¡Cuanto daño para nada! Cuba y los hermanos Castro. Rúben H. Díaz

18.01.2026

Junto con Uruguay, Cuba en la década de los cincuenta, era el país que tenía los mejores indicadores sociales y económicos de Latinoamérica. Allí irrumpió la revolución de Fidel Castro y los peludos. El primero de enero de 1959 tomaron La Habana y asumieron el gobierno del país.

Desde entonces han estado en el poder subvencionados primero por la Unión Soviética, otro proyecto fallido. En estos últimos tiempos fue la Venezuela Chavista.

La influencia de Cuba en la política mundial fue importantísima. El comunismo soviético estaba agotado cuando termino la segunda guerra mundial y murió Stalin. Nikita, y todo el grupo que había estado junto al dictador, comprendieron que era imposible permanecer con un sistema que no funcionaba. El propio Nikita era un veterano que había cumplido un papel terrible encabezando la represión en el Stalingrado cercado por las fuerzas Nazis.

Beria, el jefe de la policía secreta, cometió el error de señalar a todo el grupo de los principales dirigentes de entonces, que él tenía documentos y pruebas que los condenaba. Se unieron todos contra él. Nikita, que no contaba con apoyo en el ejército y los servicios secretos termino en el poder. Lo designaron para organizar las exequias de Stalin, pensando que era una función decorativa, y gano una visibilidad que hizo imparable su camino a la Secretaria General del Partido comunista de la URSS.

Lo primero que hizo fue autocrítica y condeno al stalinismo. Aún habiendo sido él personalmente un actor destacado en esa tragedia.  Cinco años después irrumpe Castro en Cuba y da un nuevo impulso al marxismo. Sobre la situación del régimen soviético en los cincuenta, me parece que hay dos libros muy ilustrativos, sin perjuicios de que puedan existir otros. García Márquez y Plinio Apuleyo visitaron por entonces la Alemania Oriental, y a su manera, cada uno, cuenta esa realidad. Libros poco leídos, pero importantes para valorar en forma adecuada, como el mundo comunista agonizaba mientras el capitalismo genera portentosos progresos en Europa que influían en forma significativa en la calidad de vida de los países democráticos.

En ese mundo, eufórico por la victoria de la segunda guerra mundial, preocupado por la irrupción de las armas atómicas, aparece un histriónico y extrovertido Fidel Castro. Apenas a los tres años, 1962, provoca una crisis que casi termina con el mundo. La crisis de los misiles.

¡Qué cosa tan extraña somos los seres humanos!. Capaces de autodestruirnos pero también, con reflejos suficientes para sobrevivir en momentos límites. Eso lo demostró la crisis de los misiles. Quienes tenían el poder real, apostaron por la vida. Dos momentos decisivos, cuando ambos lados estuvieron sujetos a presiones muy fuertes. Nikita no acepta perforar el bloqueo norteamericano a Cuba.  Kennedy no toma represalias en el momento que derriban un avión americano en cielo cubano. Fue formidable la reacción de Kennedy, en medio de aquella situación, cuando le dijeron que habían abatido un avión de Estados Unidos, tomo la actitud menos lógica y predecible, no hacer nada. Ambos supieron darse tiempo para buscar soluciones. Fueron un ejemplo que en estos tiempos tienen que recordarse con admiración y agradecimiento.

Esta situación límite tiene distintas consecuencias. La primera, en forma fáctica o expresa, eso tal vez no se sabrá con exactitud, el gobierno Soviético nunca más dio participación a Fidel Castro para poder para influir en aspectos decisivos en materia de seguridad. La dirigencia de la URSS demostró humanidad y profesionalidad.  

Desde entonces, y uno lo ve incluso en la acción del tres de enero en Caracas, la vanguardia de la tecnología militar la tuvo Estados Unidos. Siempre fue así, pero en aquel momento fue público el concepto. Y por otro lado es evidente que la Unión Soviética tenía los medios para provocar el exterminio de la especie. Sobre estos pilares hemos sobrevivido desde entonces. Dependemos de la capacidad de los liderazgos.

Esa crisis tuvo consecuencias en Cuba. Porque Fidel Castro recibió el mensaje y lo acepto. De allí la ruptura con el Che. Quien salió de la isla y empezó a crear situaciones de violencia primero en África y luego en América del Sur. Ambos, sin embargo, promueven buscar el poder desde la acción armada lo que pone en jaque a los sistemas democráticos del continente. Generan una consecuencia por demás conocida, la reacción armada que la enfrenta y se producen golpes de Estado en varios países de América Latina.

El papel fundamental de la Cuba castrista, su gran logro, es recrear una utopía que permitió prolongar su existencia hasta nuestros días. Y también la de la URSS hasta 1989, cuando cae el muro de Berlín.

La tragedia que esto ha significado para la humanidad es inmensa. Ahora importa terminar cuanto antes los restos de esta falacia. Si hay libertad, propiedad y capitalismo nos acercamos a la felicidad, una situación a la que nunca llegamos porque no existe la perfección y la tierra prometida. Nuestras inquietudes deben, me parece, orientarnos a entender que nuestra peripecia y existencia está vinculada a la naturaleza en su conjunto. Lo lógico es prepararnos para los nuevos desafíos, que ya están golpeando nuestras puertas. Esto es procurar sobrevivir en el sistema solar e incluso trascenderlo.

Comprender que no somos una excepción en el universo. Ver como podemos hacer para seguir presentes cuando llegue el momento no lejano de interactuar con otros seres diferentes.

Castro y el sistema soviético son historia. Solo dieron lugar a regímenes fallidos. Es tiempo de pasar la página. Cuba agoniza sin pena ni gloria. Pretendió dar cátedra y termino en el más absoluto fracaso.

 

Rúben H. Díaz

Columnistas
2026-01-18T18:34:00

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