ópera de Viena, con ese largo vestido subiendo escaleras, bajando por sogas y además peleando. Son tacones lejanos los de esa mujer fatal.
Nación Secreta es una película para disfrutar. Entretenimiento puro, autorreferencial, desfachatado pero sincero. "Si querés drama, andá a la ópera", destaca una línea del guion de McQuarrie y Pierce. Otra línea más trascendente define a Ethan Hunt como "la manifestación viva del destino". Dejen todo en las manos del valiente Tom Cruise, quien como actor y productor le ha dado al cine una de las sagas de acción más atractivas y provocadoras de las últimas décadas. Tócala de nuevo, Lalo Schifrin, que la canción sigue siendo la misma.
Fotos: Paramount Pictures
Mathías Dávalos
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