¿Cómo serán las próximas elecciones en Uruguay? Rúben H. Díaz

19.10.2026

Hasta que no se realicen las elecciones en Brasil y Estados Unidos, es muy difícil observar como evolucionara la sociedad global. Los dos procesos no parecen definidos. El de Brasil culminara el próximo domingo. El de Estados Unidos pocos días después.

Lo que podemos hacer es un análisis de las posibilidades electorales en Uruguay para dentro de dos años sin tener la coyuntura internacional. El siglo XXI produjo un fuerte cambio en materia electoral a través de dos situaciones muy concretas: la preminencia del Frente Amplio que gano cuatro elecciones en cinco, y la perdida de vigencia del Partido Colorado, que fue durante ciento setenta años la mayor fuera política del país.

El frente es una coalición con característica también de Partido. Conviven las dos cosas a la vez. Lo que demuestran las cinco confrontaciones electorales del siglo XXI es que blancos y colorados, con sus solas presencias, no pudieron ganarle al Frente. Sin otra fuerza política, no fueron capaces de hacerlo. Hay gente que no apoya el sistema, que resisten a los partidos políticos, y solo votan a través de un lema fuera de la estructura tradicional. Eso son los hechos. Se les gano una sola vez con esa circunstancia. En la próxima elección, eso no se va a dar. Es evidente que la opción Manini está agotada. Es difícil suponer que Cabildo Abierto va a tener presencia parlamentaria luego de la próxima elección.

El Frente Amplio, durante su historia, convivió con liderazgos muy fuertes que de alguna forma unieron grupos o partidos de diferentes tendencias. Al principio, durante décadas, antes y después de la dictadura fue Seregni. Le sucedieron tres figuras con gran carácter, Vázquez, Mujica y Astori.

En la última elección no existió una corriente electoral fuera de los partidos tradicionales que aglutinara una fuerza importante, como fue Cabildo Abierto, y el Frente se mantuvo con el liderazgo de Mujica. Entonces volvió al poder al Frente Amplio.

El otro tema que gravito, fue el error del Partido Nacional en la elección de la candidatura a la Vice Presidencia. Que en vez de sumar disperso la opinión. Agravio a un sector de su propia grey y consolido el voto frenteamplista.

Durante todo ese período el Partido Nacional mostro una presencia muy sólida, muy estable. Estuvo entre el treinta y treinta y tres por ciento. Es más, no supero en cuatro elecciones la votación de Larrañaga en el 99, del 34 por ciento.

El Partido Colorado en las cuatro elecciones estuvo entre el 17 y 10 por ciento. Paso a ser una fuerza testimonial. Le sustituyo en lo electoral el Frente Amplio, que tiene su principal votación en los sitios donde eran justamente de los colorados, Montevideo y Canelones. Como partido de gobierno, fue el Partido Nacional el que supo en nuevas generaciones incorporar figuras con capacidad por su formación académica. El Partido Nacional es, por lejos, la fuerza más importante en materia de cuadros para gestionar una acción de gobierno sólida. Eso era antes también de los colorados.

La próxima elección tendrá una novedad. El peso de una figura que concita, por méritos propios y errores ajenos un gran liderazgo, Lacalle Pou. El desafió de este liderazgo es ver si puede gestionar un crecimiento electoral de su propia fuerza política que le permita llegar a la Presidencia.

El Frente Amplio, en cambio, tendrá otro desafió, ganar una elección sin un liderazgo aglutinante. Por primera vez en su historia.

La elección se decidirá, como siempre, a favor de quien administre mejor fortalezas y debilidades. Para que Lacalle Pou llegue a la presidencia, necesita que el Partido Nacional este en el 35 por ciento o cerca de eso en la primera vuelta, y que el Partido Colorado este cerca de su máxima votación en este siglo que fue del 17 por ciento. Vamos a ver como se organiza para enfrentar ese desafío. Si en un solo lema o con lemas separados. Con un solo lema, corre el riesgo de que el Partido Colorado se divida. Que los colorados que votan al Frente en la segunda vuelta lo hagan en la primera. La palabra la tiene Lacalle Pou, que en todas las alternativas necesita de una presencia electoral del Partido Independiente de entre un tres y un cuatro por ciento. Si Lacalle Pou va a la elección con un solo lema, está demostrando que tiene plena confianza en la posibilidad de captar a través de su figura sectores de opinión que le apoyen por encima de su propio partido. También representa una posición que deja muy débil al Partido Colorado.

El Frente Amplio depende para ganar que mejore la gestión de este gobierno. Es evidente que está tratando de hacerlo. Tiene que aparecer el Presidente en los medios más firme. También mostrar resultados. El gran talón de Aquiles es la política internacional. Donde el Uruguay necesita una cercanía con Estados Unidos. Eso gestionaron con gran acierto sus fuertes liderazgos. Manejando una opinión en contra de la mayoría de los frenteamplistas. Esos liderazgos no están. Tienen que encontrar un Ministro de Relaciones que entienda la situación. El actual titular logra todo lo que no les conviene. Deja mal a esa colectividad con Estados Unidos y con los propios frenteamplistas. Lo hace perder por los dos lados. Las candidaturas que prevalezcan serán fundamentales. Vamos a ver si van a elegir nuevas figuras o recurren a las lógicas y conocidas. Todo eso va a ser muy importante.

Lo que está claro, desde ya, es que la próxima elección será muy disputada. Que las diferencias serás mínimas, lo son en estos momentos en todos los procesos electorales. Para saber como va a influir el mundo y la región en la próxima elección en el Uruguay, vuelvo al principio, es necesario esperar a ver qué ocurre en Brasil el próximo domingo y en Estados Unidos unos días después.

 

Rúben H. Díaz

 

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2026-10-19T08:39:00

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