"El funcionario existe para la función y no la función para el funcionario", Constitución de la Rep. Marcelo Marchese
01.06.2026
Ser funcionario público genera ciertos derechos y obligaciones. Nosotros, los privados, podemos hacer todo lo que no esté prohibido por la ley, un funcionario público sólo puede hacer lo que esté expresamente establecido por la ley. El deterioro del rol del funcionario público es una de las causas del enorme desprestigio de nuestro sistema político.
Un presidente de la República debe no sólo ser honesto, sino también parecerlo. Cuanto más importante es el cargo a ocupar, mayor debe ser el ejemplo a dar, pues está representando a todo el Estado. Es por ello que, como dice la ley, no puede aceptar regalos por parte de grupos que luego pueden ser favorecidos. Es sencillo: para que la cosa funcione, el ciudadano debe respetar ciertas reglas y pagar impuestos, pero si ve que arriba están para la joda, todo se va al diablo.
La imagen del presidente hace a la función del Estado, por eso Confucio decía que "la virtud del gobernante es como el viento; la del pueblo, como la hierba. Cuando el viento sopla, la hierba se inclina"
Tenemos ante nosotros una violación de la ley y una convergencia de indicios que deberían conducir a una investigación que, sospechamos, no ocurrirá, por lo que la imagen del sistema político seguirá en caída libre, cosa que involucra a la oposición que no querrá pisar el acelerador a fondo por aquello de "cuidame, cuidate"
Veamos la suma de hechos llamativos:
1- A ocho días de asumir, Orsi entrega a un concesionario de Hyundai una camioneta Hyundai y recibe otra de alta gama, y al momento del pago, obtiene un descuento de un 30%. Como el margen del concesionario nunca es de un 30%, debemos concluir que actuó por interpósita persona, que sería Fidocar, el importador de Hyundai. Al parecer, Orsi no se preguntaría por qué le hicieron ese descuento extraordinario.
2- Fidocar participa constantemente en licitaciones al Estado, pues Hyundai tiene todo tipo de vehículos de los que precisa el Estado. O gana licitaciones a nivel nacional o departamental, o se le compra de forma directa cuando la licitación ha quedado desierta, como ocurrió el 13 de marzo pasado.
3- Fidocar le brinda gratuitamente a Orsi el vehículo para la ceremonia de asunción de mando, lo que implica continuidad en el trato.
4- El prosecretario de presidencia argumenta que Orsi no violó la ley pues cuando aceptó el descuento, 25000 dólares, no había asumido el cargo, y el presidente del FA dice que no le importa cómo Orsi compró la camioneta.
5- Orsi dice que allí donde ve un descuento, se tira de cabeza, y le hace una guiñada al periodista.
6- Quien, bajo gobierno frentista, fuera gerenta general de ALUR, y en el 2018, de DUCSA, hoy es CEO de Fidocar, lo que implica ser la máxima autoridad ejecutiva de esa empresa.
El subterfugio del prosecretario se basa en la creencia de que la gente es imbécil, pues si Fidocar le regala 25000 dólares a quien asumirá la presidencia en ocho días, y le provee del auto para la ceremonia, espera recibir una ventaja, ya que "business is business" y los regalos empresariales son una inversión para solidificar vínculos con el cliente.
La respuesta de Orsi sobre los descuentos implica que no entiende las obligaciones de su función. No entiende que si le ofrece un descuento quien ya es proveedor del Estado, tiene que rechazarlo de cabeza por ser el principal representante del Estado. La viveza criolla debe dejarla a los Fidocar de este mundo, lo suyo debe ser la austeridad republicana.
No es ilegal que alguien tenga importantes cargos en el Estado y que luego sea la primer autoridad de una importante empresa. Eso viene sucediendo hace rato, ya que las transnacionales tienen permitido contratar a eminentes ex funcionarios que traen a la transnacional su metié y sus vínculos. A esto se le llama "las puertas giratorias". El lector puede enarcar las cejas ante esto, pero esto, es el sistema.
ANTE EL ABISMO
Todo el País sabe que el presidente actuó mal. De hecho, casi nadie salió a defenderlo, pues defender esto es un quemo. Quienes, dominados por el fanatismo partidario, lo defienden, lo hacen diciendo que el gobierno anterior también hacía estas cosas, un recurso retórico por el cual se está asumiendo que el defendido obró mal.
Habría que hincarle el diente a este fanatismo que lleva a que si uno es oposición, critica en el gobierno todo aquello que aplaudió cuando fue gobierno. Es algo tan ridículo como evidente, y si esto no sucediera, el sistema no funcionaría. Creo que este fanatismo es resultado de una infinita pobreza espiritual. Cuando uno está vacío íntimamente, se aferra a una mitología, que puede ser religiosa o partidaria, aunque la mitología partidaria es siempre religiosa.
Antes de este papelón, Orsi no tenía buena imagen. No se expresa bien, no lee bien en voz alta, no se la juega nunca por nada, y no se ve que haga nada por sacar al País del abismo al que se encamina. Ahora disminuye su margen de acción, pues a la primera cosa rara, al primer contrato negociado secretamente con una transnacional, o apenas el desastre de Casupá requiera más dinero que el proyectado, todos le recordarán que cuando ve un beneficio personal se tira de cabeza.
La población estaba harta de los políticos al momento del golpe de Estado militar ¡Cuidado! No es que haya riesgo de un golpe militar ahora, pero si el País sigue este deterioro y el sistema político se comporta como resultado y causa de este deterioro, nos quedaremos sin República y en su lugar vendrá una cosa nada agradable para nosotros, una cosa en la que no podremos incidir siquiera escribiendo artículos.
Mientras aumenta el poder del narcotráfico, se lava dinero a lo bobo y la imagen de los políticos se arrastra por los sitios más inmundos del escupitajo y el desprecio, hay personas que duermen y defecan en la calle, cuerpos que aparecen decapitados, pibes con el rostro gris por el hambre que van al liceo a aprender nada, botijas que reparten currículums para terminar trabajando en supermercados con sueldos penosos, gente, mucha gente, que hace magia con tres pesos para sobrevivir y gente que abandona un campo que fue del padre y del abuelo, un campo que se come el latifundio de las transnacionales, y se viene a la ciudad a trabajar de sereno.
A toda esa gente no le llegan los descuentos y paga los impuestos que no pagan las transnacionales para las que se otorgan vías de ferrocarril de uso exclusivo, unas vías de ferrocarril que se hacen con los impuestos que paga esa gente que nunca recibe los descuentos. Si el que paga los impuestos y le paga el salario a los funcionarios públicos, incluido el presidente, ve que los funcionarios públicos, incluido el presidente, se tiran de cabeza en aras de su beneficio personal y perjudicando al País, el País se va al bombo.
Tal vez, a pocos metros del lugar donde Orsi se tiraba de cabeza para embolsarse 25000 dólares, una familia se preparaba para empezar el día luego de una noche pasada en una carpa de nylon y cartón. Todos aquellos que tienen el honor de desempeñar una función pública, deberían recordar algo que dijo un sabio: "Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja, a que entre un rico al reino de los cielos".
Marcelo Marchese
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias