¿Adiós a las focas? Esteban Valenti
20.04.2026
Una de las exigencias más importantes para los políticos es captar los cambios en las sociedades, me refiero a los cambios culturales en especial, porque allí se asientan los cambios políticos y naturalmente también electorales. No aparecen en el último envión, no son el resultado de las campañas publicitarias, son un proceso que hay que saber distinguir. En particular por la izquierda.
Parece una trágica ironía que de la batalla cultural hablen desde hace mucho tiempo, más los blancos, la derecha que la izquierda. Culturalmente, ideológicamente es una creación nuestra, y con Gramsci tuvo nombre y apellido, pero existió desde la Enciclopedia, con la Revolución Francesa. Y antes también pero no definía solamente las posiciones políticas de los cambios revolucionarios o populares, era más amplia y con una fuerte componente religiosa.
En el Uruguay se han producido cambios importantes y se están produciendo cambios muy radicales, que no solo cuestionan el próximo resultado electoral del 2029 y el 2030, incluyendo el gobierno nacional, la intendencia de Montevideo, que nosotros creemos que la tenemos atada a la pata de nuestros sillones. Y naturalmente las restantes intendencias.
El concepto de las focas, que no solo refiere a los que durante cierto tiempo aplaudieron todo lo que venía de la izquierda e incluso cosas reprobables del Frente Amplio - no hace falta recordarlas, es triste - y es un animalito que también existe en el entorno de los otros partidos, en particular blancos y colorados.
Hay focas blancas y coloradas, de acero, que son capaces de soportar delitos, estafas cometidas por sus gobernantes contra el Estado, contra sus propios bolsillos e incluso en el caso de los blancos transformar la ilegalidad, la inmoralidad en parte inseparable de su forma de gobernar, aunque naturalmente hay blancos diferentes. Y las focas coloradas conviven y aplauden a dirigentes de su partido que lo están destruyendo todos los días un poco más. Precisamente en su base cultural e ideológica.
Hay que saber valorar las encuestas aunque no nos gusten, especialmente cuando no nos gustan.
Últimamente las encuestas sobre el gobierno nacional y en especial sobre la Intendencia de Montevideo son realmente alarmantes. Y lo peor de todo es que se corresponden con lo que uno siente en la calle, en los contactos sociales e incluso políticos. Lo más grave para la izquierda son las opiniones dentro de los votantes del Frente Amplio, incluso entre un círculo más estrecho, lo que inexorablemente influye en el estado de ánimo de todos. De lo contrario seríamos robots.
Varios dirigentes se han interrogado sobre un desequilibrio que nunca había sido tan grave y evidente, entre los que lo que hace el gobierno y nuestra fuerza política a diversos niveles y el impacto en la opinión pública. Hay algunos dirigentes muy capaces que logran evitar el choque directo con esta contradicción en la entrevistas de prensa. Pero eso no resuelve el problema.
Hay un grupo que habla y critica a la comunicación a todos los niveles. Esto implicaría que los problemas están en todos los niveles, gubernamentales, parlamentarios, políticos partidarios. Todos. Pero es ridículo reducirlo todo a la comunicación.
Otros muestran sensibilidad sobre los reclamos de la gente, a veces muy confusos, pero al menos tienen la sensibilidad de entender que el descontento, la falta de aplausos, el repliegue de las focas no es una ilusión, una casualidad, un fenómeno mundial y complejo. Que es la mejor manera de lavarse manos y pies.
En realidad, tratándose de un tema eminentemente político y cultural (lo vamos a analizar) e incluso ideológico, las respuestas a las muchas preguntas deben ser políticas y no solo comunicacionales y debe considerar que a nuestros adversarios y enemigos (muchas veces nos tratan todos los días como enemigos) les va algo mejor que nosotros en la batalla cultural, lo que no quiere decir que ellos capitalizan nuestros defectos mecánicamente.
Si la sociedad la política se desprestigia, si las instituciones se desprestigian, si las informaciones desde el poder o los poderes no surten ningún efecto, es un retroceso democrático importante. Y eso siempre es una derrota de la izquierda.
¿En que interviene la ideología? Este artículo podría haber tenido otro título mucho más terrestre y vegetal: "Mil pesos de aumento de jubilación y el morrón a 220 pesos" Es la síntesis de lo que me dijo una votante del Frente Amplio, una más, que me abordó: 1.000 pesos de la jubilación para mi marido y el precio del morrón a 220 el kilo"
Yo a esas opiniones le brindo mucha atención, tienen que ver con algunas de nuestras conquistas y de avances de la política económica, como la baja inflación. Pero también averiguo y sé que el precio del morrón es de 150-160 pesos si es de buena calidad. Lo que hace más complejo el problema, no se trata de elegir dónde comprar, sino de que el inconformismo es muy profundo y entreverado.
Contra esa realidad recogida en Pocitos nuevo, se podría decir que la ideología no tiene nada que ver. Craso error. La ideología, la batalla por las ideas y su relación con la realidad, con los hechos tiene que ver con todo.
La larga lista de avances y de resultados contenidos en el discurso del Presidente Orsi son absolutamente ciertos, no hay una sola exageración o una falsedad, o los datos que brindó el Ministro del Interior en la pobrísima interpelación del senador Pedro Bordaberry, son también serios e importantes. Las respuestas de parte de los senadores de la oposición fueron realmente paupérrimas. Y por decir estas cosas no me siento para nada una antigua foca.
Lo anterior hace todo más complejo. Las encuestas siguen allí, incomodas y con su tendencia. ¿Qué sucede?
Dos cosas diferentes. Las focas no desaparecieron, pero cambiaron, nadan más profundo y más veloces, porque quieren más mucho más a todos los niveles. Incluso las focas que se compraron autos, autos eléctricos como en ningún país de América Latina y a precios altísimos. ¿Y?
La gente, de abajo, del medio y de arriba (no tan arriba, esos son inconformistas) quiere más y y mejor. No es solo cantidad, sino calidad. Y en una parte importante nosotros tenemos la culpa. En tres gobiernos del FA en la campaña electoral promovimos esos cambios, a veces confusos, pero que tienen que ver con cambios culturales en el consumo, en la actitud de vida de las personas en las diversas generaciones.
La gente quiere más seguridad y rápido. Eso no se va a producir, pero asolo dándole cifras y peleando con estadísticas, verdaderas sin duda, no lo resolvemos, necesitamos una respuesta a la actualidad, al futuro inmediato y a largo plazo. Para eso hay que construir además del Plan Nacional de Seguridad una política de comunicación y un discurso estratégico bien articulado. Sabiendo que los medios, los grandes medios están en contra nuestra. No todos por igual.
Y que nuestros opositores no se moverán un milímetro para aportar algo a la seguridad de todos los uruguayos, por eso la intervención del senador Carlos Camy resaltó de esa manera y debo decir que también la del Senador Zubía, en particular sobre los juicios abreviados. La mayoría de los blancos y colorados no cambiarán anque se lo pidamos en japonés antiguo.
Un discurso de izquierda sobre la seguridad, no puede volver al esquema de qué si mejoran los indicadores sociales, disminuyen los delitos. No sucedió y no va a suceder. Pero sin una estrategia integral que incluya las políticas sociales estructurales, no ganaremos la batalla por la seguridad.
Estrategia, prevención en el territorio, inteligencia bien orientada hacia la cúspide de la pirámide de las bandas y sus alrededores...aumento de los efectivos destinados al trabajo de campo, coordinación con las otras fuerzas del Estado, un cambio en la situación carcelaria, cárceles de máxima seguridad (en marcha), y tecnología por los cuatro costados. Y una batalla feroz entre los lazos indiscutibles entre los narcos y sectores del estado, del poder político y económico.
No olvidemos un elemento fundamental, así como la inseguridad es un factor producido por seres humanos con recursos cada día más potentes, la seguridad es exactamente lo mismo, depende de la cantidad, de la capacidad de los cuadros del Estado a todos los niveles y de las leyes, los procedimientos judiciales y los medios técnicos que les proporcionemos. Y que la cabeza del Estado, en ningún momento conviva y sea cómplice del delito, como lo ha sido.
A nivel de las necesidades materiales, es más que obvio que la gente, la que nos interesa expresándose en las encuestas o en las conversaciones, quiere cambios más profundos y veloces. ¡Quiere redistribución!
No solo en forma monetaria, aunque los salarios, las jubilaciones, los ingresos de pequeños y medianos empresarios, de profesionales es fundamental, siempre referidas a los precios, por eso importan las recientes declaraciones del Ministro Gabriel Oddone. Pero también importa mucho la calidad de los servicios, de la salud, de la educación, de la cultura, del transporte, de la movilidad, de todo lo que brinda el Estado. Y la calidad de la relación entre los ciudadanos a todos los niveles y el Estado. Que en algunos lugares sigue siendo borbónica, en la época de la IA.
Obviamente que esto es una síntesis, pero si no somos capaces de ir en los cambios más profundos y más veloces y de transmitirle a la gente, la información adecuada, con la creatividad y la rigurosidad necesaria y construimos entre muchos, a nivel del gobierno y del Frente Amplio un relato, una proyecto - como quieran llamarlo - algo coherente y siempre sometido a la crítica, que despierte entusiasmo o al menos expectativa, las encuestas y mucho peor aún el estado de ánimo de la mayoría de los uruguayos seguirá por este camino.
Y se puede cambiar, perfectamente, depende de nosotros, porque la oposición hará todo lo posible por impedirlo y por disparar con todas sus armas. Y cada tanto hablará del "espíritu constructivo"
Y las focas seguirán nadando tan tranquilas, más hondo y más veloces.
Una última cosa, las focas a la antigua, no volverán.
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)